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Björk en Barcelona

Björk en Barcelona

24/07/2015, Poble Espanyol, Barcelona

9,1

 

Half Nelson

Fotos Fancesc Fàbregas

 

Empecemos por el final. Sólo a una artista como Björk se le puede ocurrir acabar un concierto de más una hora y media con un bis de un único tema (fue “One Day” esta vez, otras ha sido “Hyperballad” o “Mouth Mantra”) sentada y acompañada tan sólo por el percusionista Manu Delago y su virtuosismo con el hang, una especie de steel drum que se toca directamente con las manos. Nada de excesos, nada de efusiones: voz, hang y unos silbidos con los que la islandesa recreó la curiosa melodía de ese tema publicado nada menos que en 1993. Un final tan anticlimatico cerró a la perfección un concierto centrado en el reciente y neoclásico “Vulnicura” (One Little Indian, 2015), pero en el que también se reivindicaron piezas de discos recientes como “Volta” (One Little Indian, 2007) –“I See Who You Are” y “Wanderlust”– y “Biophilia” (One Little Indian, 2011), pero también canciones de “Debut” (One Little Indian, 1993) –una “Come to Me” totalmente camuflada por los arreglos orquestales–, “Homogenic” (One Little Indian, 1997) y “Vespertine” (One Little Indian, 2001).

 

Björk en Barcelona

 

La islandesa quiso otorgar reconocimiento al productor venezolano Arca cantando a su lado “History of Touches”, pero lo cierto es que el beat y los efectos digitales tomaron protagonismo en muy escasas ocasiones. Fue la orquesta la que marcó el tono del concierto en consonancia con los arreglos sombríos y serenos de “Vulnicura”, un disco triste, melancólico, lleno de arreglos de cuerda (que en Barcelona fueron cortesía de la sección de cuerda del ensemble británico Heritage Orchestra) de tinte romántico con los que Björk dialogó en la más pura tradición del lied orquestado de Schubert o Schumann. Tras el impresionante el inicio con “Stonemilker”, la potencia melódica de “Lionsong” y la retorcida suite “Black Lake” (los diez minutos más brillantes y emocionantes de toda la noche), el concierto parecía un tour de force lírico con poemas sobre el desamor y la naturaleza (siempre presente en los vídeos de paisajes islandeses y diferentes especies de bichos que se proyectaron en la pantalla al fondo del escenario) que merecían un entorno de cámara como El Liceu. Pronto supimos el motivo de la elección de un escenario al aire libre: los fuegos artificiales y los cañones de fuego que añadieron épica (algo impostada) y caos a “Notget” y sobre todo a la dramática “Mouth Mantra” habrían resultado de lo más inconvenientes en el teatro de La Rambla.

 

A través de esas escasas efusiones, en medio de una puesta en escena sombría y hasta dramática, vimos a Björk sonreír, gritar, darnos las gracias cada vez más contundentemente según avanzaba el concierto (hasta se le escapó un “¡¡¿Qué pasa?!!” decididamente vangaalesco) y sobre todo bailar patosamente dentro de un horrible disfraz mitad traje de teatro kabuki, mitad kimono de taekwondo diez tallas demasiado grande.Porque en el fondo Björk sigue siendo la misma niña tremendamente curiosa atrapada en el cuerpo de una artista tremendamente ambiciosa.

 

Björk en Barcelona

Half Nelson

Crítico musical que ha visto multitud de modas y estilos nacer, crecer, multiplicarse y morir desde que empezara a colaborar en Ràdio Ciutat de Badalona en 1993. Fan del jazz y del pop británico, aunque todavía impactado por el drum’n’bass, su firma se ha visto prácticamente en todas las cabeceras de prensa independiente (Mondo Sonoro, Go Mag, Rockdelux, Suite, Trax/Beat…) y radio online (ScannerFM) y por su grabadora han pasado muchos de los grandes (Costello, Lowe, Hitchcock, Mills, Craig, May, Saunderson, Gelb, Calexico, Goldie, Size, Flaming Lips, Bon Iver…). También ha contribuido con varios capítulos a “Loops” (Mondadori, 2002) y a “Teen Spirit. de viaje por el pop independiente” (Mondadori, 2004).

 

half@blisstopic.com