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Nebraska

Alexander Payne

EE.UU. 2013

8,5

 

Marta Armengou

 

Alexander Payne consigue con "Nebraska" su obra más madura y perfecta. El cineasta deja claro su afán por superarse y, con la que es su sexta película, hace una personalísima, maravillosa y agridulce radiografía de la América más profunda.

 

Después de recibir un premio por correo, un anciano con síntomas de demencia, cree que se ha vuelto rico, obligando a su receloso hijo a emprender un viaje para ir a cobrarlo. "Nebraska" relata el periplo de este padre, malhumorado y taciturno, y su hijo que decide acompañarlo, a regañadientes, en un largo recorrido que los llevará desde el estado de Montana hasta el de Nebraska.

 

Para contar esta historia, Payne parte de una premisa irrisoria y nos presenta una clásica road movie, que empieza como una quijotesca cruzada para recibir un millón de dólares y se acaba convirtiendo en el proceso de redescubrimiento y reconciliación entre un padre y un hijo. Un extraño viaje que se transformará en una moderna odisea familiar cuando, a ellos dos, se les unan la madre y el otro hijo.

 

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A medio camino entre lo cómico, lo poético y lo melancólico, Payne cambia la colorista y cálida isla de Hawái, donde se situaba "Los descendientes", para volver a los paisajes áridos de su estado natal de Nebraska que, en esta ocasión, son de un precioso blanco y negro. Como en la anterior película, esta también gira alrededor de las conflictivas relaciones paternofiliales e intenta dar respuesta a preguntas sobre las raíces y los enigmas de la familia. Sorprende que, Payne, no sea el guionista, labor que recae sobre Bob Nelson. También es, desde su debut con "Ruth, una chica sorprendente", la primera vez que trabaja con un guion original pero, es evidente, que lo hace suyo.

 

Sin nostalgia pero con mucha ironía, el director reflexiona, de manera nada complaciente, sobre el paso del tiempo y la senectud a la vez que se cuestiona valores como el éxito y el dinero. Temas como la ilusión, la dignidad y la autoestima van apareciendo en este trayecto, que se hace sin prisas, y que sigue el ritmo de la bella y desoladora banda sonora de Mark Orton. Como en "A propósito de Schmidt" o "Entre copas", el viaje es un proceso de conocimiento, y los protagonistas, patéticos y adorables, cercanos y enternecedores pero siempre profundamente humanos, luchan para darle algún sentido a la vida. Se trata de un nuevo y exquisito retrato de personajes atrapados en circunstancias vitales que, por una u otra razón, han visto defraudadas sus expectativas y sus sueños.

 

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No estamos ante una propuesta narrativa especialmente innovadora, ni que destaque por su sofisticación formal pero, con una hábil mezcla que se mueve entre el drama y la comedia, da como resultado una apasionante fábula humanista. Payne que, además, es un muy buen director de actores, cuenta con un Bruce Dern en estado de gracia que hace empequeñecer un soso Will Forte. El casting, en general, es excelente, pero entre el magnífico y extenso reparto de secundarios, June Squibb se merece una mención especial. La veteranísima actriz, que interpreta a una madre deslenguada, es una auténtica “robaescenas”.

 

A Payne siempre le han atraído estas situaciones propias de la vida cotidiana que pueden resultar cómicas, devastadoras y reveladoras, todo al mismo tiempo. Su cine es aparentemente sencillo, pero es capaz de descomponer la dura realidad del día a día de manera única. Payne es un excelente narrador. Sus películas son un espejo en el cual duele mirarse porque uno ve reflejado, con insoportable nitidez, sus carencias y defectos. En ellas no hay grandes cambios o transformaciones, sino pequeñas luchas diarias. Es capaz de ofrecer una mirada serena y medida de las relaciones personales y del comportamiento humano sin subrayados, ni estridencias o sentimentalismos.

 

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A caballo entre "La última película" de Peter Bogdanovich y "The Straight Story (Una historia verdadera)" de David Lynch, "Nebraska" es un viaje de reencuentro, de tono crepuscular, sobre la comprensión y el perdón. Un relato de carácter universal, que Payne maneja con sutileza y contención, y que sirve para intentar comprender a aquellos que tenemos alrededor. Es todo tan auténtico, que cala hondo.

 

El de Payne es un cine alejado de las modas pero es tan bueno que, difícilmente, pasará de moda. Él sigue creciendo y consigue la que es, hasta la fecha, su mejor obra, confirmándolo de nuevo como uno de los grandes cineastas norteamericanos contemporáneos. "Nebraska" es otra gran película, divertida y conmovedora, en la que Payne vuelve a demostrar que es capaz de transformar lo ordinario en extraordinario. 

 

Marta Armengou

Marta Armengou (Barcelona, 1976). Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Ramon Llull. Crítica de cine. Llevo 15 años trabajando en el ámbito de la cultura en general y del cine en particular. Actualmente, dirijo el programa cinematográfico "La Cartellera" de BTV. Durante cinco años fui Jefa de Cultura de los Informativos de Localia TV. También he ejercido de redactora en diversas publicaciones y de realizadora y guionista de programas para TVC o La2.