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Mogwai

Son un grano en el culo

 

Luis Meyer

 

"Rave Tapes" (Rock Action / PIAS, 2014) es noctívago, intenso, melódico, expresionista, complejo, largo, ensoñador, duro, analógico, psicotrópico, digital, épico, atemporal, magistral. Es Mogwai en estado puro, una vez más. Entrevistamos a uno de sus miembros, Barry Burns, que arrellanado en el sofá de un hotel madrileño se empeña en quitarle hierro al asunto. El “asunto”, por cierto, es que estamos, no bien ha empezado a andar este 2014, ante uno de los discos más importantes de 2014. 

 

Si uno se pusiera sintético a tope después de la entrevista con Barry Burns, sacaría las siguientes conclusiones: 1) tocan fatal 2) no tienen ni idea de tecnología 3) los temas les salen tan buenos de pura chiripa 4) hacen post-rock pero pasan del post-rock y 5) el grupo es para ellos, literalmente, como “un grano en el culo”. Y claro, uno pretendía abrir esta introducción con una sentencia maximalista, etiquetándoles de “la mejor banda que existe en la actualidad”, así, sin dobleces, nada de “una de las mejores de…”, la mejor y punto, que este periodista no gusta de vaguedades y para eso es su entrevista. Pero el bueno de Barry Burns, teclista, flautista, guitarra en segundo plano y compositor de Mogwai, desmonta cualquier conato de aspaviento o admiración desbocada, y con su chocarrería, tan escocés él, destroza su propio mito entre carcajadas. Tal vez Mogwai no se tomen muy en serio, pero para un servidor son una cosa muy seria. Y el último disco es, por decimocuarta vez, una obra maestra.

 

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Disculpe que grabe esta conversación con el móvil, se me ha estropeado la grabadora.

No hay problema. Si es que realmente hoy lo podemos hacer todo con el teléfono. Mira, yo me he bajado una aplicación para afinar. ¡Funciona mejor que mi afinador!

 

Pero eso existía hace mucho ya, creo que desde que salió el primer iPhone

¿En serio? Yo lo acabo de descubrir. Es una pasada. Mira, mira (se aproxima su móvil a la boca y hace una escala con la voz, para que vea cómo se mueve la aguja de píxeles).

 

También hay un montón de emuladores que son increíbles. A un móvil le puede sacar el sonido de un Marshall, y hasta de un Theremin…

Sí, sí, yo estoy como loco con esta ‘app’ que en realidad es un Omnichord. Hace poco me compré un sintetizador Yamaha analógico que ya no se fabrica y me costó un pastón. Pues bien, ya hay una aplicación que emula ese sonido a la perfección.

 

¿La han utilizado en este disco?

No te digo que sí ni que no (ríe).

 

Por un lado, en el disco han evolucionado en efectos de sintetizador, por otro vuelven a las guitarras pesadas del principio.

Sí, eso es cierto. En este hay más efectos digitales de lo habitual, de eso me encargo yo, pero aún no sé muy bien cómo lo he hecho. Nos hemos comprado un montón de ‘juguetes’ electrónicos, yo como teclista los trasteo, enchufo esto y lo otro, pulso aquí y allá, y cuando sale algo bueno digo: ¡eureka! Esto lo metemos en el disco.

 

Su productor, Paul Savage, les tiene pillado el punto… Aunque se dedique a cosas tan distintas como Camera Obscura o Deacon Blue.

¿Deacon Blue? No me jodas, ¿de verdad ha producido a Deacon Blue? No tenía ni idea. Oh, Dios mío… En fin, lo que es cierto es que Paul, haga lo que haga, es ante todo un buen amigo desde hace tiempo, y logra que nuestros discos suenen justo como nosotros queremos.

 

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Tampoco es difícil que Mogwai suene bien, con su nivel como instrumentistas.

(Ríe. Ríe mucho). Eso es porque no nos has visto nunca ensayando en el local. Saldrías huyendo, te lo aseguro. ¿Por qué crees que no nos movemos nada en concierto? Si nos pusiéramos a dar saltos y a bailar, enseguida confundiríamos los acordes y sonaría fatal.

 

Pues sus directos son impecables, aunque su música… Es curioso: no es una música especialmente animada, pero la gente no para de moverse en sus conciertos.

No es algo premeditado, pero es verdad que nuestras canciones tienen siempre un poso de tristeza. Hasta mi madre me dijo hace poco, cuando le puse una maqueta: “¿quién se ha muerto? ¿es para un funeral?”. Y eso que nosotros somos unos tipos muy alegres… No sé, supongo que es inherente a ser escocés: la música tradicional de mi país también tiende a la melancolía, aunque la gente está siempre de fiesta. Será por el clima; aquí en España lo tenéis siempre mucho mejor en eso (señala a la calle Gran Vía a través de la ventana del hotel, y está cayendo el diluvio universal). Bueno, casi siempre.

 

Y eso de ser abanderados del post-rock, ¿cómo se lleva?

Nunca hemos sido especialmente aficionados a eso que llaman post-rock. Nos encantaban bandas como My Bloody Valentine y cosas así, cuando empezamos a tocar.

 

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Ellos cantan, para empezar. Y ustedes son básicamente instrumentales.

¡Menos mal que ninguno del grupo canta demasiado! (carcajea)

 

Pues hay muchas bandas de post-rock que vinieron después, y siempre las comparan con ustedes. Como Explosions In The Sky, por ejemplo, que por cierto, me encantan. ¿Qué opina de ellos?

Creo recordar que son muy simpáticos. No les he escuchado mucho, pero no creo que hagamos nada parecido. En contra de lo que muchos piensan, nosotros no solemos hablar de grupos entre nosotros cuando nos juntamos. Hacemos música, pero no hablamos de música.

 

En la composición de este disco no se han juntado mucho, por lo que tengo entendido.

Ha sido muy difícil: entre los hijos de unos, los directos que nos han surgido entre medias y algunos proyectos personales, ha sido imposible reunirnos para escribir las canciones. Cada uno mandaba sus propuestas por e mail y ha sido un caos, fíjate que solo yo mandé 30 temas. Imagina todo lo que hemos desechado. Con Mogwai nunca es fácil, tenemos la habilidad de complicarnos la vida siempre. Mogwai es como un grano en el culo.

 

¿...?

Vale, sí, pero me encanta lo que hacemos. Y me encanta esta vida.

 

 

Luis Meyer

Ha publicado en El País, Público y muchas revistas de esas que se imprimían en papel sobre temas que van del narcotráfico colombiano a los vestidos de novia de Rosa Clará, ha entrevistado a ministros, deportistas, teólogos, economistas, premios Nobel, artistas, a políticos fascistas, comunistas y socialistas… Y a Rosa Clará, por supuesto. Sólo ha mantenido una constante en su esquizofrénica carrera: la música. Go Mag acogió su dudosa prosa hace una década y eso le ha permitido acercarse a sus ídolos sin parecer el ‘groupie’ enfermizo que en realidad es: Yo La tengo, The Breeders, Stereolab, Interpol… Ha entrado en Blisstopic solo porque intuía que le íbamos a dar la entrevista a Mogwai

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