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Lecturas del verano 2017

El maletín Blisstopic para la salud mental

 

Texto Santiago García Tirado

 

En Blisstopic somos condescendientes, pero no ignoramos vuestras flaquezas. Que el día del concierto más brutal del año buscáis como loc@s a algún arrepentido que os venda esa entrada que en tres meses nunca tuvisteis tiempo de comprar. Que salís dispuestos a vuestra gran noche raphaeliana y luego vais buscando en los váteres enchufes donde cargar el móvil que os pondrá en contacto con los amigos perdidos, sí, esos mismos que se están corriendo la fiesta del siglo ahora que ha aparecido Ringo Starr en un after, escoltado por el Niño de Elche y los Manolos, todos multitrajeados.

 

Que en la estación de cercanías buscáis lo último de Ben Lerner ­–ay, almas de dios– entre asesinos en serie suecos y amores entre suturas, y acabáis despotricando del atraso cultural del país, la educación embrutecedora, y el fútbol, oh, el fútbol, que ya ni es como el de antes. Por suerte para todos, el karma nos tiene a su disposición absoluta 24 horas sobre 24, y nada mejor para corroborarlo que estas recomendaciones de emergencia que os ofrecemos con el objetivo de salvar vuestras horas frente al ventilador al borde de la muerte cerebral -siempre que corráis a la mejor librería del barrio antes de que cierre-. Escritoras y escritores, editoras y editores, críticas y críticos de nuestro entorno más afectivo y políticamente correcto –o tal vez no– han acudido de nuevo al S.O.S. lanzado por Blisstopic y nos han dejado un suculento menú de materia impresa donde elegir bonito y vitaminado. A todos ellos nuestra gratitud por este talonario de recetas capaz de colmar las más variadas expectativas.



Alicia Kopf recomienda “Química y nicotina”, de Maria José Viera-Gallo y Maori Pérez (Ed. Alpha Decay)

 

Una pareja disímil como el título desgrana la ebullición del amor en sus primeros meses de discusiones literarias, cuninlingus, rock y vida chilena, literaria y no. Ella y él pasarán a llamarse Kim y Nick (como Gordon y Cave), y se sentarán a escribir a la antigua largas misivas donde conjugarán lo cándido, lo sórdido, lo cotidiano, lo chileno, lo mundano, lo moderno, en una correspondencia que acaba constituyendo la historia de un amor como no hay otro igual. Ella es madura, escritora de culto, divorciada y tiene dos hijos; él es joven, escritor de rabiosa vanguardia, y tiene, por así decir, dos cerebros, o dos polos en un solo cerebro. Su planteamiento es cortazariano: dejan que el amor los haga, y ellos sencillamente transcriben.  “Química y nicotina” ha sido toda una sorpresa –comentada, alabada, disfrutada– en Chile a lo largo del año pasado. Este verano puede ser la combinación perfecta para quienes busquen en la disimilitud esa historia de amor imposible que todavía nadie les ha contado.

 

 

Álex Chico recomienda “Réplica”, de Miguel Serrano Larraz (Ed. Candaya)

 

12 relatos 12, sobre los que cabe advertir al público de que la narrativa de Miguel Serrano Larraz posee una mecánica propia, con desarrollos y comportamientos difíciles de catalogar. Queremos decir que es original, que hace aflorar un mundo propio entre lírico y terrorífico, y que nos da grima lo de original ahora que tanta gente maltrata la palabra, pero tomen nota de que lo que hace Miguel Serrano Larraz siempre es otra cosa, distinta incluso de los otros originales. Su mirada es con frecuencia la de quien escruta un orden de cosas -el mundo adulto, la ligazón de sus partes, sus leyes- sin lograr entenderlo y, a la vez, sin dejar de sentir su carga ominosa. Por descontado que no es en el cierre del relato donde hay que esperar la magia, sino en su desarrollo, en ese lenguaje atravesado de referencias, versos, insinuaciones e ironía y que define la narrativa de Miguel Serrano Larraz. Un acicate más para visitarlo en agosto: el gran Óscar Esquivias dice sentir “devoción” por todos sus libros. También dicen que lo dijo un detective salvaje, ah, pero nadie ha querido hasta la fecha revelar dónde ni cómo. Ahora bien, no duden que lo dijo.

 

Juan Vico recomienda “La séptima función del lenguaje”, de Laurent Binet (Seix Barral) 

 

Laurent Binet (1972) no quiere abusar de nadie en verano. No ha venido a eso, y me explico. Lo recuerden o no, todos los que lean esta recomendación han tenido que estudiar en algún momento las funciones del lenguaje, esa lista entre naíf y endemoniada que formuló Roman Jakobson por el bien de nuestra secundaria. Lo que pretende ahora Binet no es complicarnos aquellos buenos fundamentos en que basamos nuestra existencia hasta la fecha, sino alumbrar detalles que tal vez no sabíamos acerca de otro lingüista que apuntó a la séptima, como que murió atropellado después de verse con Mitterrand. Ese lingüista en la realidad, como también en la novela, se llamó Barthes, Roland Barthes, fue uno de los mayores pensadores franceses del Estructuralismo, y objeto de la vindicación que propone Binet fabulando una trama maloliente de conspiraciones nacidas al albur de políticos varios y posestructuralistas reales, como Foucault, Derrida, Lacan o Deleuze. No sé si cabe más emoción en un noir así planteado; desde luego, en cuanto a debate filosófico, lo peta.

 

Daniel López García recomienda “Furiosa Escandinavia”, de Antonio Rojano (Ed. Antígona)

 

El teatro cobra sentido si y sólo si confluyen en un mismo espacio público, actores y magia; lo de leer el texto -ay, aquellas obligaciones del instituto- no es un modo vicario del fenómeno, ni admisible… excepto que hablemos de un texto excepcional que por el momento no podremos disfrutar sobre las tablas. Ocurre así con “Furiosa Escandinavia”, el excelente texto que valió a Antonio Rojano el Lope de Vega 2016 y que, salvo que pudieran disfrutarlo en el Teatro Español durante la primavera pasada, no tendrán más remedio que hacerlo en papel y en la edición de Antígona.

Historias de amor y desamor provocarán el encuentro gracias a internet de dos personajes: ella, Erika M., ha optado por acabar con el dolor con una pastilla borradora de recuerdos; él, Balzacman, decide marchar a Noruega siguiendo el rastro del hombre que ha abandonado a Erika, y que también tuvo una relación con la poeta Irene Reyes. Los espacios y los tiempos, como en el recuerdo, se entrecruzan malévolamente y el juego escénico obliga en ocasiones a sacudirse la cara para no perder las piezas que confluyen en escena contra lo esperado. Precisamente de la debilidad del recuerdo habla esta obra de Rojano, y de la culpa, y de cómo atamos emociones con lugares, y del sufrimiento que provoca el amor y de tantas otras cosas sin las cuales la vida sería muy distinta, y acaso nunca habría conocido la literatura.

 

María Angulo recomienda “Oscuridades programadas. Crónicas desde Turquía, Siria e Irak”, de Sarah Glidden (Salamandra Graphics)

 

De la mano de una experta en periodismo como María Angulo tenía que venir una incitación a zambullirse en los lances del oficio como estas “Oscuridades programadas”, la brillante crónica gráfica escrita y dibujada por la norteamericana Sarah Glidden. El planteamiento es sencillo: se trata de una crónica de viaje sobre los lugares que arden en pleno 2017 por el castigo de las invasiones occidentales y/o por el azote del islamismo radical. No conviene, sin embargo, dejarse engañar por el trazo aparentemente simple de las acuarelas de Glidden porque lo que se esconde allí, aparte de la evidente crítica a la aportación de los Estados Unidos en materia de caos, es todo un cuestionamiento de la labor del periodista frente a los hechos y sus protagonistas. La autora constata, escucha, trata de entender a la vez que brega consigo misma para evitar que el sesgo de la información venga dado por sus prejuicios. Es Oriente Próximo lo que importa en esta crónica, pero no sólo, parece decir Glidden: la labor del periodismo frente a quienes lo pagan, y en ocasiones, lo determinan, es crucial en estos tiempos cambiantes; hay que redefinir el papel del periodista, despojarlo de su aura mesiánica, rebajar las expectativas sobre sus posibilidades y, sin embargo, apostar a ciegas por su trabajo imprescindible en el nuevo work in progress que es el mundo en la actualidad.

 

Teresa Bailach recomienda “El turista perpetuo”, de Harkaitz Cano (Seix Barral)

 

Está bien leer relatos sobre turistas en esta época del año cuando todos somos turistas. Desde luego, no por lacerarse, porque no es ése el intento de Harkaitz Cano, por mucho que muestre cierta suspicacia frente al turismo recalcitrante que se vende en la actualidad como única inversión posible en vacaciones. Son relatos en los que uno se encuentra con el mar, o su sucedáneo amaestrado, la piscina, para ser testigo de historias en las que irrumpe el amor, o el misterio, incluso la crítica social, en un conjunto de fotografías que invitan a replantearse todo aquello que encierra el pacto de lo cotidiano e indiscutible. He ahí el auténtico valor de ese paréntesis en la rutina que son las vacaciones. Teresa Bailach lo define así: “Un libro de cuentos con mucha variedad de escenarios, tramas y atmósferas, escrito por Harkaitz Cano, un escritor con una profunda curiosidad literaria y social, al que le gusta sorprender y sorprenderse. No se lo pierdan por nada del mundo, les emocionará”. Las vacaciones son también el territorio adecuado para las emociones, casi el único que va quedando.

 

Santiago García Tirado recomienda “Animal doméstico”, de Mario Hinojos (Caballo de Troya)

 

Una distopía apenas esbozada, una guerra, animales domésticos reeducados como armas biológicas, un orientador que añade zozobra a la vida, una casa, pasillos intrincados a la vez espacio y metáfora, un barrio que no acoge, ladridos, gente que huye. No es suficiente para Mario Hinojos (Mazatlán, México, 1982), que a todo ello suma la memoria de otra zozobra, la familiar, potente e insoslayable, el recuerdo de una madre abandonada y un padre más joven que ella, la separación y la muerte. La historia de Mariano Cardo ­–una aparente transposición literaria del autor– se va jalonando con historias de otras guerras, de perros al servicio de los ejércitos, de bibliotecas que sobrevivieron a los bombardeos y de ciudades reducidas a escombros que luego -oh, sinécdoques- se reutilizaron en la construcción de muros al servicio de nuevos rencores. Una historia densa, sin oxígeno, que se empeña en azuzar y que, contra lo esperado, está poblada de microhistorias en clave enciclopédica que parecen una y otra vez señalar hacia la luz. Los mejores modelos son animales y la naturaleza se muestra siempre más astuta que el hombre que se empecina en la destrucción.

“Animal doméstico” es la primera novela de Mario Hinojos y una de las cuatro obras escogidas en 2017 por Lara Moreno como editora invitada en Caballo de Troya. Por encima de todo, es la invitación a un mundo literario que augura grandes relatos por llegar.

 

Claudio Cerdán recomienda “Ya no quedan junglas a donde regresar”, de Carlos Augusto Casas (Miguel Ángel de Rus editor)

 

Novela negra, aunque digamos que de serie Plus: de algo debe advertir un prólogo salido de la mano de Julián Ibáñez. La historia, un caso de venganza entre personajes más bien atípicos: el Gentleman, un viejo habitual de la calle Montera, no tolerará que quede sin castigo el desalmado que segó la vida de Olga, su alegría de los jueves. Con artritis y mucha mala leche perseguirá, será perseguido a su vez por un asesino a sueldo -y padre formal en su vida diaria- y sobre uno y otro planeará el ojo avizor de una inspectora sagaz que, como puede, sobrelleva el drama interior de una separación reciente. Que la fórmula  es arriesgada está fuera de toda discusión.

“En algún sitio leí que esta es la primera novela de Carlos Augusto Casas. No lo parece. Puede que sea su ópera prima, pero está claro que detrás hay un largo aprendizaje y muchas, muchas lecturas muy bien asimiladas. La fuerza de la narración recuerda al Andreu Martín más salvaje, el de novelas como “Prótesis” o “A martillazos”, junto a otros como Julián Ibáñez y ese fino humor que tenía Francisco González Ledesma. Tres maestros concentrados en una pequeña píldora de apenas 200 páginas que se disfrutan tanto como se lamenta que se acabe”. Claudio Cerdán, nada menos, en Zenda Libros.

 

Manu González recomienda “The Wicked + The Divine”, de Kieon Gillen y Jamie McKelvie (Norma Editorial)

 

El británico Kireon Gillen ya ha demostrado sobradamente sus conocimientos de la mitología en series como “Journey into Mistery” donde renovó los mitos nórdicos del Poderoso Thor a través de un adolescente y maquineo Loki. También ha demostrado ser un avispado interprete de las modas juveniles con series como “Generation Hope” y su estancia en la también muy recomendable “Young Avengers”, en la que hizo equipo con Jamie McKelvie. Juntos de nuevo, Gillen y McKelvie nos cuenta la historia de unos dioses muy pop. Cada cien años, doce nuevos dioses surgen en los cuerpos de unos jóvenes elegidos al azar. Se llaman el Panteón y están controlados por la anciana Ananke, quien es la que otorga los poderes de cada dios a los jóvenes. Serán amados, serán temidos y al final todos morirán jóvenes. En 2010, los nuevos dioses son estrellas del pop y responden a los nombres de Dionisio, Baal, Inanna, Lucifer, Nergal, La Morrígan, Perséfone o Woden (Odín). “The Wicked + The Divine” es uno de los cómics más frescos que podrás leer este verano, donde aparecen dioses con el rostro de Prince o con cascos como los de Daft Punk. Juventud, mitología, magia, pop y muerte, un cóctel explosivo para estas noches calurosas.

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Santiago García Tirado

Soñó con llevar subliminalmente en su DNI una cifra capaz de avivar el deseo, pero llegó al mundo en 1967, con dos años de antelación para la fecha correcta; desde entonces no ha hecho más que constatar que siempre estuvo (contra su voluntad) en el tiempo equivocado para ser cool. Con empeño, y en contra de la opinión de las hordas hipsters internacionales, ha llegado sin embargo a crear la web PeriodicoIrreverentes.org, y colaborar en Micro-Revista, Sigueleyendo, Quimera y Todos somos sospechosos, de Radio 3. Sus últimas obras de ficción son Todas las tardes café” (2009, relatos) y La balada de Eleanora Aguirre” (2012, novela). En 2014 verá la luz su novela “Constantes Cósmicas del Caos”, con la que espera coronar su abnegada labor en beneficio de la entropía universal.

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