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Andy-Stott  

Andy Stott

Faith in Strangers

Modern Love

6,9

Electrónica

Manu González

 

Hubiera sido fantástico que Andy Stott firmara cuatro obras maestras seguidas, pero mucho me temo que eso ha sido imposible. Tras la pareja de maxis increíbles que fueron "Passed me by" (Modern Love, 2011) y "We stay together" (Modern Love, 2011) más aquella maravilla llamada "Luxury problems" (Modern Love, 2012), Andy Stott frena de golpe con el muy errático "Faith in Strangers", un disco en la que la bella voz de de Alison Skidmore, su profesora de piano durante su adolescencia, lleva casi toda la (ironía) voz cantante en el disco. Decía nuestro Half Nelson en su crítica para Go Mag de "Luxury problems" que todavía no sabíamos "cómo llamar a lo que Stott está haciendo y eso, sin duda, es bueno. Muy bueno". Aquel era un disco de autodescubrimiento en el que Stott comenzaba a utilizar otros sonidos aparte de sus patentados bajos de ultratumba, como acercarse tímidamente al ambient más etéreo y, gracias a la preciosa voz de Skidmore, comenzar a acariciar formatos a medio camino entre el universo de Dead Can Dance y su propia paleta de mugre industrial.

 

Y así, tal como dejamos "Luxury Problems", comenzamos "Faith in Strangers", con tres temazos que andan entre lo mejor de su producción –la iniciática "Time away", "Violence" y la emocionante "On oath", un tema que te deja hecho polvo para el resto de la semana, a medio camino entre Cocteau Twins y el dubstep más triste creado nunca (joder, ¿recuerdan cuando el dubstep te hacía llorar?)–. Y uno ya se frota las manos como si estuviera en un partido de fútbol y tu equipo llevara tres goles en el minuto 15 de la primera parte (eso que los aficionados del Real Madrid están viviendo mucho esta temporada). Pero el contrario remonta, o peor, Andy Stott renuncia a toda su ideología sonora con un beat en "Sience and industry" que no suena, para nada, a él mismo. Ni esos arpegios orquestales son capaces de arreglar tal desaguisado. "No surrender" es aburridísimo (tarda unos dos minutos en empezar, y cuando lo hace tampoco emociona demasiado). "How it was" retoma el metalandbass de Sott de "Passed me by", pero el impacto ha menguado bastante, respecto a 2011. "Damage" es como una especie de memorabilia drill'n'bass envuelta en el sonido opaco marca de la casa. "Faith in Strangers" parece una canción de tecno-pop de Saint Etienne 1995 compuesta por Burial (enorme) y "Missing" acaba como comienza "Time away", con más terror industrial, esta vez adornado con un bajo muy jazzístico. Un disco repleto de altibajos que con nueve temas con el poder de los tres primeros más la canción "Faith in Strangers" (e incluso, con "Missing" al final como cierre) hubiera resultado tremebundo. Lastima que los paisajes instrumentales no estén a la altura del triste matrimanio pop formado por Stott y Skidmore.

 

Manu González

Hizo su primer trabajo periodístico entrevistando a Derrick May por fax en 1995 para la desaparecida revista aB. Desde entonces, este natural de Hospitalet de Llobregat (1974) ha colaborado en publicaciones como Qué Leer (donde se encarga de la sección de cómic), Guía del Ocio BCN, Playground Mag, Revista Trama, EnBarcelona Magazine, Terra Gum, Hoy Empieza Todo (RNE 3), Agenda San Miguel o los catálogos del Festival Sónar 1997 y el Festival Doctor Music 1998. Experto en cómic y literatura fantástica, ha colaborado con editoriales como RBA, Random House Mondadori y Círculo de Lectores. Pero sobre todo es conocido por haber sido el Jefe de redacción de la revista Go Mag desde mayo de 2001 hasta su último número en junio de 2013.

manu@blisstopic.com