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La gran belleza

Paolo Sorrentino

Italia 2013

8,5

 

Marta Armengou

 

"La gran belleza" empieza con una cita del escritor francés Céline del libro "Viaje al fin de la noche" que dice: “Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza. Va de la vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela, una simple historia ficticia”. Paolo Sorrentino recoge esta idea que es toda una declaración de intenciones de la película. Y del cine.

 

El director y guionista napolitano inventa su propia realidad reconstruyendo una Roma poblada principalmente por aristócratas, políticos, nuevos ricos, artistas e intelectuales. Ente ellos está Jep Gambardella, un periodista de éxito y escritor de una única novela de juventud con la que consiguió un premio literario. Ahora, es un hombre desencantado y cínico que pasa el tiempo de fiesta en  fiesta. Pero, a sus 65 años, está cansado de su estilo de vida y sueña con volver a escribir.

 

Esta ambiciosa película tiene como punto de partida "La dolce vita" de Fellini. El personaje principal, interpretado por un magnífico Toni Servillo, en la que es su cuarta colaboración con el cineasta, es un observador del mundo exterior, como lo fue entonces Marcello Mastroianni. En "La gran belleza" no sólo resuenan obras fellinianas como la citada "La dolce vita", "Fellini, ocho y medio" o "Roma", sino que también encontramos continuos guiños a otros directores como Scola, Ferreri o Monicelli. Y, al igual que sus compatriotas retrata, no sólo a su gente, sino también un estado de ánimo y, a la vez, una ciudad  de futuro tan incierto como el de su protagonista.

 

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A través de la amargada mirada de un periodista, Sorrentino describe la deprimente y patética decadencia de un país descompuesto que parece que no ha cambiado en más de medio siglo. Y bucea en la condición humana para exponer sus miserias y perversidades, sus heridas y sus decepciones. La película es de una estética preciosista embriagadora e hipnótica. El director hace un uso magistral de la cámara aérea, que nos recuerda el de Terrence Malick, con multitud de dinámicos planos secuencia y serpenteantes travellings, que le sirven para captar el ambiente como si fuera casi un sujeto más de la narración.

 

"La gran belleza" es una obra densa, barroca, excesiva y exuberante. Un viaje por una Roma a veces vulgar, fastuosa y banal y, en otras, melancólica, poética y frágil. Un trayecto apasionante, desmesurado hasta lo ridículo, pero plenamente gozoso. "Buscaba la gran belleza y no la he encontrado", dice el vividor Jep Gambardella en una de sus muchas reflexiones sobre la vida. Él busca la belleza física, mundana, artística e incluso espiritual. Y sólo encuentra destellos esporádicos. Roma es conocida como la Ciudad Eterna, pero ya sabemos que la belleza no siempre lo es. Sorrentino encuentra la gran belleza cinematográfica. Y es tanta que uno corre el riesgo de padecer el Síndrome de Stendhal.

 

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Marta Armengou

Marta Armengou (Barcelona, 1976). Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Ramon Llull. Crítica de cine. Llevo 15 años trabajando en el ámbito de la cultura en general y del cine en particular. Actualmente, dirijo el programa cinematográfico "La Cartellera" de BTV. Durante cinco años fui Jefa de Cultura de los Informativos de Localia TV. También he ejercido de redactora en diversas publicaciones y de realizadora y guionista de programas para TVC o La2.

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