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LANA-DEL-REY-JB0470

Vida Festival 2014

03-06/07/2014 Masia Cabanyes, Vilanova i La Geltrú

 

Half Nelson

Fotos Javier Burgueño 

 

Siempre es excitante vivir de primera mano el nacimiento de un nuevo festival. La pena por la desaparición del Faraday de Vilanova i La Geltrú (Barcelona) pronto se vio sustituida por la ilusión de este nuevo proyecto, dirigido por algunos de los responsables del anterior. En todo caso, la primera edición del Vida Festival sólo puede calificarse de éxito. Quizás no en el aspecto de convocatoria de público (tan sólo la jornada del sábado rozó el sold-out, mientras que la asistencia del viernes fue más bien baja, con lo que la cifra oficial de espectadores es de 15.000 según la propia organización), pero sí en el organizativo (con los lógicos problemas de toda primera edición) y, sobre todo, en el artístico.

 

Aprovechando al máximo las virtudes de un entorno encantador –los bosques que circundan la Masia Cabanyes¸ vestigio del glorioso pasado de la ciudad durante el Romanticismo–, el Vida Festival apuesta por la comodidad del espectador: apenas cuatro escenarios (dos de ellos únicamente diurnos), sin solapamiento de conciertos y con suficiente espacio en un entorno natural (un amplio bosque de pinos que nos recordó el badalonés Parc de Can Solei que albergó el mítico Pop Festival de 1995) para disfrutar de la música con comodidad. Los directores, ya experimentados después de diez años al frente del añorado Faraday, pretenden ir un paso más allá y dirigirse a público más grande manteniendo los estándares de calidad y confort. ¿Es eso posible? Es difícil de decir. En el equilibrio entre propuestas con gancho comercial pero suficiente calidad para atraer a un público educado y abierto de miras y artistas minoritarios que aseguren el compromiso artístico está la clave del futuro del Vida. En esta primera edición sólo el hype de Lana del Rey parece haber convencido a las masas. Lamentablemente, eso no va a ser suficiente en futuras ediciones.

 

VIERNES

Llegamos tarde para disfrutar de mi querido Alberto Montero, quien tuvo el honor de inaugurar el festival a la sombra de los pinos. Pau Vallvé salió de su exilio (voluntario) para subirse a la barca –literalmente: sin duda este es uno de los escenarios más originales que veremos jamás–, presentar temas nuevos y autoversionar el “Ni tu ni jo” de su alter ego Estanislau Verdet. Tengo un problema con Joan Colomo: no entiendo su ¿humor? Me da la sensación de que siempre está de broma y no me tomo en serio la superbanda rockera que le acompaña (con nuestro Carlos Leoz, Carlotto, a la guitarra) y me pierdo la acidez de letras como la de “Reses sociales”, cosa que a él, lógicamente, no parece importarle. Pese a todo, están mejor en los momentos íntimos como “Màgic” o “La màquina del temps” que cuando se dejan llevar por la fiesta. “¿Queréis música o humor?” pregunta Sr. Chinarro desde la barca a su público al que, sentado y algo frío, no ve cómo meterle mano. El sevillano insistió en sus largas charlas entre canciones y evitando algún jardín político convenció más por canciones recientes como “La Decoración”, “Babieca”, “Habrá que hacer el amor” o “Vacaciones en el mar” que por sus alusiones al barco de Chanquete. Al final, el habitual repaso a clásicos como “Los Ángeles” y “El rayo verde” le permitió acabar en todo lo alto.

 

Cruzamos el bosque y salimos (todos: Antonio Luque incluido) al prado donde M. Ward inauguró el escenario grande a lo ídem: el suyo fue uno de los conciertos del festival. Con la voz algo tocada, pero con el carisma intacto, el de Portland ofreció un set sin concesiones, lleno de energía rockera (incluso “Whole Lotta Losin’” del supergrupo Monsters of Folk fue convenientemente acelerada), con varios solos bastante completos a cargo de Ward (durante el de “Chinese translation” me dio tiempo de ir a la barra a pedir una cerveza y volver a las primeras filas), una banda de campanillas (en la que destacó el gran Mike Coykendall con la guitarra y las segundas voces) y un repertorio sin tacha: “Four hours in Washington”, “Rollercoaster”, “Never had nobody like you” y acabar con dos versiones, “To go home” de Daniel Johnston y la ya habitual “Rave on” de Buddy Holly. Para colmo, en el bis (el primero en la historia del festival) Ward se entregó a fondo con el clásico “Roll over Beethoven” de Chuck Berry. Tras tanto rock’n’roll nos vino muy bien la generosa dosis de decadente elegancia que nos administró Taylor Kirk y sus Timber Timbre. Pese a no dejarse hacer fotos, los canadienses no estuvieron tímidos y defendieron e incluso aumentaron lo mucho bueno de su último LP “Hot Dreams” (Full Time Hobby, 2014) [Link to:] con un sonido denso cercano al retro-prog de BEAK> y un Kirk sencillamente majestuoso en el spoken word de “Lonesome hunter”, en esa “imitación” de Bill Callahan que es “Hot dreams” o en la sinuosa “Woman”.

 

De nuevo en el escenario principal, Rufus Wainwright volvió a demostrar que no necesita mucho para triunfar. Con tan sólo tres piezas al piano (“Tadzio”, “The maker makes” y “Vibrate”) ya se había ganado a las primeras filas, pero además presentó temas nuevos como “Argentina” “que habla de los guapos chicos hispanos con los que ya no me puedo acostar” y confesó que le gustaría vivir en la propia Masia Cabanyes. Algo con lo que sin duda todos estaríamos encantados. Sin embargo, para ello habría que mover el escenario Masia algo más lejos de la casa, para que los ruidosos Cheatahs, una interesante, pero domesticada mezcla entre Sonic Youth y My Bloody Valentine no interrumpan el sueño del canadiense.

 

SÁBADO

La idea de una sesión matinal de Mwëslee junto al mar es sin duda muy sugerente y tentadora, pero los organizadores deben pensar seriamente en cómo dignificar los conciertos en La Daurada Beach Club, un bonito espacio al aire libre junto al mar, pero alejado del recinto principal y donde se mezcló público del festival con los bañistas que pasaban por allí sin ningún interés por los músicos sobre el escenario. Una lástima, porque los pases de Joana Serrat –presentando “Dear Great Canyon” (El segell del Primavera, 2014) con una banda completísima– y la gallega BFlecha defendiendo más que bien“ßeta” (Arkestra, 2013), fueron de lo mejor de todo el festival.

 

Ya de nuevo en las sesiones vespertinas en la Masia Cabanyes encontramos al compositor neozelandés James Milne, más conocido como Lawrence Arabia, llamado de urgencia para subirse a la barca para sustituir a una enferma Núria Graham. Milne, una bonita mezcla entre Hefner y Jonathan Richman cumplió con encanto y simpatía con el encargo. Igual que los locales Copa Lotus y su country de aires clásicos en inglés. Pero todos ellos palidecieron ante el despliegue que íbamos a disfrutar a continuación. Si en “granada” (Universal, 2014) Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernandez Miró lo bordan, su directo en Vilanova fue una verdadera exhibición: uno de los mejores conciertos que he tenido oportunidad de presenciar. La combinación de la guitarra de Raül Fernandez y la voz emotiva y brillante de Sílvia Pérez Cruz resultó letal en medio del bosque desbordado por la expectación generada. Poco a poco, tema a tema, los sencillos arreglos de guitarra o banjo de Raül y, sobre todo la voz de Sílvia nos fueron calando. Desde “Abril 74” (Lluís Llach) hasta el medley entre “Corrandes de l’exili” (Pere Quart) y “Gallo rojo, gallo negro” (Chicho Sánchez Ferlosio), la voz de Sílvia nos traspasó de parte a parte. Hay mucho que destacar (todo, de hecho): el regusto al mismísimo Jeff Buckley en la “Elegía a Ramón Sijé”(Miguel Hernández), el glorioso divertimento del medley de tres temas inconexos de Albert Pla (“Papa jo vull ser torero”, “La sequía” y “La platja”), el balanceo de la barca a los acordes de Raül mientras Sílvia canta “Sempre tornaré / a la nostra platja / les ones no em deixen, mu mare / allunyar-me'n massa” (“Mercè”, Maria del Mar Bonet), la emoción que nos nubla la vista y nos hace ver a Morente sonreír entre los árboles mientras suena “Pequeño vals vienés”… Casi no hay palabras.

 

Toda vía con un nudo en la garganta, salimos a campo abierto donde Yo La Tengo dieron otro de sus excelentes conciertos de rutina. Pasan los años y no hay manera de pillarlos desganados o desmotivados. Pese a que por problemas de vuelos llegaron justos de tiempo –la presentación de su biografía “Big Day Coming” (Libros de Ruido, 2014) tuvo que suspenderse–, nada les impidió achicharrar a solos a las fans de Lana del Rey que ocupaban las primeras filas desde la apertura de puertas: “Cherry Chapstick”, la enorme “From a Motel Six”, el interludio melódico con “Mr. Tough”, “I’ll be around” y “Before we run”, ésta con un larguísimo solo de Ira Kaplan que anticipó una segunda parte mucho más ruidosa con “Autumn Sweater” y “Sugarcube” donde Ira acabó pateando su propia guitarra para asombro de primerizos. Al final, con una enrabietada “Little Honda” nos dejaron con ganas de más. Igual que Hidrogenesse, cada vez más electrónicos y contundentes que empezaron su set con una hormonada “1987” y ya no pararon: “Caballos y ponies”, “Eres PC, eres Mac”, la espasmódica “Captcha Cha Cha” y la siempre definitiva “Disfraz de Tigre”. Como guinda, Carlos y Genís se acordaron de Lana del Rey antes de “No hay nada más triste que lo tuyo”.

 

Efectivamente, lo de Lana del Rey fue un poco triste. No tanto por ella como por la patética imagen de los centenares de adolescentes con diademas de flores que gritaban al unísono ante cualquier gesto de la diva. ¿En qué momento Lana del Rey pasó de ser un producto para hipsters a ser un ejemplo para jovencitas sin Disney Channel? En esa línea, ahora va de natural (descalza, con toga corta y el pelo sin teñir: para mi más guapa que cuando iba de vestal rubia), pero se empeña en fumar (patosamente) sobre el escenario. “¿Veis lo peligrosa que puedo llegar a ser?” parece decir, mientras los padres de las niñas suspiran aliviados porque a su hija no se le ha ocurrido hacerse fan de ese zorrón de Miley Cyrus. En lo musical, sorprendió la escasa presencia del nuevo “Ultraviolence” (Interscope / Polydor, 2014) y lo rockera que era la banda (puro mainstream yankee) para la languidez que se quería transmitir. Lo mejor (para sus fans): los diez minutos largos que se pasó en el foso haciéndose selfies y besando a las primeras filas; y el a capella de “Old Money”, no prevista en el setlist, pero concedida tras una petición masiva. Lo mejor (para el resto): “Video Games”, que sigue siendo una gran canción.

 

El punto fuerte de los canadienses Austra es su habilidad para combinar la educada voz de Katie Stelmanis con un synth-pop desbocado sin dejar de ser elegante. En el VIDA sin embargo, esa combinación funcionó en muy escasos momentos y, sobre todo al final, en “Hurt Me Now”, ya en plan fin de fiesta. Sin duda, les afectó el tener que lidiar con el bajón post-concierto masivo. El que cerró por todo lo alto y con todos los honores fue el madrileño Pional. Miguel Barros preparó un setlist creciente, sin prisas, que intercalando instrumentales con temas cantados fue poco a poco atrayendo público hacia el escenario. Cada vez más suelto en las partes vocales, presentó un excelente tema nuevo que de momento llamaremos “Lift Me Up” enlazado con “The Shy” y así la primera parte se acercó a un technopop elegante alejado de la pista. Una vez captada la atención del público, muy hábilmente se reservó para el final la chicha más bailable: “It’s all over” (publicada en el innominado Blanc#1), el “Precious (Pional Darkness Impression)” de Little Dragon y su propio “I’ve been waiting for you” que le valieron una merecidísima ovación. Un gran final para una gran primera edición.

 

Half Nelson

Crítico musical que ha visto multitud de modas y estilos nacer, crecer, multiplicarse y morir desde que empezara a colaborar en Ràdio Ciutat de Badalona en 1993. Fan del jazz y del pop británico, aunque todavía impactado por el drum’n’bass, su firma se ha visto prácticamente en todas las cabeceras de prensa independiente (Mondo Sonoro, Go Mag, Rockdelux, Suite, Trax/Beat…) y radio online (ScannerFM) y por su grabadora han pasado muchos de los grandes (Costello, Lowe, Hitchcock, Mills, Craig, May, Saunderson, Gelb, Calexico, Goldie, Size, Flaming Lips, Bon Iver…). También ha contribuido con varios capítulos a “Loops” (Mondadori, 2002) y a “Teen Spirit. de viaje por el pop independiente” (Mondadori, 2004).

 

half@blisstopic.com