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Territoire-1

Territoire

Rizoma

 

Vidal Romero

Fotos M. Hausmann y Gregory Gobel

 

Olivier Arson es un tipo inquieto y aventurero. En 2009 puso patas arriba el (exiguo) panorama del ambient hecho en España con “Sorger était allé dehors, comme après un triomphe”, un disco de hechuras minimalistas y belleza diamantina, que grabó como The Folding And The Point. Tres años después, y lejos de quedarse en esa zona de confort, pegó un golpe sobre la mesa, se rodeó de un nutrido grupo de colaboradores, y dio a luz a un nuevo proyecto, Territoire, que es como lanzarse contra un muro de sonido, con los puños en alto y los dientes apretados. Un proyecto que, además, posee un directo espectacular, como podrán comprobar los que se acerquen a su concierto en el Sónar.

Territoire tocará el sábado 14 de junio en el Escenario SonarComplex

 

La distribución en rizoma es un concepto filosófico desarrollado por Gilles Deleuze y Félix Guattari, un modelo organizativo en el que los elementos que forman parte del modelo no siguen una organización jerárquica –la típica forma en árbol–, sino que se agrupan a partir de rizomas –como el césped o muchos tubérculos–, definiendo múltiples relaciones posibles entre todos esos elementos. La música de Territoire, el proyecto que dirige Olivier Arson, tiene mucho de esa distribución en rizoma: se trata de un proyecto que habla muchos lenguajes, que pisa muchos géneros, un proyecto en el que intervienen muchas personas, en el que hay muchas ideas flotando, en el que no hay respiro ni deceso en la tensión. Incluso la distribución del sonido en su estupendo disco de debut, “Mandorle” (Envelope Collective, 12), sugiere que el disco está concebido como una topografía inventada, por la que van despeñándose los textos y los instrumentos. Instrumentos que, siguiendo esa organización en rizoma, huyen de una estructura tradicional: aparecen y desaparecen del paisaje de cada canción, desplazando continuamente el centro de gravedad de la misma. “Me encantan los mapas, y de hecho el disco que grabé como The Folding And The Point estaba inspirado en un libro que cuenta la historia de un topográfo”, reconoce Arson, “así que tiene mucho sentido lo que dices. Aunque yo prefiero pensar en la idea de que el territorio se define saliendo y entrando en él, que también es un concepto de Deleuze. Dicho esto, para mí el disco de The Folding And The Point era muy vertical, con muchas capas de sonido, y quería que ‘Mandorle’ fuese más horizontal, que los sonidos se sucedieran en lugar de coincidir”.

 

TRRTRLive-Dave-byGregGobel

 

Desde el principio tuve muy claro que el disco debía organizarse alrededor de tres conceptos clave: silencio, batería y voz”, prosigue Arson, “así que lo de compartir el proceso con otros músicos se convirtió en una necesitad conceptual. Mi primera idea fue montar un grupo de colaboradores, que trabajaran de manera activa en el proyecto, pero pronto me di cuenta de que tenía las cosas muy claras, así que al final esas colaboraciones se transformaron en ayudas puntuales y muy definidas. Me di cuenta de que soy un tirano, y que lo tengo que hacer todo yo”. Colaboradores entre los que se cuentan Abel Hernández, Miguel Marín (Árbol), Santiago Latorre (“aunque al final sus partes no hayan quedado en el disco”) y Mursego; Miren Iza (Tulsa) y varios de los miembros de Ann Deveria, McEnroe y Cello + Laptop. Un grupo nutrido de gente de bien al que hay que añadir la colección de imágenes e información que Arson fue colgando en el Tumblr de Territoire, un cajón de sastre que refleja las influencias manejadas en el disco. “Es algo que nunca había hecho antes. Me pareció interesante registrar referencias e inspiraciones, una cosa que es habitual en otras ramas del arte, o en cualquier trabajo creativo, pero que por alguna razón no se estila demasiado en el campo de la música”.

 

TRRTRLive-Javi-byGregGobel

 

Cuenta también Arson que grabar “Mandorle” fue un proceso árido y laborioso, y que le vació por dentro. “Tardamos mucho porque no se ha dejó nada al azar. Todo estaba trabajado hasta el más mínimo detalle. Revisé las letras con un escritor, Minke Wang, retoqué varias veces las mezclas analógicas, hicimos siete másters diferentes... Y además, la logística de cuadrar agendas y de quedar con gente que está repartida por toda la península es complicada y lleva tiempo”. Y que esa dificultad se incrementó cuando decidió que él mismo se ocuparía de cantar. “Al principio pensé en Lisabö para las voces, pero estaban muy liados con su disco y no pudo ser. Así que me quedé un tiempo con las pruebas de voz que había grabado como guía y me empezaron a gustar. Además, poco a poco me fui convenciendo de que hacerlo todo en francés resultaba fundamental. Creo que fue en ese momento, tras tomar esa decisión, cuando The Folding And The Point se convirtió en Territoire”. Las letras, por cierto, “son imágenes, así que no sé si tratan de algo muy concreto. Hablan de la figura del padre, de lo que hay detrás de la fe, de la violencia, de desiertos. Y en ‘Autodafé’ recito una traducción del poema ‘Muerte y resurrección’ de José Angel Valente”. Y llama también la atención que, a pesar de lo distintas que son muchas de las canciones entre sí, el disco funciona como una unidad, como una roca. “Conectar los temas entre sí era uno de los retos que teníamos, y sin duda las letras actúan como un hilo conductor dentro de la narrativa del disco. La idea era hablar de la oscuridad como algo revelador sobre uno mismo”, remata Arson, “no como un pozo negro donde uno cae y cierra los ojos. Aquí abres los ojos y te ciega la realidad”.

 

 

Publicado a finales de 2012, “Mandorle” es un disco que no ha dejado de crecer, tanto a nivel de crítica como de público. Una respuesta que al propio Arson le ha “sorprendido muchísimo. Cuando comenzamos con el crowfunding ni siquiera teníamos claro que pudiéramos llegar a terminar el disco”, explica, “pero desde entonces no han parado de llegar las buenas noticias: el maravilloso estreno en directo en Electrochock, todo lo que pasó con el vídeo de ‘Blanc”, que ganó el Premio del Jurado en la última edición del Festival de Medina del Campo, “y por supuesto la convocatoria para el Sónar”, un festival al que le tienen mucho cariño. “Hacía mucho que no iba, pero siempre me ha gustado mucho, sobre todo el Sónar Día. Además, es el festival de música experimental más grande al que podemos aspirar en España, así que para nosotros significa mucho”. En todo este crecimiento han tenido mucho que ver los espectaculares conciertos que da la banda que se ha buscado Arson. “Al principio pensé en montar algunos conciertos a lo grande, con todos los artistas que habían participado en el disco. Pero aparte de que iban a costar muchísimo dinero, habrían sido un auténtico dolor de cabeza a la hora de organizarlo, así que me decidí por montar una banda en plan comando”, con David Sergeant a las guitarras y esa bestia parda que es Javi Tasio aporreando la batería. Un trío que es capaz de abrir las puertas del infierno cada vez que se sube al escenario, y que además utiliza una puesta en escena atípica en estos tiempos que corren: que evita las proyecciones de video para concentrarse en una iluminación minimalista y efectista, dando mucho protagonismo a la luz blanca y al humo, para potenciar el juego de tensiones y violencia soterrada que recorre la música. “Siempre me ha parecido que las proyecciones te alejan un poco de lo que es una performance en directo, rompen visualmente con todo lo que sucede en el escenario, y yo no quería que eso sucediera porque nosotros hacemos un directo riguroso. Con las luces, en cambio, es más fácil conseguir que el público se sumerja en la propuesta, es todo más teatral, nos permite conseguir un ambiente envolvente en casi cualquier espacio sin grandes complicaciones”. Para el concierto del Sónar advierten que “hemos refinado mucho el montaje que llevamos, y pensamos utilizar también los medios de la sala, que son brutales”. Además, será una cita con cierto aire a despedida, porque “después haremos un último concierto en Madrid, y pararemos para concentrarnos en el nuevo disco. Ya tenemos algunos bocetos, así que esperamos comenzar a grabar a finales de año. Espero que esta vez sea todo un poco más rápido”, concluye Arson, “aunque tengo claro que necesitaré complicarme la vida en algún momento, para que no sea todo tan sencillo”.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com

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