Menu

01

Parade

Amor por lo orgánico

 

Javier Burgueño 
Fotos de Mario García, Atrezzo de La Casita de Margaux

 

Después de haber firmado uno de sus mejores trabajos con “Materia Oscura” (2011), Parade, Antonio Galvañ, ha dejado a un lado algunos de sus sintetizadores y se ha rodeado de un conjunto de músicos con los que emprende un nuevo camino en pos de un sonido más orgánico con la canción ligera y el romanticismo italiano como compañeros de viaje.

 

Empecemos hablando del título, “Amor y ruido” (Jabalina, 2013). ¿Por qué la referencia al ruido siendo éste tu disco menos ruidoso?

“Amor y ruido” es un título autorreferente, porque ya salía en una de mis canciones (“Plutón”) y lo utilizaba para definir el cine de John Hughes (“Sixteen candles”, “Pretty in pink”… todas comedias románticas de los ochenta). Intentaba decir que el amor es esencial y que lo demás en la vida es ruido, interferencia. Ese es el sentido del título. Éste es el disco de amor de Parade, todo lo demás es interferencia.

 

Por lo tanto el romanticismo toma más importancia que la ciencia ficción, ¿ha sido algo deliberado por tu parte?

Al principio no tenía ninguna intención especial, fueron las letras las que me llevaron por el camino del romanticismo. Cuando termine la tercera o cuarta letra tuve muy claro que éste iba a ser el sentido principal del disco. En un primer momento fue casualidad, pero más tarde termino siendo intencionado.

 

Has grabado acompañado por una banda que adquiere cada vez más protagonismo en detrimento de los sintetizadores. ¿Qué buscabas con este cambio?

Quería avanzar en la instrumentación de “Materia Oscura”, pero a la vez dejar la tensión eléctrica de este disco y buscar unos derroteros que me llevaran hacia la música popular. Hay pasodobles, valses y cierto aire italiano y francés que a mí me ha llamado la atención desde siempre. Por eso busqué personas que tocaran y no lo secuencié yo todo, como en otros discos. Deseaba que sonara a “grupo tocando”.

Aparece, por tanto, Eduardo Piqueras en las guitarras, Dani Cardona en las baterías y Cayo Bellveser en el bajo eléctrico y el contrabajo.

 

02

 

Según tus notas sobre el disco “El imperio nunca dejó de existir” hace referencia a Philip K. Dick, sin embargo, ¿no crees que la canción tiene una segunda lectura más política?

Sí, tienes razón. “El imperio nunca dejó de existir”  cuenta las secuelas que tenemos muchos españoles tras haber vivido los coletazos de una dictadura y los tejemanejes de la Transición, que algunos pasamos en nuestra infancia o primera adolescencia.

Sin embargo, en la canción estas secuelas no son físicas, sino psicológicas, del modo de ver y entender la realidad. Ideas y referentes que nos vienen de nuestros padres. De ese Imperio que aún domina nuestras vidas aunque lo creyéramos derrocado.

 

Hablando de política, a mi entender ésta se asoma entre las letras de unos cuantos temas, ¿se trata de tu disco más político?

Puede que sea mi disco más explícitamente político. Yo digo siempre que esta es la segunda pata de “Amor y ruido”. La lectura política es algo que también puedes hacer de “Tierra postapocalíptica” y “Los muertos vivientes”. Todas hablan, siempre dentro de mi óptica, de la situación que tenemos desde hace unos años, de ciertas ideas y formas de hacer política que creíamos superadas y que vuelven sin ningún complejo.

 

¿A qué se debe?

Se debe, evidentemente, a que la crisis económica nos ha dejado muy claro que la política no es la que gobierna nuestro sistema, sino que el dinero y sus representantes (que nadie ha elegido) son los que están por encima de la democracia y la condiciona totalmente.

 

Me ha gustado mucho la reivindicación del vampiro clásico que haces en “Amor romántico”.

Este vampiro clásico, oscuro, amenazador y asesino es para mí una especie en extinción en estos momentos. La canción habla de ese vampiro viejo que nota que se ha quedado obsoleto, pero que aún tiene fuerzas para morir matando. Y matando en especial a las quinceañeras que se mueren de amor por los vampiros blandos y fofos tipo “Crepúsculo”. Me parece una rotunda venganza.

La canción es, además, una apología de lo vetusto en estos tiempos de modernos “vintage”.

 

03

 

Tus nuevos temas suenan a chanson, a pasodoble...

La canción popular romántica y la canción ligera son ropajes que le venían especialmente bien al tipo de letras que estaba haciendo. Son estilos que ya he tocado anteriormente (en “Inteligencia artificial” o en algunas partes de “La Fortaleza de la Soledad”) pero que esta vez cobran sentido pleno al ser interpretados por músicos de verdad. Para mí todo suena más compacto y más sincero en “Amor y ruido”.

También era el tipo de canción que estaba escuchando en esa época y uno se deja influenciar por lo que escucha en determinado momento. Está claro que los músicos copiamos mucho, y yo el primero. No me da vergüenza admitirlo.

 

Vuelves a inspirarte en Gino Paoli (“El hombre con una bala en el corazón” en “Materia Oscura”, “La vida tal cual”) y en San Remo. ¿Qué importancia tiene para ti la canción melódica italiana?

Pues desde hace mucho que este tipo de canción (tan denostada por la “autenticidad rockera” desde siempre) me atrae. Me atrae su melodía que yo entiendo deudora de la tradición lírica italiana. Me atraen también algunos de sus principales intérpretes (Gino Paoli y todos su clan genovés, Lucio Battisti e incluso posteriormente Franco Battiato) por sus atractivas experiencias vitales. Y en especial me alcanza mucho su sonido clásico de arreglos orquestales. Morricone y Reverberi eran dos genios de la orquestación que admiro muchísimo.

Creo que es un pozo sin fin en el que puedes sumergirte una y otra vez y en el que siempre encuentras sorpresas, raras gemas de música popular injustamente desechadas por “cursis” cuando son ejemplos de la mejor música del siglo XX.

 

Playlist de Deezer con las influencias del nuevo disco de Parade, compuesta por el mismo Antonio Galvañ:

 

Javier Burgueño

Javier Burgueño pasó su juventud en el Vallés Oriental (Barcelona) donde se inició en esto de la crítica presentando y coordinando un programa musical de la televisión de su pueblo durante la bendita locura analógica de las televisiones locales de principios de los 90 (asegura que ya no quedan copias de los programas, se encargó personalmente de ello una noche de verano). El experimento fue divertido y dejó un poso latente que volvió a aflorar con el cambio de siglo cuando empezó a colaborar asiduamente con la web del programa de radio madrileño “El otro lado del telescopio” y más tarde con www.pinypondjs.com. Ha sido colaborador de Go Mag desde el 2007 hasta su desaparición de los quioscos el pasado junio de 2013.

 

javier@blisstopic.com

Más en esta categoría: « The Posies Factory Floor »