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Patti Smith Primavera Sound 2015 Rosario López

Primavera Sound 2015 Viernes

29/05/2014, Fórum, Barcelona

 

Textos Javier Burgueño, Albert Fernández, Manu GonzálezRosario López, Marc Ferreiro, Daniel Gómez y Lidia Noguerol

Fotos Rosario López y Ferran Martí

 

ROCÍO MÁRQUEZ

 

Apareció Rocío Márquez acompañada de Pepe Habichuela y nos imaginamos que la tarde iba de flamenco canónico. Craso error. Tras varios temas, la cantaora despidió al maestro y acogió a un sexteto comandado por Raül Fernandez, Refree. Iniciaron su pase y presumimos que ahora tocaba una modernización amable del flamenco, a ritmo de trip hop. Craso error. Poco después se abrió una enorme fisura en el pavimento del Auditori Rockdelux y un magma oscuro, primigenio y terrible nos engulló a todos los presentes, que apenas podíamos creer lo que estábamos viviendo.

 

Hace tiempo que Refree se ha empeñado en romper todos los moldes y su atrevimiento a veces se paga con mejores intenciones que resultados, pero en este caso es lo segundo. Rocío Márquez y Raül Fernandez han conseguido su “Omega”. Y señores y señoras, eso son palabras mayores. MF

9

 

FUMAÇA PRETA

 

Una bandera de Brasil ondeaba entre el público durante la actuación del cuarteto comandado por el percusionista Alex Figueira. "Ordem e progresso" reza el lema de la auriverde, pero fue un desorden a lo Zappa el que hizo progresar –aunque a veces también fue un lastre, porqué las canciones no acabaron de tomar forma– el cancionero de los Fumaça desde el garage y el psych sixties recopilado en "Brazilian Guitar Fuzz Bananas" hacía los ritmos latinos, con recuerdos para Colombia y una canción en castellano; el tropicalismo -los vestidos recordaban a los de "Panem e Circenses" y Os Mutantes fueron invocados aunque se manifestaron poco. También hubo funk, riff pesados y una canción nueva con un sinte inspirado en oriente. Aunque su concierto no acabó de responder a las expectativas creadas, los Fumaça terminaron con "A Bruxa" y con el público rendido ante la alegría y el contagioso entusiasmo de Figueira. LN

7,2

 

TONY ALLEN

 

Tony Allen pidió a la gente que antes de hablar de afrobeat, escuchase su música y después decidiera donde la ponía. Y la gente le escuchó y como era inevitable lo bailó. A mitad del conciertoel auditorio estaba de pie contoneándose con los ritmos hipnóticos y circulares de Allen, animados por alguno de los siete músicos que acompañaban al legendario percusionista. Funk, jazz, algún discreto apunte electrónico y soul jazz compartieron protagonismo con los ritmos africanos y demostraron la voluntad de Allen de no vivir solo del pasado. LN

7,5

 

PATTI SMITH & BAND PERFORM HORSES

 

Patti Smith me da miedo. Ya desde la estampa antológica, elegante y destensada que refleja la portada de "Horses", disco que sonaba a menudo en casa de mis padres, percibía con mi visión de infante una cierta androginia y una aureola de otredad que me inquietaba sobremanera, y se elevaba a la enésima cuando escuchaba sus conjuros de rock elevarse por la habitación desde el tocadiscos. Haciendo la infinita excursión hasta el escenario con nombre de marca de cerveza que ayer la acogió, me preparaba mentalmente para el trauma que iba a suponer verla comparecer, cercana a la setentena, con la melena blanca y el gesto aguerrido, ante las masas de la humanidad. Tras la ovación-avalancha que suscitó su aparición, sonaron los acordes de "In excelsis Deo", y su hechizo empezó a obrar: la bruja poeta del rock, la loca hippie de los gatos, la feminista intelectual y activista rock star, se mostró desde el primer momento poderosa e imbatible; cada verso alcanzaba la fibra que debía, la voz de la estrella era nítida y capaz, y nadie deslizaba un dedo por el traste equivocado, así que la nebulosa espiritual alcanzó enseguida a todo el mundo, y aquello se convirtió enseguida en una grandiosa celebración sonriente, un inquietante viaje en el tiempo. Las últimas luces del día alumbraron un concierto que podría haber sonado hace cuarenta años, y sonó "Gloria" álgida, y todos los chicos y chicas se menearon felices con el vaivén de "Redondo Beach", y entonces las recitaciones de "Birdland", y la determinación en los compases de "Kimberly" y "Elegy" empujaron a jóvenes y viejos a un estado mental mántrico y sencillo y ancestral, y ante toda esa euforia pensé que podría superar mi trauma y ver a la diva de otra manera, pero no podía dejar de girar mi cabeza a un lado y otro, y mi terror no hacía más que crecer. AF

8

 

THE JULIE RUIN

 

Símbolo feminista y todo un modelo a seguir en cuanto a coherencia entre ideales y música, la mítica Kathleen Hannah llegaba al Primavera con su nuevo proyecto, The Julie Ruin. Tras tener que cancelar su visita a la anterior edición del festival debido a su enfermedad, decir que su directo había generado una gran expectación sería quedarse muy corto. Ante un público abarrotado Kathleen lo dio todo, desgañitándose y bailando, dando muestras de un gran humor y cómo no reivindicando el papel de la mujer en el arte (“La revolución será femenina o no será”, dijo). Chicas volando de un lado para el otro haciendo crowdsurfing, la puesta de sol tras nosotros y una Kathleen extasiada que coronaba la noche corriendo desde un lateral del escenario, haciendo la rueda y acabando en un espectacular spagat. Así da gusto ser una beautiful slut. RL

9

 

DAMIEN RICE


Impresionante lo de Damien Rice, ole sus narices. Apareció en solitario, con una guitarra medio rota como única compañía y nada más que unas bombillas como iluminación en un escenario enorme ante chorrocientas mil personas. La primera media hora del tirón sin decir ni pío. Y  por mucho que su último disco, "My favourite faded fantasy" parezca pedir a gritos violines y coros para trasladarlo al directo no se echaron en falta en absoluto. Arrasando desde la sencillez, algo absolutamente cautivador. En la última canción fue el único momento que cogió la eléctrica para utilizar el pedal y grabar rifs, voces, baquetas y se fue dejando lo sonar. DG

8.5

 

BELLE AND SEBASTIAN

Existen pruebas de que el mismísimo Joffrey Baratheon-Lannister (el bastardo rey de Desembarco del Rey en "Juego de Tronos", la serie) no estaba muerto, sino de parranda en el concierto de Belle & Sebastian (en realidad era el actor Jack Gleeson el que estaba en el PS, aquí la prueba). Pero seamos serios. Belle And Sebastian llevan más de diez años sin publicar un disco notable y en directo siempre han sido bastante flojos. ¿Por qué vamos a verlos una y otra vez? Porque te caen temas como "I'm a cuckoo", "Another Sunny Day", "The Boy with the Arab Strap" (con invasión de escenario y todo el mundo bailando superfeliz) o "Get me away from here, I'm dying" y te reconcilias con el mundo entero en una comunión de felicidad y pop de chicles de colores. Recuperar "Electronic renaissance" del "Tigermilk" también fue una alegría, la verdad. MG

7

 

MARC RIBOT’S CERAMIC DOG

 

Los que los habíamos visto en Vic ya teníamos una idea de lo que nos íbamos a encontrar. Por eso fue tan agradable observar el colapso y la polarización que produjo entre la audiencia. Una buena parte de los espectadores huyeron al comenzar la actuación, pero quienes se quedaron, aplaudieron hasta que les sangraron las manos. El trío formado por Marc Ribot, Shahzad Ismaily y Ches Smith podrían ser los Shellac del jazz, o, si prefieren, primos hermanos de The Bad Plus, que también hemos tenido la suerte de ver en el Primavera. Un tridente de absolutos maestros que no han venido a apabullar con sus filigranas sino a subvertir los géneros y a ofrecer una visión desacomplejada, divertida y libérrima. ¿Por qué, entonces, la huida? Así como otros extremistas sonoros, los Swans, llenan los recintos de una audiencia que aguanta estoicamente las tres horas de infernal y grandioso ruido, a Marc Ribot’s Ceramic Dog no se le ofrece la misma confianza. Es una cuestión de imagen. El trío de Ribot no van de chicos malos. Son chicos malos, si por eso se entiende hacer lo que le viene a uno en gana, como, por ejemplo, destrozar a conciencia el “Take Five”, de Dave Brubeck. Y quedarse tan panchos. Uno de los triunfos de esta edición, sin duda. MF

9

 

SLEATER-KINNEY

 

Teníamos buenas sensaciones acerca del concierto de Sleater-Kinney. Con un retorno discográfico tan afortunado como "No cities to love", era de esperar que las de Olympia volvieran a pisar los escenarios con el mismo arrebato y destreza de hace casi diez años, cuando anunciaron su separación. Y nuestro pálpito fue respondido con generosidad. Corin Tucker, Carrie Brownstein y Janet Weiss encendieron sus amplis y no dieron respiro con su metralla de alaridos entonados, descargas de punk ácido y femenino y sus crestas de electricidad anímica. El trío subió a todo el personal a su ola de rock directo y adrenalítico, y allí no había quien pudiera estarse quieto ante tanto ritmo y actitud y animación. La polvareda que se elevó a base de pisotones en la grave fue de antoloigía. AF

8

 

THE CHURCH

 

Corría el año 88 cuando “Starfish” se cruzó en el camino de muchos de nosotros (de los que al menos éramos adolescentes por aquella época, se entiende). El gancho era la apabullante “Under the milky way”, pero había todo un universo de psicodelia y folk rock tras ella, en el álbum y la discografía que tenían detrás. Más de treinta años después la formación sigue en activo, con una colección de álbumes que basculan entre el bien y el notable a sus espaldas. Desde Andalucía nos recordaban el año pasado su importancia durante los ochenta con el homenaje “Bajo un cielo prehistórico” y este Primavera hemos podido comprobar que siguen en buen estado de forma con un directo embriagador en el intercalaron algunos temas de su último álbum, el continuista “Further/Deeper”, con clásicos atemporales de su repertorio, brillando en temas como “Reptile” o “Miami”. Clásicos. JB

7,3

 

RUN THE JEWELS

 

Entre Sunn O))) y Run The Jewels se está sorteando el premio al concierto más contundente del quince aniversario del Primavera Sound. Igualmente, a mi tampoco me hagan mucho caso que estoy todo el rato en el stand de Blisstopic tocando el ya archifamoso Piano Banana y he visto tantos conciertos como dedos tiene Jamie Lannister (redoble de platillos). Pero lo de El-P y Killer Mike es de otro mundo, la mejor puta banda de hip hop del planeta, como se despidió Killer (que llevaba el brazo derecho en un cabestrillo, difícil rapear así). DJ Trackstar lanzaba las bases desde un portátil con más subgraves que un tren de mercancías (también le dio al scratch cosa fina) mientras los dos monstruos de Nueva York y Atlanta se metían al público desde la intro con Queen. Los temas de su segundo álbum fueron más coreados como "Blockbuster night Part 1", "Close your eyes (And Count to Fuck)" (que estalló como un obús en el Fòrum) o esa coreada "Lie, Cheat, Steal" que dedicaron a mayor gloria de los EE.UU. Gigantes. El autotune y las bases fumadillas para los principiantes. Esto es Rap de verdad. MG

9

 

ARIEL PINK

 

Ariel Marcus Rosenberg es capaz de hacer cualquier cosa que se proponga. Este aventurero musical lleva ya bastante tiempo demostrando que lo suyo es la metamorfosis interpretativa y los giros camaleónicos de encarnación sonora, y lo cierto es que, prácticamente en todas las suertes estilísticas que ha intentado ha salido airoso. Su concierto de media noche, centrado en la presentación de su última hazaña, "Pom pom", fue un disfrute sensacional de principio a fin, errores de interpretaciones y parones includos. Con un Ariel menos glam y más rock, concentrado en cantar y dejando de lado la guitarra que tal vez le refrenaba un tanto en otras actuaciones, se prendió una mecha de excitación de lo más disfrutable, trufada por subidones como esa maravilla pitufa que es "White freckles" o el ramalazo heavy y mega-seductor de "Four shadows". Respiración y combustión: Ariel Pink es dióxido. AF

8

 

DEATH FROM ABOVE 1979

 

Los canadienses Death From Above 1979 pueden no ser tan conocidos como otros combos bajo-batería, como los popularcísimos ya Royal Blood, pero nadie lo diría viendo el gran ambiente que reinaba en el escenario Ray-Ban pasada la medianoche. El dúo ofreció un concierto frenético y contundente sin apenas treguas y sin rehenes, con un público que supo estar a la altura, coreando palabra a palabra temas como “Right On, Frankestein” y protagonizando los mayores moshpits y mareas de crowdsurfing que he visto en tiempo en el festival. Ni un teclado que dejó de funcionar a medio concierto ni algunos problemas en las armonías vocales de Sebastian Granger pudieron aguar esta gran fiesta del “menos es más”. RL

8

 

EARTH

 

Diós creó la tierra en siete días y con el concierto de Earth revivimos la creación en cámara lenta y con un problema técnico al principio de la actuación. Los movimientos de la batería eran en slow motion, el bajista daba la espalda al público para ponerse cara a cara con el altavoz  mientras alargaba el vibrato y Dylan Carlson blandía la guitarra en vertical, mostrándola al público como si fuera un ídolo al que adorar mientras sus robustos riffs impregnados de eco dilataban el tiempo hasta deformarlo como si nos hubiésemos caído en un agujero negro. Aunque en su último álbum “Primitive and deadly”, Earth han vuelto a incluir las voces, Carlson solo abrió la boca para presentar cada canción y las palabras sobraron en esta noche de los tiempos un poco soporífera LN

7

 

JON HOPKINS

 

El regalo que nos hizo el británico con su actuación cuando la madrugada había de virar hacia el vicio o el catre fue sensacional. El set de Jon Hopkins fue una plasmación de altísima categoría estética de un universo de electrónica cinética y colorida, eso sí, alejado casi siempre de su última obra, un "Asleep versions" que adoro pero cuyo recogimiento relentecido hubiera resultado anti-climático a esas horas. La perfección vertiginosa del sonido, el espectáculo de luces y proyecciones que lo acompañó y, sobre todo, las fulgurantes apariciones de las bailarinas con sus movimientos sinuosos y delineados, en conjunción con las ondulaciones de sus alucinantes aros de luces pop-sci-fi, nos hicieron volar cuando el cemento se nos llevaba para abajo. AF

8

 

PALLBEARER

 

Un directo de doom metal es lo que es. Riffs de guitarra desbocados dentro de una maraña de melodías al ralentí, mientras el respetable asiente repetidamente con movimientos de cervicales. La frontera entre el hastío o lo sublime es demasiado estrecha. En ninguna de esas categorías entra en lo ofrecido ayer noche por estos chicos de Arkansas, aunque por suerte si las canciones están ejecutadas con fiereza y tienen el  nivel de las que se encuentran en sus dos trabajos con ejemplos de la talla de “Devoid of Redemption” o “Worlds Apart”, con la que abrieron, las posibilidades de victoria están casi aseguradas. Solo hubo tiempo para cinco piezas, pero no fue necesario más para ganarse el aplauso general de la una audiencia “primaveril” cada vez más exigente en lo que se refiere a terrenos cañeros. VC

7

 

THE SOFT MOON

 

El concierto de The Soft Moon fue algo así como el premio para todos los que tuvieron arrestos de aguantar hasta última hora y una demostración de que si hay temas que defender da igual cuántas ganas de charleta tenga el público; Canciones como “Into The Depths” o “Sewer Sickness” tocadas así del tirón, pertenecientes a su primera joya homónima, producían espontáneas explosiones de júbilo al ser reconocidas y los temas intercalados de su reciente trabajo “Deeper” (Captured Tracks, 2015) no desmerecían en absoluto junto a los más primerizos de su también excelente “Total Decay EP”. Vasques se bajó al foso repentinamente sin que se conociesen los motivos, abortando uno de los temas recién empezado en la parte final, pero por suerte regresaron minutos después para rematar la faena con una soberbia “Want”. VC

8

 

 

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