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Ainhoa Rebolledo

La tía más fresca de la literatura española

Ainhoa Rebolledo

 

Hace apenas un mes que salió “Tricot” (Principal de los Libros, 2013) a la calle (fue el 11 de septiembre, día festivo en Catalunya, y todavía no sé si fue buena idea sacarlo en festivo) y desde entonces me han hecho muchas entrevistas, pero que muchas, y en todas me han pedido consejos para publicar un libro. En las dos primeras contesté eso de “pues leer y escribir mucho”, a la tercera dije algo así como “bueno, también hay que tener contactos”, y en la última recomendé “apuntarse a un reality de Telecinco”. Desde entonces no me han hecho más entrevistas y me alegra mucho que Blisstopic me conceda la oportunidad de expresarme en el mismo día de su nacimiento.

Han pasado muchas cosas estas últimas semanas. Lo primero que pasó fue que el equipo de prensa envió el dossier de prensa de “Tricot” y muchos periodistas contestaron diciendo que sí, que estaban interesados y que les enviaran porfavor un ejemplar. Uno de ellos me envió esta foto que os pongo aquí debajo.

 

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El libro empezó a repartirse a diestro y siniestro entre los prescriptores del mundo cultural y también regalé ejemplares a familiares y amigos. Poco a poco, los prescriptores fueron escribiendo pequeñas reseñas sobre mi libro, así, dejándome muy bien en plan “la chica es simpática, dadle una oportunidad”, y supongo que fueron unos días muy dulces, sí. Yo me temía (y me temo) el apocalipsis en cualquier momento, ya sabes, todo este rollo de los haters y críticos frustrados de literatura que se ponen a opinar sobre algo de lo que nadie les ha pedido su opinión (como dicen mis queridos amigos de El Butano Popular: “Ni una opinión sin dar, ningún culo sin romper”) pero de momento todo está yendo bien y “Tricot” está generando tiernas y favorables opiniones. Supongo que hice bien en mandar al equipo de prensa una foto mía en la que saliera bien mona, no sé muy bien cuál fue mi estrategia, sólo sé que de momento va bien.



“El libro se acababa de quedar desactualizado en un minuto.”

 

Nacho Vigalondo me hizo el prólogo y me puse muy contenta cuando me lo envió, la noche de San Juan (sé que es en junio pero nunca sé si es el 24 o el 25), y yo en ese momento estaba viendo “Acción mutante” de Álex de la Iglesia. El otro día le mandé un ejemplar del libro y le gustó, creo, me dijo que se sentía un poco Punset habiendo hecho un prólogo de ese tipo, pero todo bien. No os olvidéis de ver “Open Windows” en cuanto salga. Bueno, no sólo de verla, id al cine, no se me seáis ratas.



Poco después de salir “Tricot” murió el penúltimo Panero, murió Juan Luis, y me puse bastante triste porque en las primeras páginas de “Tricot” se habla de los Panero, y él salía vivo. El libro se acababa de quedar desactualizado en un minuto.



Mis padres se lo leyeron y me dijeron que no sólo estaban muy orgullosos de mí, sino que se lo iban a recomendar a todos sus amigos. (Sus amigos todavía no se han pronunciado, creo.)



Mi hermana se lo leyó entero, dice que le costó un poco porque ella es más de Kate Morton pero que todo guay, que le ha encantado y que está orgullosa de mí.



Más rápido.


Le regalé un ejemplar a mi último novio, con el que mantuve cierto tipo de relación sentimental mientras escribía “Tricot”, un par de días después me lo encontré por la calle y me dijo algo así como “por cierto, Ainhoa, bueno, he intentado leerlo pero ya me lo habías ido contando mientras lo escribías, lo he estado leyendo y tal y no lo entiendo, no me gusta, no está muy bien escrito”. Y yo me reí muchísimo.



Mi penúltimo novio no se ha pronunciado sobre “Tricot” porque él sale bastante.



Mi antepenúltimo novio no sale en “Tricot” pero el otro día me dijo que sabía de mi vida porque la jefa de prensa le escribía cada dos o tres días preguntándole si le interesaría entrevistarme o sacar alguna reseña de “Tricot” en la revista de tendencias de la que él es, por cierto, jefe de redacción. Su actual novia me escribió un largo email felicitándome por la publicación del libro, email que reenvié a mi exnovio suplicándole que por favor le pidiera que me dejara en paz.



Ahora. Espero que mi siguiente novio no sepa qué es “Tricot” hasta que se lo cuente yo.

 

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El otro día me encontré por la calle con un jefe que tuve hace un tiempo y me preguntó, cómo no, que qué tal estaba. Yo le dije que bien y él me dijo que él también y o nos poníamos a hablar del tiempo meteorológico o le soltaba la artillería pesada así que opté por lo segundo y le conté todo esto del libro, que había salido hacía poco, que se estaba moviendo más, que estaba en el puesto 31 de los libros más vendidos de la FNAC y en el número 7 de los libros más distribuidos por no sé qué distribuidora en el mes de Septiembre y que todo iba bien así que él me interrumpió y me dijo: “Ah, qué bien, Ainhoa. Me alegro mucho por ti. Aunque un amigo mío se suicidó poco después de publicar su libro”. Yo me reí. Y sigo riéndome.

 

La gente está muy mal.

 

“Mi penúltimo novio no se ha pronunciado sobre ‘Tricot’ porque él sale bastante.”

 

Ahora que la prensa ha hablado, que el libro se va moviendo más o menos por ahí, que mis amigos van a la FNAC a comprarlo y les dicen, sin mirar el ordenador, que está agotado pero que en breve lo repondrán, llega el turno de los simpáticos. Llevo ya un par de días recibiendo mensajes por privados de Facebook de HOMBRES que me escriben primero felicitándome por el libro (y yo contesto con un “gracias” y un par de frases de cortesía más) y/o me mandan una foto del libro en algún sitio, preferiblemente un césped o una casa muy bonita que estoy segura de que en el 95% es la de su novia, envían la foto como demostrando eso de “he comprado tu libro, hazme caso”. Al tercer o cuarto mensaje de una misma persona todo descarrila, cada vez empiezan a ser más largas y más escuetas mis respuestas. El otro día un tipo me escribió una parrafada muy larga que, obviamente, no contesté porque ya le había contestado antes a un par de cosas, y como no contesté, el tipo optó por escribir públicamente en mi muro eso de “Hola, Ainhoa. Ayer te mandé un privado, estoy impaciente porque me preguntes qué me pareció tu libro. Vi la notita que dice que te había llegado”. Y primero me asusté y luego decidí dejar que la vida fluyera y que mis amigos contestaran por mí. Ojalá que después de este párrafo no me vuelva a escribir ningún loco más.

 

Sin embargo, me encanta recibir opiniones de chicas. Yo soy muy misógina al revés, en el sentido de que me interesa muchísimo lo que opinen las mujeres sobre el libro. Me llegan algunas, sobre todo vía tuiter, de mujeres que se sienten identificadas con el libro, como que el libro cuenta dramas del día a día. Yo favoriteo todo y retuiteo casi todo. Y contesto siempre con un chistecito.

 

Este libro lo escribí desde el dolor, con el corazón muy roto y bastante triste (aunque luego esté todo lleno de frases SUPERDIVERTIDAS), pero cuatro de cada tres páginas las escribí llorando y/o escuchando a Nacho Vegas, dejando de salir con mis amigos de paseo, olvidando mi vida social, ese tipo de cosas tan horribles. “¿Qué haces hoy?”. “Escribir”. “Jo, qué rollo. Un beso fuerte”. Y ahora que está en la calle estoy muy contenta, ojalá todas las cosas de la vida salieran siempre así de bien.  

Ainhoa Rebolledo

Ainhoa Rebolledo es gallega y vive en Barcelona. Aficionada a contar cándidamente y en MAYÚSCULAS todo lo que sucede, ha publicado un minilibro, "Mari Klinski" (Honolulu Books 2012), y un libro muy gordo de autoayuda para chicas intelectuales, "Tricot" (Principal de los libros, 2013). Escribe sobre cosas de chicas para Norma Jean Magazine y sobre cosas de hombres para El Butano Popular. Cuenta chistes en tuiter a través de @ainhoareb.