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La dieta literaria Blisstopic del Verano 2018

Para desayuno, brunch, picoteo y demás, con total garantía

 

Texto Santiago García Tirado

 

Algo que no traicione en verano, que diga amor y perdure, que prometa risas, pero risas inteligentes, con conocimiento de causa y de fin, algo como una bofetada cordial al despertar de la siesta y que sirva además para templar ánimos cuando el cerebro se licúa a 38º a la sombra, algo, si no es mucho pedir, que le tome por la persona respetable que usted se considera, y que no resulte muy grasiento ni tampoco excesivamente light, algo fresco y ponible, algo que poder llevar encima y que mejore su apostura. Algo, en definitiva, como este menú Blisstopic para leer en el verano del 18 y sobrevivir con las neuronas intactas.

 

No tienen que agradecernos nada. Disfruten, comenten, compartan como hermanos, hágannos felices mientras se hacen felices. Y recuerden que es tan solo una lista de recomendaciones. Hay otras más grandes, más altas, seguro que en la nuestra debía haber entrado ESE tomo irremplazable que usted sabe, pero no dude de que todo lo que encontrará aquí es BUENO. Blisstopic no podía, en estos momentos de necesidad, ofrecer nada que previamente no hubiera sido testado en nuestras granjas de producción cultural.

 

La lista que tienen a continuación viene avalada por las principales autoridades en neuropsiquiatría y, por supuesto, por la redacción Blisstopic. Adminístrese indiferentemente a la hora del brunch, de la merienda o del vermut.

 

Puedes ver los diferentes cómics de la lista haciendo click en cada número.

 

La dieta literaria Blisstopic del Verano 2018

Para desayuno, brunch, picoteo y demás, con total garantía

 

Texto Santiago García Tirado

 

Algo que no traicione en verano, que diga amor y perdure, que prometa risas, pero risas inteligentes, con conocimiento de causa y de fin, algo como una bofetada cordial al despertar de la siesta y que sirva además para templar ánimos cuando el cerebro se licúa a 38º a la sombra, algo, si no es mucho pedir, que le tome por la persona respetable que usted se considera, y que no resulte muy grasiento ni tampoco excesivamente light, algo fresco y ponible, algo que poder llevar encima y que mejore su apostura. Algo, en definitiva, como este menú Blisstopic para leer en el verano del 18 y sobrevivir con las neuronas intactas.

 

No tienen que agradecernos nada. Disfruten, comenten, compartan como hermanos, hágannos felices mientras se hacen felices. Y recuerden que es tan solo una lista de recomendaciones. Hay otras más grandes, más altas, seguro que en la nuestra debía haber entrado ESE tomo irremplazable que usted sabe, pero no dude de que todo lo que encontrará aquí es BUENO. Blisstopic no podía, en estos momentos de necesidad, ofrecer nada que previamente no hubiera sido testado en nuestras granjas de producción cultural.

 

La lista que tienen a continuación viene avalada por las principales autoridades en neuropsiquiatría y, por supuesto, por la redacción Blisstopic. Adminístrese indiferentemente a la hora del brunch, de la merienda o del vermut.

 

Puedes ver los diferentes cómics de la lista haciendo click en cada número.

 

1

 

 

EL DON DE LA FIEBRE, DE MARIO CUENCA SANDOVAL (SEIX BARRAL)

Mario Cuenca no es autor para incautos. Acaba de producir una novela mayúscula –y no ha sido de parto fácil– y el exceso publicitario en torno a lo que tiene de biografía de Olivier Messiaen puede extraviar a más de uno. Porque El don de la fiebre reconstruye en una suite de cuadros la vida del músico francés, es cierto, una vida romancesca, crecida en un terreno de la historia pródigo en ocasiones para los gestos, en espantos, en reinterpretaciones, en anatemas y en vaivenes estéticos. Nada de esto, por contra, debe oscurecer la luz que desprende como novela autónoma, más allá de Messiaen, más allá de su controvertida música, su desmesurada música, su archicatólica música y su trato demasiado condescendiente con el gobierno de Vichy.

 

Con un título extraño y a la vez resultón, una portada polisémica, que alude por igual a los pájaros que fascinaron al músico francés y a la sinestesia que condicionó su creatividad, “El don de la fiebre” se presenta como una invitación al dilema como forma de estar en el mundo. Se trata de plantearse, junto al músico, si el artista puede aclimatarse en un limbo propio o debe ejercer de ciudadano y, por consiguiente, de político. Si el desastre emocional es inherente al artista o es otra secuela de un ego diagnosticado de hipertrofia. Si la fe precede a la inspiración y la potencia, o si es una pervivencia de estadios infantiles en el género humano. Si la vanguardia admite tan solo el signo rompedor o es posible otra vanguardia que se alinee con lo tradicional. Cada uno de estos dilemas va siendo plasmado al tiempo que Mario Cuenca prosigue con su narración sin entorpecerla. La preña de dudas, pero no responde por el lector, no interpreta la biografía que relata; como buen poeta, lo suyo es contaminar a quien lee y evitar a toda costa que salga indemne del libro.

 

En “El don de la fiebre” Mario Cuenca dice del músico Olivier Messiaen, pero dice mucho más de Mario Cuenca Sandoval que de Olivier Messiaen. Algo intuyo que ha cambiado en su manera de escribir, y lo vamos a ver en próximas entregas.

 

2

 

 

EL HOMBRE DE LA MIRADA DE PIEDRA, DE ÓSCAR GUAL (ARISTAS MARTÍNEZ)

Un aguerrido periodista investiga en Londres bajo el patrocinio de un no menos inconsciente editor. Su objetivo es Drakos Vasiliás, un personaje que ha dado origen a un mito de biografía mutante, según la procedencia del relator en cada momento. Su colosal poder se lo confiere un raro y lúcido cerebro, incapaz de procesar datos estéticos o sentimentales a la vez que altamente capacitado para prever con toda fiabilidad el flujo de los mercados. Vive donde le corresponde a la mente que genera torrentes de beneficios bursátiles, en la cúspide del rascacielos del 30, St. Mary Axe, en plena City de Londres. Pepinillo forsteriano, sí. De acceder a él para desvelar su verdadera identidad se encargará nuestro periodista, en lo que conformará en último término la crónica que es esta novela. Información rigurosa para mentes inquietas y de espíritu crítico que no se conforman con relatos oficiales. Y para irreverentes a quienes no les quedan mitos que respetar.

 

Como especie incubada en la factoría Gual, la novela aúna la parodia con el humor corrosivo, un método que el autor ha ido perfeccionando de entrega en entrega como medio de neutralizar -y violar, cuando es posible sin amenaza de cárcel- lo que se nos presenta como principios inviolables de  un mundo demopop. Entran en esa lista todos los entes fascinantes que la democracia supuestamente avanzada ha ido consagrando en el iconostasio de los universales. Pues bien, uno de los más exitosos entre ellos tiene que ver con la economía, algo que –a la vista está– no es más que un flujo caótico de capitales y empleos y guerras y miserias que azota el mundo pero que políticos, expertos y voceros varios se esfuerzan por mostrar como un mecanismo vivo regido, como el universo, por una serie de leyes que –oh, limitación humana– aún no hemos sido capaces de reproducir en laboratorio. Pero persistamos, nos dicen. Y lo lograremos, nos dicen.

 

Drakos Vasiliás tiene la capacidad de predecir los movimientos inminentes de la economía y por ellos es considerado un iluminado por los fondos de inversión de la City. Pero Drakos Vasiliás fue un tipo vulgar antes de ser un intocable, y no le será difícil volver a su estado original en cualquier momento si las circunstancias lo propician. Tendremos la explicación cuando el periodista reconstruya su vida y rescate para el público a los personajes que lo acompañaron en su vida anterior, todos tan vulgares, tan cómicos y tan horriblemente similares a nosotros lectores que pondrán los pelos de punta. En efecto, la economía está en manos de berzotas como Vasiliás, pero la novela apunta a algo más amplio. ¿Qué son, si no, la conspiranoia, el eneagrama, la homeopatía, la autoayuda? ¿Qué las religiones, las doctrinas políticas? ¿No es también el periodismo, y la literatura, e incluso la propia memoria la medicina que escoge el ser humano para darle una explicación a esto que es la vida, el puro caos, el absurdo con el fin último de hacérnosla soportable?

 

3

 

 

DIARIO DEL “PROCÉS”, DE JORDI COROMINAS (SÍLEX)

Si hay tema que en este momento despierta pasiones inmediatas y en los sentidos más imprevisibles es, ya lo saben, todo lo que rodea la deriva de los cuadros independentistas catalanes. Entender Catalunya desde dentro es asunto arduo, y tratarlo desde fuera es poco menos que la quimera. Para tratar de aportar claves, y al hilo de los acontecimientos de los últimos meses, Jordi Corominas fue publicando una serie de artículos en El Diario.es-Catalunya plural que ahora recoge Sílex como un reportaje amplio sobre un asunto que nos va a acompañar algún tiempo más. O mucho espacio más, porque todo es tan relativo.

 

El verbo impulsivo, incontinente y desmesurado de Jordi Corominas propone al lector un paseo clarificador por el panorama de lo catalán en sentido amplio. Revisa los hechos de última hora, los pone en contexto y multiplica las referencias a la historia, la sociología y la idiosincrasia para, en conjunto, dibujar un mapa notablemente complejo y cambiante, algo que resulta difícil de manejar incluso por los expertos, cuanto más por el cuñadismo nacional, experto en un par de titulares. En “Diario del Procés” la historia reciente se mira en el espejo de la historia pasada, los intereses de la clase dominante se contrastan con los de quienes esperan una nueva era más social, las intenciones ocultas y las confesas se miran con lupa a lo largo de estas trescientas páginas que no dan cancha a la monotonía.

 

Jordi Corominas –lo saben quienes lo siguen en prensa y en redes sociales–, es un hombre enamorado de todo lo catalán que, precisamente por ello, se muestra crítico, incluso exacerbadamente crítico, cuando analiza las obras y las actitudes de quienes emprendieron hace años un camino excesivo hacia lo desconocido. Habla con criterio, razona y llega a conclusiones brillantes aunque nunca parecerá suficiente ni para unos ni para otros, tampoco para equidistantes. Por suerte escribe como un torbellino y aporta tal cantidad de información que siempre resulta gratificante. Si no le sirve para acabar de una vez con el conflicto, al menos le servirá para neutralizar de una vez por todas el ronroneo de los grandes cuñados, ese torturante ingrediente de las sagradas siestas veraniegas: “Anda y léete al Corominas, y luego hablas”. Funciona bien como conjuro.

 

4

 

 

BIBLIOTECA BIZARRA, DE EDUARDO HALFON (JEKYLL & JILL)

Seis crónicas seis, de la mano de un escritor solvente -y elegante, y lúcido, y candoroso sin complejos- como el guatemalteco Eduardo Halfon no necesitan más blurb para resultar apetitosas. Si sirve para sumar algo a su atractivo, les explicaré de qué van las que se agazapan tras esa portada que es toda ironía y cuyo título es “Biblioteca bizarra”. En “Los desechables” relata  un encuentro con exdrogadictos y gente de la calle; sus diálogos son de una inteligencia desnuda de ínfulas, que ya quisiera alcanzar en vida más de un erudito. “Halfon, boy” es, evidentemente, el relato de la gestación de su hijo. “Saint-Nazaire” es un breve texto en torno a una base de submarinos alemana en la Bretaña francesa que ni se ha querido ni se ha podido derruir hasta la fecha. De lo íntimo y lo perdido y lo que la mente convierte en literatura de supervivencia va ese texto adorable que es “La memoria infantil”. Para compensar el acceso de sentimentalismo, el último texto, con título descriptivo: “Mejor no andar hablando demasiado”. Si eres inteligente, y te posicionas frente a la perversión política, y vives en Guatemala –pero vale para otros muchos sitios…, el título guarda el principio de la sabiduría.

 

Halfon, sin embargo, ha abierto el libro con “Biblioteca bizarra”, la crónica en la que confiesa que lo suyo son los libros supervivientes, los proscritos, los destripados, los descartados. De ese aserto nace una crónica radiante sobre el amor a los libros en docenas de bibliotecas posibles.


Para engancharse al delito de leer, que es de lo que aquí se trata.

 

5

 

 

LA DISTANCIA, DE PABLO ARANDA (MALPASO)

Pablo Aranda conoce la lengua árabe y ha vivido y enseñado en territorios de cultura musulmana, lo que le permite incardinar de manera convincente el nudo de su historia en ese ámbito tan próximo, y a la vez tan extraño a la cultura media de un país como el nuestro. La historia, un planteamiento que cruza una historia de amor no resuelta entre occidental y musulmana con un seguimiento policial a traficantes de droga españoles, se nutre de las posibilidades temáticas que ofrece el Marruecos actual. Choque de culturas, choque de costumbres, el poder descomedido de quienes pertenecen al Majzén, un concepto naíf de la relación amorosa: todo esto y mucho más empuja una trama seductora de la que no hay forma de desprenderse hasta llegar a la conclusión.

El thriller que pide el verano, pero de calidad superior.

 

6

 

 

HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE, DE CRISTINA FALLARÁS (ANAGRAMA)

Caras muy notorias, caras de prime time, caras que –al parecer no lo saben los inocentes– se construyen por necesidad y exigencia del medio son la tarjeta de presentación de inteligencias no fácilmente accesibles, y Cristina Fallarás es una de ellas. Sospecho que lo de accesible ni siquiera es sencillo para ella misma, de ahí la dimensión que adquiere“Honrarás a tu padre y a tu madre”, donde la autora se asigna una tarea ímproba –la de entenderse con su estirpe– y la no menos dificultosa de entenderse con Cristina Fallarás.

 

En plena fase de degradación económica, entre una huida y reinvención en la capital, Cristina Fallarás decide caminar a pie desde Barcelona hasta Grand Oasis Park, la elitista urbanización –ahora abandonada– de sus veranos infantiles. El gesto es pertinente y se le puede/debe adjudicar todo el simbolismo que se quiera, pero sobre todo le permite a la autora un cierto aislamiento para mirar con distancia lo que ha sido su educación, y lo que fue su familia, y lo que trajo el tiempo y lo que una mujer dueña de su propio timón se atrevió a modificar sobre el rumbo que se le dejó marcado. El resultado es una obra que solo por la reconstrucción que hace de la historia de este país a partir de las peripecias de su familia debe ser considerada brillante. Y hasta puntos inesperados, con un componente dickensiano que sin embargo no disturba lo que tiene de relato realista. Pero es más que eso: la novela es también un tratado valiente sobre la identidad. Sin titubeos y de manera audaz, Cristina Fallarás hurga en lo que considera la identidad propia, duela donde duela, para tantear una fórmula de identidad con valor universal, podríamos decir una definición actual, antimetafísica, radicalmente libre.

 

Dicho sin ánimo de provocar más a los innúmeros detractores de su cara televisiva, podemos decir que “Honrarás a tu padre y a tu madre” es el mejor texto salido de la factoría Fallarás. La elipsis como técnica para sumar secuencias, la inclusión sin complejos de la poesía en la prosa, su fórmula para dosificar la temperatura emocional mientras se relata lo anecdótico o se dibuja lo torvo, la dilación milimetrada de la bomba narrativa: todo funciona a la perfección y contribuye a fraguar un texto soberbio. La novela, advertimos, se merece por todo ello una atención al nivel de la inteligencia que la ha dado a luz, un ojo que no se restrinja a la epidermis que refleja los focos en un estudio de televisión.

 

7

 

CÓMO ACABAR CON LA CONTRACULTURA, DE JORDI COSTA (TAURUS)

Una historia completa de la contracultura española, eso es lo que ha trazado Jordi Costa en este nutrido manual de historia canalla. Lo de titularlo como un manual para políticos cafres cobra sentido al leerlo, pero hay que leerlo a fondo y, a ser posible, con youtube y wikipedia a mano. Por supuesto que, como es habitual en Jordi Costa, el resultado es ameno y adictivo, pero es que además eleva la contracultura a nivel de cultura imprescindible y, de hecho, el libro cumple como una enciclopedia de toda esa producción cultural que los canales oficiales se han cuidado siempre de recoger como marca España. Pues por eso, y aunque solo sea por eso, ya íbamos necesitando un libro como este para entendernos con nuestra contracultura.

 

La obra comienza con un planteamiento enfocado a épater le bourgeois al situar el año cero de la contracultura española en el momento en que en Sevilla se constituye el culto de El Palmar de Troya bajo la tutela de dos personajes conocidos en el underground local, pura picaresca. Se da la casualidad de que Sevilla, en ese instante, es también el escenario de las películas de Gonzalo García Pelayo, y del nacimiento de grupos musicales alternativos como Smash. De todo ello va dando cuenta Jordi Costa con la aplicación de un erudito, y siempre con la mirada atenta a cualquier punto de contacto que los hechos puedan mantener con el presente. La obra no es, como parecería a priori, un regalo para nostálgicos, antes bien el autor se empeña en que su enciclopedia de la contracultura contribuya a señalar lo que de adocenamiento ha tenido la cultura posterior, tutelada y alimentada adecuadamente desde los focos de poder.

 

El cine, el cómic, la historieta satírica, la música, pero también el movimiento hippy, con un Vallejo-Nájera fungiendo como primer hippy oficial de la España grande y libre, la televisión de los 80 y, en fin, la Movida, todo pasa como un río caudaloso y acelerado por las páginas de este ensayo de Jordi Costa. Fascinante. Se impone más que nunca entender la contracultura en este país cuando, en pleno 2018, vuelve a verse amenazada de cárcel, de multas, de formas diversas del boicot, pero cuando, también por ello, vuelve a ser más necesaria. En la presentación de Barcelona Costa comentaba un detalle no menor por lo que guarda de sintomático: el de la discoteca Pachá Madrid, cubierta de una gigantesca bandera española y cerrando el show con una colorida y espantosa alabanza de lo patrio. Pachá, que había surgido en el ámbito de lo alternativo, y como alternativa se vendió a lo largo de los años. Son hechos que parecen, en fin, a 40 años del nacimiento de nuestra democracia, las consecuencias de una mala resaca. Conocer sus causas es necesario para poder revitalizar esa parte de la cultura que, como señala Jordi Costa, siempre se fijó como objetivo último la utopía. Un consejo: cuenten cada vez que aparezca la palabra, porque hacía tiempo que nadie se atrevía con ella. Y siempre que vuelva a aparecer, celébrenla con un chupito. Puede ser otra forma de catalizar la felicidad veraniega.

 

8

 

 

RESPIRACIÓN DEL LABERINTO, DE MARIO SANTIAGO (EDS. SIN FIN)

A Mario Santiago lo conocimos por Roberto Bolaño, y hasta ahora era uno de los principales protagonistas en Los detectives salvajes. Recordemos que en la novela de Bolaño se oculta bajo el nombre de Ulises Lima, y de él conocemos su dedicación concienzuda al sexo y su no menos dedicada labor poética con la que aspira algún día a ser inmortal –y pasto de manuales futuros–. Pues bien, tenía que llegar el momento de que se recuperara su obra no detectivesca y por fin pudiéramos conocerlo en España por su producción poética. Si en la novela de Bolaño el final del trayecto era la poeta vanguardista olvidada, Cesárea Tinajero, puro gesto simbólico, en su vida real fue la poesía: a ella le consagró un intenso viaje abundante de imaginación, desfase e inteligencia.

 

Presenta su obra Eds. Sin Fin, editorial codirigida por otro Salvaje, Bruno Montané, lo que en sí mismo favorece un giro doblemente poético sobre el título. Conviene añadir que en México D. F., veinteañeros y sobrados de fe, Mario Santiago, Roberto Bolaño y Bruno Montané, más Cuauhtémoc Méndez, Rubén Medina y José Peguero, formaron el grupo de los Infrarrealistas, a quienes como un goteo –a ver si alguien acelera el proceso– vamos conociendo en los últimos meses con la profundidad que se merecen. En la novela de Bolaño eran adorables, tanto que los vimos perder la inocencia en la persecución de una extraña poeta de vanguardia devenida matrona vulgaris en algún lugar olvidado de Sonora. Se dieron el gustazo de llamarse los Visceral Realistas, e incluso de autoparodiarse como los vicerrealistas.

Saltar del escenario de “Los detectives salvajes” a este otro que impone “Respiración del laberinto” era un ejercicio obligatorio. Se salda con botines de gran valor; ahí están, por si alguien lo duda, los versos que abren la colección:  “He introducido mi vida / en la vulva radiante de la estupefacción”.

 

9

 

 

EL FUTURO. POESÍA REUNIDA (1979-2016), DE BRUNO MONTANÉ (CANDAYA)

Con Bruno Montané ganamos otro de los capítulos que el Infrarrealismo –y “Los detectives salvajes”­– nos debía de tiempo atrás. Y es maravilloso que lo que ha dado a la imprenta de la mano de Candaya se niegue a ser pasto de la nostalgia para decidirse por ese título que es toda una afirmación de la alegría: “El futuro”.

 

Con un prólogo de Ignacio Echavarría, el libro recompone la trayectoria poética de Bruno Montané, que comenzara en el México D.F. de los 70, con Roberto Bolaño, Mario Santiago y el resto de los Infrarrealistas, para prolongarse ininterrumpidamente hasta la actualidad. Pese a esa trayectoria continua, Bruno Montané se ha caracterizado por su discreción y pocas veces ha hecho públicos sus textos, que apenas se reducen a un puñado de volúmenes: “El maletín de Stevenson”, “El cielo de los topos”, “Mapas de bolsillo” y “El futuro”, donde da cabida a sus últimas composiciones.

 

La lectura conjunta de los poemas de Bruno Montané pone de relieve aspectos muy notables: sorprende –y satisface– la unidad estética que presenta su poesía, incluso cuando leemos poemas separados entre sí por más de 40 años; la paciencia de artesano con la que hilvana versos que nunca se desmandan, antes al contrario se pliegan con rigor al objeto que se marca cada texto; el ejercicio de condensación de sentido que Montané ejecuta previo a cada escritura y que da como resultado una poética de enorme capacidad comunicativa.

 

10

 

CINEMASCOPE, DE SERGI DE DIEGO (TREA)

La poesía de Sergi de Diego nace sin la obsesión de un nombre, o sea, sin el imperio de la profesionalidad, o sea, nace de la mera experiencia de la poesía, que es como decir del puro placer. Así se explica que, obras colectivas aparte, solo haya publicado una obra anterior –“E-mails para Roland Emmerich”, 2012– y ahora aparezca con este artefacto maravilloso que es Cinemascope.

 

Sus poemas comunican con naturalidad el goce con el que fueron formulados, con referencias continuas a sus autores fetiche, al cine, a la ciencia y lo que es capaz de alumbrar como poético, a la música, en poemas que necesariamente adoptan la forma de un collage donde, ya sea por la fuerza de la lógica o por la del puro azar, el sentido juega bajo otras reglas.  

 

11

 

 

MANDÍBULA, DE MÓNICA OJEDA (CANDAYA)

De Mónica Ojeda, de su atracción fatal por el lado más torvo de esos seres gentiles y bien vestidos que somos el común de los mortales y de su maestría narrativa, cuando apenas se ha llegado a los 30, ya hemos hablado en otro momento. Tanto hablamos, de hecho, que el posterior impacto que ha tenido en prensa y en festivales diversos no ha hecho sino confirmar lo que entonces unos pocos supimos ver con la suficiente claridad como para reconocerla como uno de los sólidos valores de la nueva literatura latinoamericana.

 

En “Mandíbula” Mónica Ojeda regresa a la crueldad tomando como punto de partida las creepypastas, esos relatos de terror que surgen y se reescriben infinitamente por internet. Pero hay mucho más: hay familia, y hay profesoras de Literatura, hay blancos ominosos y hay una pulsión permanente del reptil que aún late en el cerebro humano, hambriento, más vivo que nunca y con una mandíbula siempre lista para atacar.

 

12

 

 

TRILOGÍA DE LA GUERRA, DE AGUSTÍN FDEZ. MALLO (SEIX BARRAL)

De Fernández Mallo ya no hace falta poner en antecedentes, salvo para darle en la cabeza a cuantos durante años opinaron que no se trataba más que de un advenedizo y que apenas tendría recorrido en el campo de la literatura. Cada nueva entrega del autor, narrativa o poética, se bastaba para deshacer el infundio, a la vez que hacía crecer una obra que se iba consolidando como una referencia necesaria por lo que tenía de innovadora. Ha tenido que llegar esta “Trilogía de la guerra” refrendada con el premio Biblioteca Breve 2018 para que el veredicto sea unánime, y precisamente con su obra más ambiciosa, en la que cristalizan métodos y procesos que en sus propuestas anteriores fueron poniendo a prueba sus límites.

 

Lo de ambiciosa guarda relación con su tema –nada más universal que la guerra– pero también con su propósito de someter a revisión el S. XX, su historia, su política, su desquiciada deriva humana. Partiendo de tres narraciones particulares, con sendas voces y en diferentes escenarios de guerras históricas, Fernández Mallo hilvana un texto homogéneo en el que con toda naturalidad –de manera orgánica, que diría el autor– se engarzan digresiones al hilo de pensadores actuales, conexiones con las ciencias, personajes históricos, el arte contemporáneo, e incluso Lorca, un autor no frecuentado por Fernández Mallo. La lectura de “Trilogía de la guerra”a genera un torrente de ideas que, a despecho de la temática terrible sobre la que se asienta, siempre resulta una experiencia euforizante. Es consecuencia natural de una inteligencia en estado de gracia, hiperactiva, lúcida y con el objetivo siempre en modo de gran angular donde al parecer todo ­–lo presente, lo pasado, la alta y la baja cultura, lo extraño y lo simple– es capaz de convivir en continua sincronía.

 

13

 

 

EL PORQUÉ DEL COLOR ROJO, DE PACO BESCÓS (SALTO DE PÁGINA)

Las historias de Paco Bescós nacen de un hecho violento y generan algo que encaja en la vaga idea de lo que hoy se entiende como novela negra, pero siempre son otra cosa. Bescós es divertido, de una sátira sutil, vitalista y archicomprensivo con las debilidades de esos seres no del todo evolucionados que somos los humanos, y sus historias son su síntoma. Huelga decirlo: un síntoma del que uno se contagia y lo disfruta, tan ricamente.

 

El asesinato en cuestión tiene lugar en un viñedo de La Rioja –el porqué del color rojo–, una muerte de apariencia mínima que deberá investigar la antidetective que es Lucía Utrera, alias la Grande, teniente de la Guardia Civil en un punto gris del mapa. Estará asistida por un elenco de personajes igualmente terciarios, como recuperados de los descartes de un casting de comedia, responsables a su vez de las situaciones y los diálogos desopilantes que son la mejor baza de esta novela.

 

14

 

 

TIGRES DE CRISTAL, DE TONI HILL (GRIJALBO)

Toni Hill es la prueba de que una novela de entretenimiento -valientes: llamémosla mainstream- puede ser una construcción a la altura de las mentes y paladares más exigentes. Que eso es posible lo viene demostrando en sus últimas obras y, con “Tigres de cristal”, ha entregado una novela que aúna una trama de las que someten con una serie de temas de plena actualidad, todos ligados de alguna forma con un concepto amplio de violencia.

 

De escenario, Toni Hill escoge Cornellà, un entorno obrero y de inmigración, íntimamente ligado a su mapa emocional. En esa ciudad del cinturón industrial de Barcelona crecieron dos muchachos de los 70, cuando inmigración era sinónimo de murcianos, andaluces y gallegos, y allí se reencuentran en la actualidad, cuando el panorama social es muy otro. En medio, un crimen del año 78, y cuarenta años más de una atmósfera ominosa en la que la amistad, y otros fenómenos anejos como rencor o perdón, se estirarán hasta poner a prueba sus límites.

Mucho han cambiado las formas en esa sinécdoque del mundo que es Cornellà en la novela; lo que sigue intacto en todo ese tiempo es la violencia, ese mal flotante de las sociedades humanas, bien alimentado desde la edad escolar en forma de bullying y perpetuado en adelante con modos más sutiles y aceptables, como la violencia económica o el abuso de poder.

 

15

 

 

EL ASESINO TÍMIDO, DE CLARA USÓN (SEIX BARRAL)

La democracia que está de celebración en su 40º aniversario detonó una suerte de estallido de la simplicidad que no pocos autores se han lanzado a revisar en tiempos recientes. Hubo luces entonces y ambientación pop y todo un festival de buenas intenciones que Clara Usón disecciona en su novela, como hubo también un conflicto generacional que tuvo vetas menos poéticas y mucho más cotidianas, y que también encontramos en “El asesino tímido”. De aquellos días, de aquel conflicto y de aquellas promesas emergieron en fin una serie de mitos, algunos felices, otros trágicos que tiñeron el inconsciente colectivo de un color algo más matizado. Uno de ellos fue Sandra Mozarowski, musa del incipiente destape, de vida convulsa e hiperacelerada que amaneció muerta a los pies del edificio donde vivía en 1977. Contaba 18 años de edad.

 

La muerte de Mozarowski desató toda una saga de leyendas populares, en las que tuvo un papel incluso el jefe del estado como posible amante y causa de la muerte. Pero no se descartó el suicidio en su día, y esa posibilidad también entra en el enfoque que da Clara Usón, que recuerda a filósofos como Sartre o Wittgenstein que en su momento se preocuparon por el asunto. Con todos esos temas apuntados, Clara Usón compone una obra convincente que puede ser el hit del verano. Desconozco si la Mozarowski fue nuestra particular Marilyn, ahí está la novela para arrojar luz sobre el particular, pero desde luego no cabe duda de que se merecía una novela como “El asesino tímido”.

 

Santiago García Tirado

Soñó con llevar subliminalmente en su DNI una cifra capaz de avivar el deseo, pero llegó al mundo en 1967, con dos años de antelación para la fecha correcta; desde entonces no ha hecho más que constatar que siempre estuvo (contra su voluntad) en el tiempo equivocado para ser cool. Con empeño, y en contra de la opinión de las hordas hipsters internacionales, ha llegado sin embargo a crear la web PeriodicoIrreverentes.org, y colaborar en Micro-Revista, Sigueleyendo, Quimera y Todos somos sospechosos, de Radio 3. Sus últimas obras de ficción son Todas las tardes café” (2009, relatos) y La balada de Eleanora Aguirre” (2012, novela). En 2014 verá la luz su novela “Constantes Cósmicas del Caos”, con la que espera coronar su abnegada labor en beneficio de la entropía universal.

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