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La-Roux  

La Roux

Let Me Down Gently

Polydor

8

Pop

Antonio Bret

 

Cinco años son una auténtica eternidad en estos tiempos que corren, tan dados a la inmediatez, al aquí y el ahora, a que un artista, por muy válido y comercial que sea, acabe cayendo en el olvido más absoluto y se convierta, como suele pasar, en otro one hit wonder más que engrosar la lista. Pues un lustro es lo que ha tardado Elly Jackson en dar forma a su segundo disco, ese que dicen que es la verdadera prueba de fuego de todo artista.

 

Su primer disco, "La Roux", apareció en una época apropiada, cuando el revival de los ochenta era sobado por coetáneas tan similares como Little Boots. Era un ejercicio nostálgico y puesto al día, en el que sobresalía la aguda, en ocasiones hasta excesiva, voz de La Roux y una fascinante estética que remitía al futurismo, hoy tan entrañablemente trasnochado, de bandas como A Flock of Seagulls o Kajagoogoo. No fue un disco redondo, a veces se me antojaba un poco impostado y la sobreproducción ahogaba la efectividad de sus rotundas melodías. Nada de esto ocurre en "Trouble in Paradise".

 

Teniendo en mente más a gente que apuesta más por la introspección que por la fiesta, como Chromatics, La Roux ha rebajado el pitch de su voz, algo que se agradece enormemente, pues, como apunté antes, en su debut parecía inflada de helio, y se atreve con estructuras que superan los siete minutos, como la reptante, con ese bajo que parece un metrónomo, "Silent Partner". El single de presentación, "Let Me Down Gently", es el cruce perfecto entre los anteriormente citados Chromatics y Duran Duran; y "Tropical Chancer" podría hacer frente a muchas de las canciones de Men at Work. El resto, sin ser tan inmediato como su disco debut, se siente más maduro, con más visos de perdurar: canciones como "Cruel Sexuality" parecen ya escuchadas, clásicos inéditos de 1986, que están escritas aquí y ahora.

 

"Trouble in Paradise" es un paso de gigante para La Roux: cinco años dan para mucho y, en su caso, la madurez no se ha traducido en esa sobriedad tan fea y triste en la que caen muchos grupos de electropop que abrazan lo acústico para que se les tome en serio. Si han de pasar otros cinco años para que entreguen material similar, que así sea.

 

Antonio Bret

Nacido hace 36 años en el sur de España, Antonio Bret estudia producción de cine y TV pero se dedica, durante dos años, a contar historias de copleros en “Se llama Copla” de Canal Sur. Cinéfago y heterosexual solo de cintura para abajo, es fan de Lucio Fulci, David Cronenberg, Hayao Miyazaki y Mónica Naranjo. También es adicto a los one hit wonders de los 80 y el porno de los 70. Rechaza la depilación púbica y quiere abrazar, un día, a Phil Collins