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Foto3byCeciFimia

Lapsus Festival

04-05/04/2014, CCCB, Barcelona

 

Lidia Noguerol y Half Nelson

Fotos Judit Contreras y Ceci Fimia

 

 

Viernes, 4 de abril

El Festival Lapsus empezó con un puñado de riffs hecho jirones. Christian Fennesz presentó en primicia mundial “Bécs”, un homenaje a Viena, la ciudad donde vive, y a sus raíces húngaras (Bécs es el nombre de la capital austríaca en magiar). El nuevo trabajo de Fennesz supone la continuación conceptual del inolvidable “Endless Summer” y el retorno del músico a Editions Mego, el sello donde empezó.

 

La presentación en directo del disco, dejó claro que “Endless Summer” y “Bécs” comparten el espíritu pop y tienen como protagonistas las melodías, el ruido y la emoción. Pero en “Bécs”, las melodías ya no estan soterradas debajo de capas de sonido. Des del primer minuto del concierto, que quedó  un poco desnudo y en el que se echaron en falta las proyecciones, Fennesz, con el pelo en la cara, se dedicó a rasgar su guitarra y a mostrar el origen de sus composiciones. En “Bécs” las canciones parten de acordes y riffs que se desintegran quedando suspendidos en el aire, rodeados de ruido. Y mientras se desvanecen, su estela va adoptando diferentes formas melódicas, abstractas, sin demasiada estructura.

 

Predominaron las composiciones luminosas, algunas con un toque melancólico, los finales en fade away o en marañas de ruido que por su excesivo volumen, en alguna ocasión ahogaron la melodía. También dejó alguna canción colgada en un loop. Después de veinte minutos de actuación, Fennesz aparcó la guitarra para acabar el concierto, que se hizo corto, con una pieza menos éterea, que nos volvió a poner los pies en la tierra. 7,8

 

Antes de Fennesz le tocó el turno a 1991, el pseudónimo de Axel Backman, que actuó por primera vez en nuestro país acompañado por los visuales de videocratz. Solo vi la media hora final de su concierto, en la que no asomaron ni los beats deudores de Boards of Canada ni los ecos cósmicos. Lo que si hizo acto de presencia fue un ambient a veces expansivo otras denso, construido a base de drones, sonidos crepitantes y las detonaciones de un bombo profundo. Estos elementos no bastaron para evitar que el tramo final del concierto acabará resultando demasiado monótono. 6,8

Lidia Noguerol

 

Sábado, 5 de abril

La primera edición del Lapsus Festival sólo puede calificarse de auténtico éxito en lo artístico con una clara voluntad de descubrir a un público ya enterado nuevas propuestas que vayan camino de consagrarse en futuros lanzamientos. Además, el buen aprovechamiento del espacio (aunque al final ya echamos de menos alguna silla), la rápida ejecución de los cambios en el escenario, la cuidada participación de los artistas visuales y el rigor y calidad de las instalaciones audiovisuales nos obligan a felicitar efusivamente a sus organizadores.

Un estúpido descuido me hizo perderme los pases iniciales de Olde Gods y Shape Worship, pero llegué a tiempo para disfrutar de los escoceses Dalhous. Marc Dall y Alex Ander presentaron los temas de “Will to be will”, el que será su segundo LP para el sello Blackest Ever Black. Pese a las “contundentes” credenciales de su sello, la música de Dalhous está evolucionando desde una vertiente ciertamente más contemplativa y planeadora (la del primer LP “An ambassador for Laing”) hacia una cierta cyberdelia perezosa, a la que algunos sonidos de batería ciertamente pasados de moda y unas pobres proyecciones de bañistas, no ayudó a cuajar. 6,3

 

Mucho mejores fueron los visuales de naturaleza y de paisajes urbanos que trajeron los estadounidenses Jensen Sportag. Su música es una amalgama de diferentes estilos donde, poco a poco el R&B acaba imponiéndose. Así sucedió en su concierto: pasaron de los breaks titubeantes a los cada vez más explícitos samples vocales arrancando la primera ovación de la tarde. 7,5

 

El jovencito británico Zak Brashill es Etch. Lo recalco para que retengas su nombre que está llamado a ser una figura en la escena de la bass music británica. Sin embargo, según la propia organización en el último momento no se vio capaz de preparar un directo con las mínimas condiciones y optó por pinchar sus propios temas en una sesión que empezó vibrante con d&b de nuevo cuño, pero acabo algo sosa al bajar el tempo y atascarse en loops más paisajísticos. 7,8

 

Mención de honor para los visuales geométricos de Oscar Sol quien también acompañó brillantemente el espectacular pase del productor británico Kel McKeown, es decir Kelpe. Espectacular por venir acompañado de un batería (que la verdad es que tuvo demasiado protagonismo en la primera parte del set) y por su dinamismo sobre el escenario añadiendo frecuencias y melodías de lo más bizarro. 8,1

 

El badalonés Sau Poler es sin lugar a dudas una de las más grandes promesasde la escena barcelonesa y su pase en el Lapsus no hizo sino confirmarlo. Con una seguridad y soltura tremendas, Pau Soler (su nombre artístico es uno de los más logrados casos de spoonerism desde Com Truise) desplegó su house moderno y carnoso con bases trabajadas y samples vocales que, pese al sonido algo saturado, puso a todo el público a bailar. 8,9

 

Así, fácil lo tenía el francés David Letellier (es decir, Kangding Ray) para arrasar y lo cierto es que lo consiguió. Flirteando con la EBM (no con la EDM, no se líen) el de Raster-Noton, pese a contar con unos visuales bastante discretos, abrumó al personal retorciendo beats y frecuencias. Con un discurso menos vanguardista que sus compañeros de sello, el francés cerró el festival a la hora prevista, sin retrasos, dejando a todos los asistentes la sensación de que va a haber Lapsus Festival para rato. 8,5

Half Nelson

 

Redacción

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