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Actress  

Actress

Ghettoville

Werk Discs / Ninja Tune

8,5

Weird electronic

Beto Vidal

 

Justo cuando todos los medios estábamos dando la paliza con las listas de lo mejor de 2013. apareció “Ghettoville” como la primera filtración de 2014, sin previo aviso y con la resaca de las fiestas navideñas todavía muy presente. Un disco, el cuarto en la carrera de Darren Cunningham, que venía anunciado como el último bajo Actress o incluso como su última obra. Sea estrategia de marketing o no, lo cierto es que durante este frío mes de cuesta de enero nos hemos agarrado a“Ghettoville” con todas nuestras fuerzas. No en vano estemos, quizás, ante una de las obras de 2014.


La primera pista para entender el nuevo LP de Actress reside en las notas de prensa que acompañan el lanzamiento: se habla de que las máquinas se han vuelto de piedra”, que “una dosis ya no calma el dolor” o bien de “pseudo artistas” que “crecen sin control”.  Toda una declaración de intenciones que el bueno de Darren mimetiza en canciones deshuesadas, de capa caída. Un delicioso patchwork de de hip hop y R'n'b (las surrealistas “Rap” o “Rule”), neo-clásica mortecina, glitch, IDM quebradiza o microhouse (la bailable “Gaze”), que no deja de crecer con las escuchas. Se mastica el pesimismo y el fin de ciclo, pero al mismo tiempo huele extrañamente a triunfo. Porque, ante todo, supone la consolidación de un lenguaje artístico iniciado con el solemne “Hazyville”, que continuó la senda del triunfo abstracto con “Splazsh” y puso a guinda con el apasionante “R.I.P.”. Un sonido narcótico, minimalista y nebuloso que nos ha cautivado desde 2008 hasta el día del epitafio que supuestamente supone la obra que nos ocupa.

 

Canciones erosionadas, carentes de alma pero extrañamente adictivas y sin un nexo común aparente. Parece que Actress se acopla a la no-narración que aplica Zomby a sus últimas obras, donde pesa más el micro relato que ofrece cada pieza que la obra en su totalidad. Canciones enfermas y tóxicas, como es el caso de la moribunda “Contagious” o la punzante “Towers”. Nuevas composiciones que, en definitiva, colocan a Cunningham en la liga de aquellos artistas que han sabido captar el zeitgeist de la -imparable- decadencia occidental con su música (hablamos de Lee Gamble o Oneothrix point never, por poner dos ejemplos claros). Músicos alienados que parecen trabajar en una causa común, que no es otra que recordarnos en qué época nos ha tocado vivir.

 

Beto Vidal

Desde que tuvo de bien pequeño en sus manos el doble compacto azul de los Beatles (1967-70) hasta que pudo colaborar en la mejor cabecera española de música independiente, Beto Vidal no cesó en su empeño por descubrir, adorar y recomendar música “rara” y “oscura” (palabras textuales de sus progenitores). A partir de esos primeros ramalazos psicodélicos, Beto ha intentado dar forma a una cultura musical que pasa por la electrónica, el rock independiente más atrevido o el pop más cósmico. Go Mag ha sido su casa desde 2009, lugar donde tuvo el eterno placer de entrevistar a Daft Punk, Plastikman, Carl Craig, Apparat, Ellen Allien o Agoria, así como por otros valores del underground español (Wooky, Monki Valley…) e internacional (Rone, Sinkane, Echospace, Peaking Lights, etc.).

 

beto@blisstopic.com