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Joven y bonita

François Ozon

Francia, 2013

7

 

Marta Armengou

 

Pocos temas suscitan tanto interés, controversia y fascinación como los relativos a la adolescencia. Las películas sobre esta etapa, en la que todo se construye y se vive con gran intensidad, se han convertido en todo un subgénero. A pesar de que existen productos sobre adolescentes de dudosa calidad, también hay títulos que han dejado huella al igual que esta época confusa y difícil, a veces deslumbrante, otras dolorosa, pero que sirve para forjar el carácter.

 

La capacidad del cine para mostrar esta edad (casi un estado de ánimo), que marca un momento decisivo en el camino de la iniciación a la vida de cualquier persona, se ha convertido en un argumento muy atrayente para la ficción cinematográfica, como lo ha sido y sigue siendo para la literatura. A menudo, se idealiza la adolescencia en el cine, se la ensalza exageradamente o se la mitifica en exceso. François Ozon vuelve a abordar este tema tan complejo, como ya hizo en sus primeros cortos y largometrajes, y lo hace desde la distancia para hablar de ello de forma diferente.

 

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El cineasta francés narra el paso de la adolescencia a la adultez de la joven Isabelle, de 17 años, que tiene una vida secreta como prostituta. La película gira, sobre todo, alrededor de lo que significa ser adolescente. Lo muestra como un periodo complejo, de sufrimiento y lleno de contradicciones, pero a la vez de transformación, experimentación y de construcción de la identidad. La protagonista (la magnética modelo y actriz Marine Vacth) proviene de una familia acomodada y, por lo tanto, no se prostituye por necesidad económica. No lo hace para sobrevivir ni para pagar sus estudios, sino porque siente la necesidad visceral de hacerlo.

 

El director nos hace observar detenidamente a este ambiguo personaje. A través de ella podemos contemplar casi toda la gama de emociones que trae la adolescencia, de la rebeldía a la aflicción, de la curiosidad de la primera vez al dolor del desengaño, de las tentaciones de lo desconocido a la amargura y la desubicación, y todas de una manera vívida y auténtica. “La seriedad no existe a los 17 años”, describe el poema de Rimbaud con el que se abre la película. Al prostituirse, Isabelle vive una experiencia fuerte, realiza un viaje peligroso. Es la atracción por lo secreto, lo clandestino. La adolescencia como un periodo en el que todo es posible. Más que explorar el placer, choca contra su ausencia. Apenas siente nada, pero le excita la vertiente de aventura de la prostitución, la tensión provocada por una experiencia prohibida que rompe la rutina de su vida.

 

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Como la Joe de "Nymphomaniac" (Vol 1 y Vol 2) de Lars von Trier, todo cambia a raíz de la pérdida de su virginidad. En este momento se produce una transformación en la protagonista. Si el danés se decantaba más por lo turbio, lo degradante y lo sórdido, el francés se centra en el deseo que tiene el personaje de evadirse de la realidad y encontrarse a sí misma, sin olvidar por ello la dureza del tema que plantea. Y no lo focaliza todo en la joven, sino que también nos enseña el punto de vista del hermano pequeño, el cliente, la madre y el padrastro. En la película se llega a decir: “Pute un jour, pute toujours” (“puta un día, puta para siempre”). Parece inexplicable que una chica tan joven llegue al extremo de prostituirse. En realidad, no sé sabe muy bien por qué lo hace. ¿Es un acto de provocación, un proceso de aprendizaje, una vía de escape, la materialización de una fantasía o una adicción, como le pasaba a la citada Joe? Hay muchas explicaciones posibles pero, el film, no da respuestas para saber las razones, sólo deja pistas para que el público saque sus propias conclusiones. 

 

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Del mismo modo que Catherine Deneuve tenía una doble vida en la extraordinaria "Belle de Jour" de Luis Buñuel, Marine Vacth la tiene en "Joven y bonita". La prostitución adolescente es un fenómeno de la sociedad actual, pero Ozon no tiene ninguna voluntad de hacer un tratado sociológico ni un juicio moral. Hay una evidencia: los móviles e Internet juegan un papel muy importante en el descubrimiento de la sexualidad y hacen más accesible el hecho de prostituirse.

 

Formalmente, Ozon divide su film en cuatro estaciones (empezando por el verano) que, a su vez, están acompañadas por cuatro canciones de Françoise Hardy, llenas de melancolía y desilusión. "Joven y bonita" es como la misma adolescencia, una experiencia intensa y apasionante, aunque también algo superficial y retorcida. Pero, como esta chica rebelde y misteriosa, va a la suya, da pocas explicaciones y busca respuestas. El despertar a la edad adulta es algo brusco, desconcertante y precipitado. Lo mejor es que se sale de ver la película y se sigue pensando en ella porque marca como lo hace una de las etapas más complicadas de la vida.

 

Marta Armengou

Marta Armengou (Barcelona, 1976). Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Ramon Llull. Crítica de cine. Llevo 15 años trabajando en el ámbito de la cultura en general y del cine en particular. Actualmente, dirijo el programa cinematográfico "La Cartellera" de BTV. Durante cinco años fui Jefa de Cultura de los Informativos de Localia TV. También he ejercido de redactora en diversas publicaciones y de realizadora y guionista de programas para TVC o La2.