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St. Paul and The Broken Bones en Barcelona

15/03/2015, Bikini, Barcelona

8,8

 

Rafa Giménez

Fotos Eric Altimis

 

Impecable exhibición de poderío y dandismo clásico el de St. Paul and the Broken Bones en su primera visita a la ciudad. A la mayor gloria de Otis Redding, Sam Cooke y el Soul Train al completo, los de Alabama convirtieron su debut barcelonés en un festivo recordatorio de las virtudes casi infinitas del soul clásico.

 

Buenas cartas bien jugadas. Porque pese a que varios de sus barbilampiños componentes parecen acabados de salir de la última fiesta de su fraternidad, los Broken Bones son una potentísima banda de southern soul que bebe orgullosa de la herencia Stax y del sonido Muscle Shoals. Y claro, porque al frente de la banda está ese aspirante a prodigio llamado St. Paul Janeway. A medio camino entre el hijo del predicador y el love man desenfrenado, St. Paul hizo gala de un dominio del escenario y una capacidad de conexión que se diría casi divina. Elegante, entregado hasta empaparse en sudor, con la rodilla en el suelo como mandan los cánones gospel y con un chorro de voz que hace dudar seriamente de su aspecto de blanquito que no ha roto un plato, St. Paul es sin duda un front-man de los que ya no se hacen

 

Así, como un vendaval de viento sur que convierte una supuestamente apacible noche de domingo en un festín de gumbo y costillas a la barbacoa, por el escenario de Bikini cayeron los temas de su disco de debut, el redondo “Half the City”, junto a un puñado de versiones más que reveladoras: Otis Redding, Sam Cooke, un inesperado e irreconocible “Fake Plastic Trees” de Radiohead y un muy rotundo “Moonage Daydream” de David Bowie. Tradición y modernidad hasta completar un auténtico festín servido por una banda en estado de gracia. Olvídate de cantautoras indies que hablan  bajito y de tipos con vestimentas ridículas que rapéan raro. La música en directo era esto. 

 

Rafa Giménez

Después de probar con el macramé, el ping pong y la lectura de textos sufistas, hace ya muchos años que Rafa Giménez encontró en los ordenadores y las maquinitas de todo pelaje ese círculo de amigos que el mundo parecía negarle. La no demasiado sana pasión por el software, los procesadores y las pantallas que ha desarrollado desde entonces seguramente no ha ayudado demasiado a su sociabilidad ni a su éxito con las mujeres, pero sí  le ha llevado a rincones de Internet donde se ven cosas que vosotros no creeríais. Habla bajito y vive feliz en su habitación con su soldador y su conejo robot, y afirma con seguridad que “All your base are belong to us”.

 

rafa@blisstopic.com

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