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NIN-Blisstopic-RosarioLopez

Primavera Sound Sábado

31/05/2014, Fórum, Barcelona

 

Textos Javier Burgueño, Albert Fernández, Manu González, Rosario López, Marc Ferreiro y Half Nelson

Fotos Rosario López, Ferran Martí y  Jordi Vidal

 

SILVIA PÉREZ CRUZ Y RAÜL FERNÁNDEZ MIRÓ

Eran sólo las cuatro de la tarde de la última jornada del festival y el Auditori estaba lleno hasta la bandera. De hecho, cuando aparecieron en el escenario Silvia Pérez Cruz y Raül Fernandez Miró, ella expresó su sorpresa ante su propio poder de convocatoria. El Auditori estaba lleno, y con razón. Poder disfrutar en esas condiciones de la arriesgada propuesta conjunta de Pérez Cruz y Fernandez Miró era una ocasión no obviable. Y ellos, a veces atropelladamente porque el tiempo apremiaba, justificaron el esfuerzo de los asistentes.

Ya sabíamos de la querencia de Fernandez por traspasar los límites y jugársela en la cuerda floja. También de su ambición, que es encomiable, pero que a veces le juega malas pasadas, como fue aquella especie de ópera rock al alimón con Enric Montefusco que mejor dejar en el olvido. Aun los deslices, alabados sean los músicos que se atreven a experimentar y que crean una obra propia mediante la relectura arriesgada de temas de diversas fuentes. Éste es el caso de su disco “granada” (con la “g” minúscula, como indicó la cantante). Y, por supuesto, también es el caso de Pérez Cruz, que aunque quiera ser adoptada por la burguesía catalana como su pubilla, está trazando una trayectoria propia, libre, ajena a condicionantes y tremendamente estimulante.

El espectáculo fue de menos a más, con una versión de “Compañero”, de Enrique Morente, que deberían descartar de su repertorio porque la Cruz, a pesar de exhibir unas cualidades vocales prodigiosas, no tiene el quejío adecuado y desmerece en la comparación. Sin embargo, y a pesar de algunos problemas técnicos, el concierto despegó a partir de “Corrandes d’Exili”, y cuando interpretaron “Mercè” la cosa ya tenía dimensiones estratosféricas. A destacar también el enorme trabajo de Fernández a la guitarra, aplicando distorsiones y efectos para establecer una base sonora nada acomodaticia, siempre sorprendente y creativa. Uno de los grandes conciertos de esta edición, sin duda.

8,5

Marc Ferreiro

 

KRONOS QUARTET

En primer lugar, hay que destacar que es un lujo poder presenciar un concierto del Kronos Quartet dentro de la programación de un festival de música popular, alejado de las convenciones (y los precios) del elitismo de la Gran Cultura (con muchas mayúsculas), por lo que debemos felicitar a los promotores (y al grupo, por supuesto) por hacerlo posible. Enmarcado en las conmemoraciones del cuadragésimo aniversario de la formación del cuarteto (de las que ya hablamos aquí), el concierto presentó un marcado aire de popurrí destinado a satisfacer a todas las capas del público. Desde la inicial “Aheym” (Anti, 2013) proveniente del disco del mismo nombre compuesto para ellos por Bryce Dressner (The National) hasta el espectacular final con una sobredimensionada por los (innecesarios) pregrabados “Death is the Road to Awe” de Clint Mansell para la banda sonora de “The Fountain” (Nonesuch, 2006) Harrington, Sherba, Dutt y Yang ofrecieron pequeñas perlas de su enorme capacidad y, sobre todo, de su infinita curiosidad y amplitud de miras. Así, pudimos escuchar piezas de compositores tan diferentes como Omar Souleyman, Café Tacvba, Nicole Lizee (la tremenda y desconcertante “Death to Kosmiche”, rellena de cacharrería electrónica), el bluesman Geeshie Wiley (“Last Kind Words”), la carismática Laurie Anderson (“Flow”) y el venerable Terry Riley (“G Song”, según Harrington, una de las primeras piezas que Riley compuso para el cuarteto en 1979). Una simple muestra de lo que los Kronos son capaces de hacer. ¡¡Una auténtica gozada!! 8,5

Half Nelson

 

SUPERCHUNK

Empezar con “Cross Wire” (vídeo de gatete incluido) es apuesta segura. El tiempo no pasa para los de Chapel Hill, siguen tan fresco y rabiosamente juveniles como en los tiempos de “Superchunk” (1990), para ellos no vale la palabra nostalgia. Perfectamente engrasados (el impasse de diez años de la primera década del Siglo XXI parece que no les ha afectado nada) y con un Marc McCaughan que canta igual que cuando tenía veinte años (¡qué diferencia con Frank Black!), llenaron el Escenario ATP con un chorro de efervescencia juvenil en forma de acelerados disparos de power pop. Grandes, siempre. 8,6

Manu González

 

DUM DUM GIRLS

Los años pasan y poco queda ya de los ramalazos de punk y garage de los primeros discos de estas californianas, y en su lugar hoy en el Vice nos encontramos con una actuación sofisticada y delicada, con suaves toques ochenteros. Su líder, Dee Dee, demostró estar en gran forma vocal, y su particular presencia en el escenario (a veces tímida, a veces con aires de femme fatale de sangre caliente) resultaba hipnótica. Las enigmáticas “Cult of Love” y “Lost Boys and Girls Club” pusieron el vello de punta,  y aunque hubo escasos vistazos al pasado, se agradeció mucho la visita a la oscuridad retro de “It Only takes One Night” con sus coros gritados al viento. Un concierto programado a la hora perfecta, y en cuya belleza quiso colaborar hasta el cielo con una puesta de sol incipiente. Qué bonito. 7,3

Rosario López

 

TELEVISION

Tom Verlaine ha sido, es y será siempre un jefazo. Así que reencontrarse con Television y su “Marquee Moon”, disco que marcó una época y que ha sido una influencia capital en muchas de las bandas que llegaron después es sinónimo de victoria segura. Si a eso le añadimos el buen trabajo de Jimmy Ripp a la segunda guitarra, sustituto clónico cuando se lo propone de Richard Lloyd, poco más se puede pedir. Guitarras afiladas y canciones cortantes en una impecable revisión de un clásico, donde la única concesión es la alteración en el orden de los temas, consiguiendo así acabar en el punto más alto con una escalofriante “Marquee Moon”. ¿He dicho jefe? 8

Javier Burgueño

 

CAETANO VELOSO

Buen reencuentro con un Caetano Veloso rejuvenecido por el trabajo junto a los jovencísimos BandaCê (que le acompañaron en directo inyectando rock al repertorio: tremendo el solo de guitarra en la lánguida “Quando O Galo Cantou”). Centrado al inicio en la promoción de su último disco, “Abraçaço” (Universal, 2012), el de Bahía se explayó en sus canciones: “A Bossa Nova é Foda”, “Estou Triste” o “Parabéns Bandacê” fueron una buena carta de presentación de este notable álbum. Sólo al final se permitió la licencia de incluir alguno de sus clásicos como “Baby” o la maravillosa “Nine Out of Ten” en un repertorio bien estudiado para el directo y ejecutado con exquisita pulcritud. 7,5

Half Nelson

 

EARL SWEATSHIRT

Nos temíamos lo peor cuando, tras diez minutos de sesión aderezada con algunos shouts a cargo del DJ, el MC aún no había hecho acto de presencia. Nunca sabremos si fue un truco escénico o si simplemente estaba en el baño, el caso es que en cuanto abrió la boca, ya nadie le tosió a Thebe Neruda Kgositsile (más conocido como Earl Sweatshirt). Versátil y resultón (aunque muchísimo menos incendiario que su “jefe” Tyler, The Creator) el novatillo de Odd Future –aunque su segundo disco “Doris” (Tan Cressida, 2013) lo acabó distribuyendo Columbia– se ganó nuestro respeto en un show divertido y dinámico (ayudado por el DJ, que también rapeaba, que no paró de liarla), que demostró que, de uno en uno, los de Odd Future no son tan fieros como los pintan. 7,2

Half Nelson

 

GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR

En la dinámica de leves desajustes de ánimo y tono, el esperado concierto de Godspeed You! Black Emperor llegó a una hora en la que tal vez ya nadie lo esperaba. Con el escenario ATP desbordado por la masa, lo primero que sorprendía a quien se acercaba era la falta de poder en cuanto a decibelios con el que los canadienses amanecían en escena. Eso, unido a las pantallas laterales apagadas, cabe pensar que por explícito deseo de la banda, unas proyecciones monocromas al fondo del escenario, y tal vez no la mejor selección de cortes para el inicio del concierto, dedicada a “Allelujah! Don’t Bend! Ascend!”, creaba cierto desasosiego e impotencia. Las crestas post-rock de los de  Montreal requerían de mayor grandilocuencia sonora, y, proyecciones o no, costaba ponerse en situación, porque esperábamos azul eléctrico, y aquello era ocre. Llegábamos preparados para una tormenta eléctrica, y aquello era más bien una tormenta de arena. Pasados tres cortes, por suerte el vendaval acabó adquiriendo la fuerza que la ocasión requería. Curiosamente, alejándose del ATP, remontando la esplanada, era cuanto más crecía la espiral de ruido, y, como si su concierto fuera la pura definición de un crescendo, Godspeed You! Black Emperor supo volver cada vez más expansiva la estática y el filo de sus sonidos, invadiendo mentes y extendiendo su culto de magia y texturas distorsionadas, afiladas y embrutecidas. 7

Albert Fernández

 

VOLCANO CHOIR

Delicadeza, sutilidad, épica, son palabras que suelen caminan sobre el filo de la navaja. A un lado, la grandiosidad, al otro, el tedio, el sopor. Sobre ese estrecho y peligroso filo caminó toda la noche Volcano Choir, el proyecto paralelo de Justin Vernon junto a miembros de Collections of Colonies of Bees y All Tiny Creatures. Aunque hubo pasajes para recordar durante la actuación (“Acetate”, la muy BonIveriana “Comrade”) la banda no llegó a conectar con las virtudes de su segundo y aclamado álbum, “Repave”, haciendo que su mezcla de folk y pop épico que tan bien debería funcionar en estadios y festivales flirtease por momentos el aburrimiento. Intento fallido. 5

Javier Burgueño

 

KENDRICK LAMAR

Valió la pena la excursión hasta Narnia para ver al que de facto era el cabeza de cartel del festival por horario y ubicación. Lamar respondió con galones de estrella, con una banda (batería, bajo, guitarra y teclados, varios con camisetas del Barça) conjuntada y contundente que le puso en bandeja un triunfo que aseguró con un flow fluidísimo y realmente sobresaliente en directo. Rapper más bien estático, poco dado a los aspavientos, el californiano respondió con profesionalidad al envite de la falta de público (lo que permitió verle evolucionar desde muy cerca con absoluta comodidad: un lujo) y, poco a poco, se hizo con el público con exhibiciones en “Bitch, Don’t Kill my Vibe” y en “Swimming Pools (Drank)” y pegarle un buen repaso a A$AP Rocky robándole su “Fuckin’ Problems”. Así, dejamos de lado el innecesario momento “light your phones up” en la sensiblera “Sing About Me, I’m Dying of Thirst” para concederle un triunfo con todas las letras, nunca mejor dicho. 8,8

Half Nelson

 

NINE INCH NAILS

Trent Reznor apareció en escena entre juegos de luces y sombras y mucho misterio entre las primeras notas de “Me, I’m Not”, y antes de que pudiéramos darnos cuenta nos regaló uno de los inicios de concierto más deslumbrantes y agresivos del festival, que incluía del tirón “The Day The World Went Away”, la brutal “Reptile”, “March of the Pigs” (sin duda el tema más incendiario de toda la noche), “Piggy”, “The Frail”, y “The Wretched”. A partir de ese punto, sin embargo, y con el público en plena ebullición, el concierto no acabó de fluir, lastrado para muchos por un sonido algo irregular, la poca presencia de las guitarras y una estructura en grandes bloques que dividían el material clásico del más reciente, y que nos daba la impresión de que estábamos viendo a dos grupos diferentes: los NIN clásicos y de factura rabiosa y una nueva banda enfocada mucho más a la electrónica bailable, con momentos de pura rave, y que pecaba de ciertas estructuras repetitivas que quedaron en evidencia al sonar agrupadas. Y aunque “Came Back Haunted” sonó sorprendentemente demoledora en directo, nadie permaneció inmune a la catarsis final con las escalofriantes “Head Like a Hole” y “Hurt”, muchos fans de toda la vida nos fuimos a casa con la sensación agridulce de que después de estos siete años de espera, esta noche hemos visto un buen concierto que tenía el potencial para haber sido todavía mucho mejor. 8,5

Rosario López

 

MOGWAI

Lo más comentado en la actuación de los escoceses fue la estelada que lucía en el ampli detrás de John Cummings, gesto que podría haber movido a unos cuantos miles a Canaletas, pero no. Más allá de esa curiosidad, Mogwai fueron generosos y precisos en su despliegue, aunque tal vez el horario de su concierto no fuera el más oportuno de todos. Enlazando con habilidad perlas de su ruido blanco pretérito con los himnos instrumentales de su reciente “Rave tapes”, los de Stuart Braithwaite lograron alcanzar cúspides de sonido imbatibles, a base de una aceleración del nervio de algunas piezas, de la concreción de cada acorde, y del poderío matador de su sonido. Con los ánimos y las pupilas más que encendidas, para cuando sonaba la recia pero popular “Remurdered”, el personal bailaba como si no hubiera un mañana. Rave épica. 9

Albert Fernández

 

CHROMEO

El electro funk de Chromeo llegó en el momento adecuado. El set de David Macklovitch y Patrick Gemayel entraba fino-fino en los cuerpecillos y cabecitas locas a las tantas de la mañana, y sirvió de antesala perfecta al final de festival, con DJ Coco repartiendo alegría mientras el sol se despertaba por el horizonte. Bajos vibrantes, animación continuada y una iluminación deliciosa hicieron lucir por todo lo alto las perlas bailables de “White women” y “Bussines casual”, las caderas se iban, los pies botaban, los vasos se desbordaban, y solo se echaba de menos algo más de alcohol, algo más de volumen, algo más de noche, algo más de diversión que beber, besar, tocar, esnifar, devorar. Cuenta atrás hedonista. 8,2

Albert Fernández

 

DJ COCO

Del cuerpo electrónico con mezcla y bombo a los hits por corte y sin más concierto que la complicidad masiva, DJ Coco nos llevó levitando una vez más de la madrugada a la mañana, y, claro, lo petó: Madonna, “Don’t you want me”, Blur, escenario invadido, “We are your friends”, despedidas de soltero, “Breaking the law”, “Since you’ve been gone”, Sol en las pupilas, sonrisa en la cara, bye bye #PS1410

Albert Fernández

 

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