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DAlhous  

Dalhous

Will To Be Well

Blackest Ever Black

8

Ambient / IDM

Vidal Romero

 

Dieron sus primeros pasos dentro del pop; un pop de cámara en el que gobernaban las brumas, en el que siempre flotaba una cierta sensación de desastre. Entonces se hacían llamar Young Hunting, pero los escoceses Alex Ander y Marc Dall ya tenían claro que les interesaba más el trabajo alrededor del sonido (sus transformaciones, sus posibles manipulaciones) que la simple escritura de canciones. No es raro entonces que cambiaran poco a poco los instrumentos tradicionales por samplers, ordenadores y pedales de efectos; aparatos que, según reconocían en una entrevista reciente, les permiten “manipular canciones que ya están terminadas”, jugar con ellas de manera que aparezcan nuevos ritmos y texturas, que se abran caminos inesperados. “A veces tenemos canciones que hemos sampleado, vuelto a samplear y luego vuelto a samplear; un resampleo constante en el que sólo una parte del original permanece. Y sin embargo, todo se funde a la perfección”.

 

Con esa manera de trabajar, no sorprende que las canciones de Dalhous crezcan brumosas y desenfocadas; canciones en las que resulta fácil distinguir el origen de muchos de los sonidos, en las que resuenan ecos ultraterrenos y las formaciones nubosas campan a sus anchas. Más que canciones, en realidad, se trata de paisajes abstractos por los que de vez en cuando asoman ritmos extraños y bonitas melodías; piezas de aire pastoral, cargadas de melancolía, que remiten a algún futuro distópico –que es la razón por la que muchos comparan a Dalhous con Boards Of Canada, a pesar de que los primeros son manifiestamente más oscuros y tóxicos que los segundos–, que retumban en la memoria de manera misteriosa.

 

El segundo disco de la pareja, “Will to be well”, insiste en esa fórmula y la perfecciona, la lleva aún más lejos, quizás porque en parte está inspirado en la figura de R. D. Laing, un psiquiatra escocés que estudió la complicada relación entre enfermedad física y aflicción mental. De ahí los aires psicodélicos que invaden todo el disco, un disco que en muchos momentos parece compuesto bajo alguna influencia química; de ahí el incómodo equilibrio entre belleza y oscuridad en el que se mueve, esa mezcla casi perfecta entre melodías preciosistas y fondos sonoros opresivos; de ahí, en fin, el notable impacto emocional que provoca su escucha. Termina de sonar “Masquerading as love”, la breve pieza que sirve de cierre, y uno sólo acierta a tocarse el corazón con la mano, para comprobar que todavía sigue en su sitio, latiendo.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com