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Sónar 2016 Jueves

16/06/2014, Fira Montjuïc y Fira Gran Via, Barcelona

 

Textos Manu González y Pau Navarro

Fotos Brais G Rouco

 

SÓNAR DE DÍA

Por Manu González

 

En esta nueva edición del Sónar se ha dado por primera vez un cambio de horarios. Eso provoca que a las 12 el Sónar +D esté en su máxima ebullición con charlas y todos los colores y sonidos que emergen del market mientras el festival no abre sus puertas hasta la una. Ya hay gente que va al Complex a hacer cola para la charla inaugural de Brian Eno y algunos miran la hierba verde del Village desde la distancia, con ganas de pisarla y dar por iniciado una nueva edición del festival de música electrónica más completo del mundo.

 

 

A la una una voz conocida resuena en todo el Village hablando de dioses y humanos. No es otra que la de Aidan Gillen, actor que da vida a Petyr “Menique” Baelish de la serie de “Juego de Tronos”. Carlos Guinart utiliza este prestigioso apellido de Poniente para su nuevo proyecto más planeador e IDM, una buena entrada en el festival que, como no, se va animando con más bases mientras el césped verde va siendo ocupado por más visitantes. 7

 

Abandonamos el Village para hacer cola en el Complex para asistir a la charla inaugural del festival: “Why we play” de Brian Eno. Demasiado serio y monótono, Eno nos habla del peligro del neoliberalismo para la cultura, que sólo quiere convertirla en un producto que se pueda vender y remarca la importancia de la creatividad en estos tiempos despiadados. También nos cuenta teorías biológicas como la regresión del cerebro humano (ahora pesa menos que hace 20.000 años porque antes necesitábamos todo el conocimiento para sobrevivir y ahora solo tenemos que especializarnos). Una charla más inspiradora que encaja perfectamente con esta nueva filosofía del festival en el que no sólo vamos por la música o por la tecnología, sino para pensar y modelar un futuro que ya está aquí.

 

A la salida de la charla acabamos viendo el directo de Cauto, mucho más breakbeat y drum’n’bass de lo que me esperaba, con gente ya bailando bajo un Sol agradablemente fresco para estos días. Sin portátil a la vista y armado con una generosa maquinaria, Cauto suena analógico y divertido, siendo muy patente su escuela hiphopera. 7,5

 

 

 

Tras Cauto, el Village se llena de repente para bailar los ritmos jamaicano de The Spanish Dub Invansion con Mad Professor a los platos, y el Sr. Wilson, Lasai y Green Palmer a los micros. Un soundsystem de altura que comenzó muy bien (aunque pinchar a Bob Marley es una tradición que debería ir perdiéndose con el tiempo) y acabó atropellado, con un inusitado protagonismo de los cantantes que rompían el ritmo todo el rato. Acabar con una revisión breakbeat del “Happy” de Pharrell Williams tampoco fue una gran idea. 6

 

 

Mientras la larga fiesta jamaicana se desarrolla en el Village, me acerco al SónarPlanta de este año donde en un largo muro blanco horizontal se proyecta la obra “Eathworks” de Semiconductor. Visualmente es preciosa e intensa pero musicalmente me recordó demasiado a un experiencia en el minimuseo de los Jameos del Agua en Lanzarote donde se simulaba acústicamente el nacimiento de una isla volcánica. No deja de ser los mismos sonidos del interior de la Tierra, siempre en constante movimiento. 9

 

 

En el Hall se desarrolla el primer gran concierto del día, el de Nicola Cruz, que sube los BMPs de su “Prender el alma” en una equilibrada mezcla de cumbia electrónica, house y sonidos andinos. Una fiesta fresca y original que, sin embargo, tiene un gran “pero”. ¿Ya somos suficientemente posmodernos para aceptar como barco las flautas de pan? Les dejo con esta reflexión. Sorprendentemente, ese irritante sonido pega muy bien con toda la ideología mixelógica de este francés con residencia en Quito. 8,5

 

Mientras Acid Arab comienza a lanzar esos discos árabe que compraron en Túnez, en el Complex se desarrolla una performance audiovisual que sólo se puede ver en un festival como el Sónar (o en algún museo). FIELD de Martin Messier tiene más de teatro analógico y experiencia musical que de actuación musical pura y dura. Pero funciona bastante bien esa mezcla de microsonidos digitales con la manipulación artística y rudimentaria de su espectáculo (hace maravillas con unos Leds). 6,8

 

 

Volvemos a Acid Arab donde, evidentemente, se nota demasiado las diferencias entre los temas originales árabes que pinchan y la actualización francesa que se puede escuchar en los EPs publicados por Versatile. Son dos formas musicales de pensar diferente. Aunque los EPs me gusten, la sesión acaba demasiado dura y “occidental”. Por cierto, durante unas horas en el Sónar no ha sonado casi ningún ritmo anglosajón y hemos viajado de Jamaica a Perú pasando por Túnez. Para que luego se quejen algunos. 6

 

Momento temido de solapamientos, el de Sevdaliza y King Midas Sound + Fennesz. Comienzo con la misteriosa holandesa que, como me temía, es demasiado soul y orgánica al contrario que sus canciones muchas más sintéticas en disco. Eso sí, su poderosa puesta en escena y su potente voz llenan el escenario azul del SonarDôme y el público lo agradece sin parar de bailar. 7

 

 

El matrimonio Kevin “King Midas Sound” Martin y Christian Fennesz ya sabemos que funciona muy bien gracias a lo escuchado en “Edition 1” y a su concierto pasado en el DNit en el CaixaFòrum. Eso sí, en un escenario tan bien adecuado como el SonarHall, el ataque sonoro dronero humeante se convierte en impresionante. Hasta Fennesz agarra su guitarra con más fuerza mientras las bases breaks de Martin arrasan con los tímpanos de un público escondido en la oscuridad y el humo. Mucho más subyugante e hipnótico que el concierto a oscuras de Autechre del año pasado. 8,7

 

 

En apenas veinte minutos, precedida por el himno británico, la pequeñita Lady Leshurr se mete en el bolsillo a toda la audiencia masculina con su flow desenfadado, sus rimas imposibles (nunca he escuchado tantas “i” en una canción) y una presencia en el escenario que no precisa de grandes vestuarios ni argucias visuales. Ella, un peto blanco y su DJ. A pelo y sin pelos en la lengua, Melesha O’Garro es actualmente el futuro del underground británico. 8

 

 

En el Village The Black Madonna nos enamora con sólo tres temas. La cara nueva y fresca del house de Chicago no tiene una técnica exquisita de pinchaje pero todo lo que pone es oro puro. La versión feminista del house arrasa y nos deja con ganas de más, teniendo en cuenta que ese escenario lo cerró Kenny Dope, la versión masculina y viejuna de un estilo que no debería parar de crecer, divertirnos y hacernos bailar. Ojala vuelva pronto Marea Stamper por algún club de Barcelona. 9

 

 

Jamie Woon comenzó dubitativo con su banda (bajo, batería, sintetizador y dos coristas masculinos) y, sobre todo, con un micro que no funcionó durante 20 segundos privándonos de su increíble voz), pero al segundo tema se lanza con aquel “Night Air” que hizo a medias con Burial en 2010 y las cosas comienza a cuadrar. Caen temas como “Lady Luck” o ese tremendo “Sharpness” y comienzo a pensar que ha sido una buenísima idea pasar olímpicamente de James Rhodes y sus versiones de Chopin y Bach. Un concierto clásico que, francamente, no me apetece para nada ver en ningún gran festival del mundo y que llenó el SonarComplex tanto como Brian Eno. 8

 

 

Es tarde y los kilómetros andados comienzan a pesar en las piernas. Bob Moses no me convencen en el Village donde se pierde casi todos los detalles de su techno-pop triste y neoyorquino (aunque ellos son canadienses). Pero canciones como “Tearing Me Up”, “Days Gone By” o “All I Want” son un arsenal difícil de obviar y la voz de Tom Howie suena muy bien en medio del césped verde. 7

 

 

Acabó mi día Sónar con el mejor concierto del día, con el de Insanlar. Los sonidos de su “Kime Ne” se confunde en un largo e hipnótico mantra percutivo y unos bajos muy funkies. El saz ( o baglama, ese largo laud turco) muta y se retuerce musicalmente alternándose con unas bases muy ácidas en un concierto sin fisuras, mezclando folk y electrónica anglosajona con el sonido más fresco y nuevo que he escuchado en los últimos cinco años. Insanlar merecen tener descendencia, tan renovador como el show de Niño de Elche + Los Volubles del año pasado. Lastima que algunos fallos de sonido lastraran el principio de 50 minutos de puro gozo 9,7

 

 

 

 

 

JORNADA INAUGURAL CON FATBOY SLIM

Por Pau Navarro

 

Fatboy Slim venía a Barcelona sin demasiado que presentar, pues su último lanzamiento tiene fecha del 2010. Ahora bien, su directo es siempre sinónimo de éxito, un mix de electrónica comercial enloquecida y bailable, capaz de coquetear con el ambiente más ravero clandestino londinense, pero haciendo vibrar a público de todo tipo y clase.

 

A partir de las diez, a modo de declaración de intenciones, arrancaba su set con “Eat, Sleep, Rave Repeat”. En el recinto de noche del Sónar de Noche, en la fira de l'Hospitalet, nos encontramos ante un auditorio fiel y transgeneracional que se había reunido para no perderse la cita con uno de los maestros del sampler y el loop de Europa. Fiel a décadas de experiencia y centenares de actuaciones, Fatboy Slim se valió de todo el poder multipantalla al que nos tiene acostumbrados el festival barcelonés, para vestir sus éxitos de visuales e iluminaciones de contundente poder: láseres, humo y estereoscopia.

 

 

“Praise You” o “Right Here Right Now” no faltaron en una cita orientada al espíritu revival, que permitió a los habituales sentirse jóvenes de nuevo y a los más nuevos enamorarse por primera vez del bombo rítmico del trip-hop británico de los 90s. Un directo repleto de clásicos en el que demostrar que se pueden revivir los veinte y los treinta años tantas veces como se desee; Tan solo es cuestión de actitud.

 

Pudimos ver al DJ literalmente bajo y sobre la mesa, a su derecha e izquierda, dándolo todo de un modo al que las nuevas generaciones no están acostumbradas. Lejos de presets, pendrives y predeterminaciones escénicas, el músico de Bromley nos pinchó temas como “Revolution” al estilo de la vieja escuela; Sintiendo y haciendo sentir. Un excelente inicio de festival. 8,6

 

Redacción

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