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Ibreakhorses  

I Break Horses

Chiaroscuro 

Bella Union / Pias

5,9

Dream electrogaze

Albert Fernández

 

Látidos gélidos y variaciones neblinosas marcan el camino del segundo disco de I Break Horses. Para dar continuación a su airoso pero todavía verde debut, “Hearts” (Bella Union, 11), Mari Lindén y Fredrik Balck han optado por soltarse de los flotadores del shoegaze y la marcha segura del dream pop a los que se aferraban en aquel disco, para arrojarse a un lago helado de resonancias experimentales, plataformas de electropop y ambientaciones etéreas.

 

De ese abandono emergen hasta la superficie piezas que bombean abstracción y pasiones hieráticas, fluyendo arremolinadas o estáticas, sin alcanzar nunca una línea de flotación o un camino claro entre el espesor. Si “You burn” prende una mecha de esperanza en la oscuridad, con su pauta taciturna y sus aspiraciones épicas, “Faith” rompe ese primer escalón para dar un apresurado salto al paraíso synthpop, en una escalada donde el satén de la voz de Lindén sobrevuela una hermosa corriente de cajas de ritmos y ciclones de teclas ardientes, mientras se concreta una enrarecida atmósfera de hielo entre llamas, y los pensamientos de entremezclan en el calidoscopio giratorio y vertiginoso del estribillo. 

 

 

 

Después de eso, el horizonte se desdibuja, la idea se rompe, se pierde la fuerza, y el disco queda tan herido como frío. Los previsibles esquemas rítmicos de cortes como “Ascension” o “Berceuse” arrojan más sombras que luces sobre el cancionero, y las atmósferas que disipan la ochentera “Denial”, que se queda a camino de algo mejor, “Weight true words”, o “Heart to know”, se vuelven pronto plomo para los oídos. Una grieta atraviesa el lago helado. 

   

“Chiaroscuro” se define por un giro de intenciones que precisamente sorprende por su falta de intenciones. De su ruta inconcreta, hecha de cortinas de teclados, ritmos programados, ambientes en penumbra y voces translúcidas, se desprende un descenso de temperaturas que roza lo catatónico. El hielo se resquebraja y deshace, los pies se mojan, el estupor nos inunda, nos hundimos en una nada imprecisa, incolora y desasosegante. 

 

 

 

Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com