Menu
DEstroyer  

Destroyer

Five Spanish songs

Dead Oceans / ¡Pop Stock!

5

Pop

Vidal Romero

 

Vaya por delante que nunca he sido un gran seguidor de Sr. Chinarro. Quizás el hecho de haber tratado a Antonio Luque bastante de cerca, de tener muchos amigos que han pasado por su banda (siempre mutante, siempre distinta, para lo bueno y para lo malo) tenga algo que ver con esa desafección. No puedo evitar pensar que ha exprimido el talento de muchos músicos de Sevilla sin haber dado (casi) nunca el crédito que merecían a cambio. Ojo, hay mucho de cierto en esta observación, pero también es verdad que muchas veces un grupo necesita que exista un dictador, y Luque maneja muy bien ese papel de aglutinador. Al final, se trata del que mantiene desde siempre la visión del proyecto; el que ha conseguido darle cierta coherencia, cierto estilo propio, a pesar de los continuos cambios de formación y de los notables bandazos estilísticos.

 

Tampoco ayuda el hecho de que Luque, durante mucho tiempo, no ha sabido manejar su propio personaje, ni en directo ni en el estudio. En directo, porque a sus espaldas arrastra una leyenda negra (ganada a pulso y a conciencia) de conciertos desastrosos y malas maneras sobre el escenario; algo que ha sido la norma hasta que no le ha quedado más remedio que vivir de la música, y que su legión de seguidores siempre ha estado dispuesto a pasar por alto –son las cosas inexplicables que suceden en la escena independiente de este país, que nunca ha dudado en perdonar los conciertos-estafa, de Nosoträsh a La Bien Querida, de Los Fresones Rebeldes a Sybil Vane–. Y en estudio, donde ha ido cambiando el sonido de un disco al siguiente, de manera errática y no siempre afortunada. Quizás por el miedo a repetirse, o tal vez para mantener ese halo de geniecillo que muchos le han arrogado.

 

Una vez dicho todo lo anterior, también es de recibo reconocer que a lo largo de su carrera Luque ha escrito algunas grandes canciones. Que es algo que debe pensar también Daniel Béjar, ese otro geniecillo canadiense, que lleva casi tanto tiempo como el español en el negocio, y que también ha protagonizado una carrera llena de bandazos estilísticos –aunque en su caso, esa progresiva torsión hacia la psicodelia y la instrumentación abigarrada parece tener más que ver con un crecimiento como músico y como productor que por una estrategia de prueba y error–. Sea como sea, nuestro hombre se ha lanzado a la aventura de versionar cinco canciones de Sr. Chinarro, y antes de que se pregunten a qué viene semejante capricho, deben saber que las conexiones existen: hijo de inmigrantes andaluces, Béjar posee un buen español y posiblemente conecta bien con el imaginario que despliega Luque en sus letras, eso que fuera de Andalucía Occidental denominan como “surrealismo popular”, y que aquí definimos como “popular” a secas.

 

¿Y a qué suenan las versiones que contiene “Five Spanish songs”? Pues en general no son demasiado respetuosas con los originales; antes bien, Béjar prefiere llevarlas hacia su territorio de instrumentaciones floridas y psicodelia tenue. Una estrategia que no funciona demasiado bien en “María de las Nieves” (tal vez porque es la más endeble de las canciones escogidas), que suena a pop melódico de radiofórmula, sección M-80 Radio, ni tampoco en “El rito”, travestida en un glam-rock bastante inocente e inocuo. Mucho más interesantes resultan “Babieca”, que se transforma en una pieza de folk con aires californianos y una intensa coda instrumental y “Del montón”, a la que le sientan muy bien los ingenuos arreglos de jazz que inventa Béjar. Y también “Bye bye”, única cita a los primeros discos de Sr. Chinarro, que aquí aparece en una toma acústica, el cierre de un EP que confirma un par de cosas: que las canciones de Luque no encajan bien con arreglos luminosos y que los discos-homenaje no son siempre una buena idea.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com