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Russian-Circles

Russian Circles en Barcelona

14/04/2015, Bikini, Barcelona

8

 

Óscar Caselles

Fotos Eric Altimis

 

Los americanos Helms Alee visitaban por primera vez nuestro país con la difícil tarea de abrir la noche en la sala Bikini de Barcelona para presentarnos las canciones de su disco “Sleepwalking Sailors” con el que se estrenaron pasado año en el sello Sargent House. Los de Seattle que ya grabaron varios discos para el desaparecido sello Hydra Head Records, cuentan con la particularidad de estar formados por una contundente sección rítmica femenina a cargo de Dana James (bajo) y la tatuadísima “Hozoji Margullis” (batería), completando el trío con el guitarrista/cantante Ben Verellen, conocido por su prestigiosa línea de Amplificadores. Su sonido se podría definir a caballo entre el sludge Metal apocalíptico y el noise noventero, con una base rítmica a modo de apisonadora, riffs de guitarra desesperados y juegos vocales a tres bandas. Su batería se lleva el protagonismo en directo con sus cambios de rtimo endiablados y su notable soltura cantando en temas como “Fetus. Carcass” o “Slow Beef”. En general  dejaron buenas sensaciones y seducirán a seguidores de bandas como Big Business.

 

Russian Circles, que disco a disco se están labrando un prestigio impecable dentro de la escena instrumental, nos volvían a visitar de nuevo casi un año y medio después de la última vez. La gran novedad esta vez fue la elección de la sala Bikini y no en La [2] de Apolo como nos tenían acostumbrados. Con su último disco, “Memorial” (Sargent House 2013), este trío de Chicago ha ganado a más y más seguidores, por lo que esta ampliación de sala era un paso totalmente natural. El haberlos visto en directo muchas veces como es mi caso no quita que no deje de sorprenderme el enorme sonido de directo que son capaces de conseguir. El secreto es poseer de una de las mejores secciones rítmicas del planeta formadas por el bajista/teclista Brian Cook y el batería Dave Turncrantz, junto al guitarrista Mike Sullivan que vale por tres.

 

Todo parecía presagiar un bolazo con una sala de lujo y una banda arrolladora encima del escenario, pero por desgracia unos inoportunos problemas de sonido mermaron el arranque del concierto: “Deficit” sonó irregular desde el principio. Quizás el tempo más lento y pesado de lo normal no le favoreció demasiado, restándole algo de fuerza. Una pena porque en la gira pasada fue de los temas más contundentes del set.

 

Con Mike haciendo gestos al técnico sin parar y Dave muy incómodo a la batería, ni “Carpe” ni “309” acabaron tan bien como de costumbre. El sonido no acababa de equilibrarse, haciendo que costara un poco entrar en el trance al que nos tienen acostumbrados. Por suerte, a partir de “Harper Lewis” la cosa fue cambiando a mejor para disfrutar del verdadero concierto. A partir de ahí ya se les vio a todos más relajados, con un Brian Cook pletórico como de costumbre al bajo. “Geneva” sonó poderosa, entre fogonazos de luz blanca que resaltaban las siluetas de los músicos, sumidos en su oscuridad característica. “1777” fue un verdadero viaje en toda regla, con ese inicio de charles hipnótico y esas fusas de guitarra preciosistas marca de la casa. Todas las malas sensaciones del inicio desaparecieron en la parte final del concierto a base de una monolítica “Station”, la redonda “Mlàdek” y su clásico Death Rides a Horse, con el que suelen finalizar siempre sus conciertos.   

 

 

Óscar Caselles

Autodidacta, su pasión por la música desde jovencito le empujó a intentar tocar la batería y seguidamente a sumergirse en coleccionismos varios entre los que destaca el de discos de vinilo. De profesión informático en la industria musical, ha participado como hobby en algunos blogs musicales como redactor de crónicas de conciertos. Actualmente toca la batería en la banda de rock Instrumental SYBERIA

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