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Azkena Rock Festival 2019

21-22/06/2017, Recinto Mendizzabala, Vitoria-Gasteiz

 

Anabel Vélez

Fotos Archivo Azkena

 

Como siempre que empieza el verano, nos perdemos Sant Joan para disfrutar del buen rock que nos ofrece el festival vitoriano. Ir al Azkena es ya un ritual, no sólo por la música, sino también por el buen ambiente, la excelente comida y una ciudad que se abre de par en par al festival. Entre pincho y comilonas, además, aún tenemos tiempo de ver a un buen puñado de grupos de rock.

 

VIERNES 21

La primera jornada pudimos disfrutar del punk de Surfbort. La energía de su líder Dani Miller, no deja indiferente. Espectacular es poco. A la segunda canción ya estaba cantando entre el público, consiguiendo separar esa barrera casi infranqueable que crea un escenario alto, donde parece que el público está a cientos de kilómetros de distancia. Dani la rompió a las primera de cambio. Energética, endiablada y brutal, la líder de los de Brooklyn se expresa con una rabia indescriptible. Uno de los conciertos de la jornada sin duda, empezábamos con buen pie. Su gran concierto sin embargo, no me quita el mal sabor de boca que me dejó alguna crónica que leí al día siguiente y que hablaba de todo menos de su música: que si llevaba un top, que si no iba depilada, bla, bla, bla. Machismo. Lamentable pero que no quita ni un ápice de explosividad a la propuesta de la banda. Tomen nota.

 

Aunque The Living End empezaron con garra, no consiguieron enganchar, quizás por su propuesta tan diversa. De Deadland Ritual puedo decir que ya he visto a Geezer Butler y además tocando temas de Black Sabbath como “Neon Knights”, pero poco más. A pesar de tener pinta de supergrupo, acompañaban al bajista, el guitarrista Steve Stevens (Billy Idol) y el batería Matt Sorum (Guns N' Roses y Velvet Revolver) y un efectivo Franky Pérez, que ha cantado para Apocalyptica y Slash, por ejemplo. A Lucero tenía muchas ganas de verlos, aunque a Ben Nichols estaba un poco demasiado disperso. En algún momento se le olvidó alguna letra y se le veía incómodo. Difícil disfrutar del concierto a pesar de las buenas canciones. Aunque tuvo momentos gloriosos, supo a poco.

 

Todo lo contrario que los veteranos Stray Cats, sin duda, el concierto de la jornada. Y el más esperado. Celebraban 40 años sobre los escenarios e inundaron el Azkena de amantes del rockabilly. Brian Setzer, Slim Jim Phantom y Lee Rocker tienen esa chispa que algunos artistas tienen, crean legión. Solo te queda una opción: amarlos hasta la saciedad. Con un público totalmente entregado y fiel hasta la médula, los Stray Cats subieron al escenario para comérselo. Arrasando con una energía vital propia de chavalines que empiezan, está claro que el trío no ha perdido ni un ápice de fuerza en sus directos. Abriendo la noche con “Cat Fight (Over a Dog Like Me)” brindaron un éxito detrás de otro, grandes clásicos que cantamos a la luz de la luna vitoriana como gatos salvajes. Desde “Stray Cat Strut”, pasando por “Gene and Eddie” o “Runaway Boys” y no podía faltar por supuesto, “Rock This Town”, entre muchas otras. O un tema del maestro Gene Vincent como “Double Talkin' Baby” Bailamos como si no hubiera mañana a su ritmo y lo volveríamos a hacer. La noche la cerraron sin compasión, directos, con “Built for Speed” y “Rumble in Brighton”. Viva el rockabilly y larga vida a los Strays Cats.

 

 

Luego vino el elegante rock sureño de Blackberry Smoke que han subido el listón con los años. Mucho mejor que su anterior visita al festival. Un concierto de diez para los de Atlanta, con un pletórico Charlie Starr liderando la banda. Hicieron un repaso a su carrera, tocando temas como “Six Ways to Sunday”, “Flesh and Bone”, “Ain't Got the Blues” o “One Horse Town”. Demostrando que tienen mucho que decir sobre el escenario y fuera de él, con tema redondos y una banda conjuntada a la perfección.

 

Todo lo contrario que The B-52's que lamentablemente no ofrecieron un concierto para recordar, más bien para olvidar. Ni sus grandes éxitos los salvaron y lo que tenía que ser un gran fin de fiesta, ideal para acabar la jornada, se transformó en indiferencia y aburrimiento. Una lástima. Como me aburría soberanamente y hacía un frío vitoriano de justicia, me fui al Trashville que se estaba bien calentito a ver a Blind Rage & Violence. Menuda fiesta. Inspirados en Link Wray y enmascarados, se sospecha que uno de ellos es el guitarrista Deke Dickerson. Ni lo sé, ni me importa, solo sé que me lo pasé teta y me fui a dormir más contenta que unas pascuas.

 

 

SÁBADO 22

El sábado empezamos el día con Mt. Joy, una propuesta quizás demasiado indie rock para el festival. El corazón se dividía porque Tesla y Meat Puppets tocaban prácticamente a la misma hora, así que tuvimos que verlos incompletos. La potente propuesta de los hard rockeros engancha con sus estribillos adictivos y sus guitarras desbocadas. El vocalista Jeff Keith estaba en una forma envidiable. Es un grupo que cumple todos los requisitos para gustar y convencer al público azkenero. Acertaron. Pero si están tocando Meat Puppets no te los puedes perder. Así nos lanzamos en pos de uno de los grandes conciertos del festival. Curt y Chris Kirkwood son de otro planeta, uno en el que las melodías se convierten en oro puro, en el que las guitarras afiladas te perforan el alma, uno en el que la emoción se deja sobre el escenario, uno en el que conectas. La música te traspasa y emociona. Esta banda es muy grande. Gracias a Kurt Kobain por reconocerles, por llevarlos de nuevo a la palestra en el “Unplugged” de Nirvana, gracias a él recuperamos a la banda de Phoenix y sus impresionantes canciones. Y gracias al Azkena por volver a brindarnos la oportunidad de verlos en directo. Que vuelvan pronto, por favor.

 

 

Neko Case es una diosa. No importa que el Azkena no fuera su público, ni el lugar adecuado para una propuesta como la suya. Su concierto fue espectacular, con letras mayúsculas. Emociona Neko Case con su voz, con su presencia escénica, con unas canciones redondas que hablan desde las entrañas. Los que quisieron, disfrutaron de uno de los grandes conciertos del festival. Su voz no es de este planeta, me daban ganas de liarme a ostias para callar a los que se dedicaban a hablar durante su set, Neko es mucha Neko. Y su nivel de creatividad alcanza cotas insuperables, tanto en sus exquisitos discos como en sus directos. Estaba además acompañada a la perfección por Rachel Flotard y Shelley Short. Country folk elegante, rock de emociones encontradas, canciones redondas. ¿Qué más se puede pedir? Que la gente cierre la boca durante el concierto.

 

Lo de Wilco también es de otra galaxia. Están en un nivel estratosférico. Cada vez a mejor. Con un setlist exquisito y una banda en perfecta conjunción ofrecieron una lección de maestría plagada de temas redondos. Escuchamos una deliciosa “California Stars”, la rítmica “Hummingbird”, una desquiciadamente colosal “Impossible Germany” con un Nels Cline desatado o una “Jesus, Etc.” que hizo corear al público, pasando por “I'm Trying to Break Your Heart”, “Heavy Metal Drummer” o “Random Name Generator”. Temas que ya se han convertido en clásicos de la banda. Wilco están en ese momento en el que brillan, en el que cada concierto es una entrega absoluta a la buena música, al disfrute dentro y fuera del escenario. Están pletóricos y se nota. Excelsa instrumentación de todos y cada uno de sus miembros, desde Jeff Tweedy a la guitarra y las voces, Nels Cline a la guitarra, John Stirratt al bajo y los coros, Glenn Kotche a las baterías, Mikael Jorgensen a los teclados y el gran multiinstrumentista que es Pat Sansone que toca lo que le echen. No es que bordaran la perfección, es que fue perfecto.

 

The Cult homenajeaban su icónico “Sonic Temple” en este Azkena. Y no defraudaron con un show redondo y adrenalítico con unos Ian Astbury y Billy Duffy en plena forma y mucho más acompañados de John Tempesta a la batería. Incontestables. Empezaron directos a la yugular con “Sun King” y todo fue hacia arriba. Sonaron “Sweet Soul Sister”, “American Horse” o “Soul Asylum”, pero también “Edie (Ciao Bay)” o “Fire Woman”. Con un público entregado al 100%, era su público. “She Sells Sanctuary” cerró antes de los bises con “Flower”, “Rain” y “Love Removal Machine” saliéndose ya del “Sonic Temple”. Astbury estaba mastodóntico, en el buen sentido de la palabra. Y Duffy brilló con  sus solos de guitarra. Apoteósicos.

 

 

Mira que adoro a Pantera pero vi a Phil Anselmo bastante en baja forma comparándolo con otras visitas anteriores. Con sus Illegals homenajeaban a Pantera, una de mis bandas favoritas. Clásicos impepinables que hemos coreado hasta la saciedad, pero que ahora quedan ya lejos. Así que me marché a ver a Starcrawler que ofrecieron un directo adrenalítico y desatado como pocos he visto. Feroces y desbocados, liderados por la magnética Arrow De Wilde, Starcrawler son de otra liga. Aún no he conseguido procesar lo que vi, solo sé que fue espectacular y una forma muy apropiada de cerrar el festival. Pocas horas antes los había visto paseando por Vitoria, cuatro chavales jóvenes haciéndose fotos. Prácticamente parecían críos. Nada me hacía presagiar el recital desaforado que iban a dar aquella misma noche. Bendito sea el rock. 

Anabel Vélez

La música, el cine y los libros son sus tres grandes pasiones así que dirigió sus pasos como periodista hacia ese camino. Hace más de diez años que escribe, disfruta y vive la cultura. Por eso habrás leído sus artículos en revistas musicales como Ruta 66 y Ritmos del Mundo o cinematográficas como Cineasia. También la habrás escuchado en Ràdio Gramenet haciendo programas de cine y música en el pasado, ahora lo puedes hacer como colaboradora del programa musical El Click de Ràdio Montornès. Colabora habitualmente en páginas web como Sonicwave Magazine o Culturaca y siempre, siempre escucha música. 

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