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Dominique A en L'Hospitalet

09/06/2016, Teatre Joventut, L'Hospitalet

8,3

 

Sergi de Diego Mas

Fotos Brais G. Rouco

 

 

Las visitas  de Dominique Ané se cuentan por triunfos incontestables. En tiempos en los que la crítica se encuentra bajo perpetua sospecha de superficialidad o intereses compartidos, sólo la espontaneidad y actitud de unos pocos elegidos está fuera de toda duda. Así ocurre con Dominique A, quien logra que pasen los lustros sin que la experiencia performática de sus actuaciones desmerezcan en absoluto calificativos excelentes, ya desde aquellos lejanos y cercanos noventa.

 

 

Poco tiempo ha transcurrido desde la cancelación de su actuación en el Barnasants del pasado febrero para que su fidelidad a este sur, uno de tantos, lo trasladara a la acústica del magnífico semicírculo que forma el Teatre Joventut de l'Hospitalet. La belleza preciosista de "Éleor", uno de los mejores discos de 2015, fue transformada en una belleza disruptiva, directa y densa, más rockera, siguiendo con la tendencia marcada en la anterior gira de presentación de "Vers le lueurs" (2012), o la inmortalizada en el contundente disco en directo "Sur les forces motrices" (2007). A pesar de no robarle ni un ápice de protagonismo Ané, la formación, en disposición clásica, ofreció fiereza en la reproducción de los temas: Jeff Hallam, bajista espigado salido de un experimento mutante en el que se cruzó el adn de Elvis Costello y Micah P. Hinson, jugò desde su esquina con líneas de graves densas (magistral en "Par le Canada"), como retando a que la delicada y siempre sugerente voz de Dominique A se desbocara.

 

 

Y lo hizo, pero con elegancia, como su guitarra, siempre en primer plano ya desde inicio ("Hotel Congress" abrió el repertorio) y acompañada por los sintetizadores y teclados (o la guitarra sostenida) de Boris Boublil. Recuerdos traídos desde Cádiz ("Semana Santa"), la desnudez de "Valparaiso" o el americano western, como presentó el propio Ané, de "Central Otago". La solemnidad y contundencia de las interpretaciones no fue obstáculo para que el francés desplegara su simpatía y empatía, intentando excusarse por su difícil castellano (con el que confundiría derecha e izquierda, o bromearía acerca de posibles multas de la guardia civil -alguún asistente pensó que se podía referir a un imaginario conflicto lingüístico, aunque el comentario era tan sólo una referencia a la sanción impuesta durante el trayecto por culpa del exceso de peso de su furgoneta).

 

 

Con las relecturas de "Tout será comme avant" (hipnótica, atmosférica y progresiva, remezclando chanson y la oscuridad dañina de Stereolab o Diabologum, compañeros caídos), "Revenir au Monde" (escrita para Jane Birkin, "aunque nunca se la di"), el outrock épico de "Pour la peau" o el muro de sonido creado en "Immortels", Dominique A ya había ganado un partido, en ocasiones histriónico y bello, delicado y sugerente, onírico y veraz. El remate con "Éléor", "Antonia" y el segundo bis con "L'océan" y "L'Horizon" llenó de gratitud y eco los pabellones auditivos de los asistentes, en comunión perfecta con el músico y su sombra, una silueta reflejada por los focos del escenario sobre las paredes del auditorio. La belleza puede tener dos caras, pero siempre es la misma gran belleza.

Sergi de Diego

Melómano compulsivo y urbanita adicto a YouTube. Ha escrito “E-mails para Roland Emmerich” (Honolulu Books, 2012) pensando en J. G. Ballard y los próximos cinco minutos. Sus películas favoritas son “Annie Hall”, “Mulholland Drive” y “Tiburón”. Padece ataques de nostalgia al recordar “Los 4 Fantásticos” de John Byrne. Le gusta repetir que “El final del verano es el principio de los conciertos”. Forma parte del colectivo DJ The Lokos. Es fan de Roy Orbison y Sonic Youth. Lo puedes encontrar en su blog, Interferncia Sónica

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