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The Brian Jonestown Massacre

Revelation

A Records

7,5

Circulatory System

Mosaics within mosaics

Cloud Recordings

7

Psicodelia

Vidal Romero

 

Aunque en la superficie puedan parecer tipos muy diferentes, Anton Newcombe y Will Cullen Hart tienen en realidad muchos puntos en común. Torrenciales, excesivos, capaces de alternar chispazos de genialidad con ideas grotescas en un mismo disco, incapaces de asimilar conceptos como “mesura” o “contención”, ambos han dirigido sus carreras de una manera más bien errática, siempre bordeando el desastre. Y a pesar de eso, los dos mantienen una nutrida parroquia de fieles, que sigue sus lanzamientos con absoluta veneración.

 

Anton Newcombe, para los que aún no le conozcan, es el líder (y en muchas ocasiones también único miembro) de The Brian Jonestown Massacre, un proyecto que nació como un homenaje juguetón a los Rolling Stones de la época dorada (la que va de 1965 a 1972, es decir), pero que con el tiempo ha terminado por configurar un código estético propio, en el que también se dan cita generosos baños de psicodelia, folk alucinado, viñetas pastorales y hasta algún experimento dance; todo ello cimentado sobre un sonido de guitarras ácido y pesado. “Revelation”, su decimocuarto disco, supone en cierta manera una vuelta a casa después de algunos experimentos con el krautrock –“Aufheben” (12)- y el soul –“Who killed sgt. Pepper?” (10)- que no terminaban de funcionar. Supone una vuelta a casa porque predominan las canciones de base rocosa, las guitarras están casi siempre en primer plano y el riff tiene un papel protagonista, pero también porque a Newcombe se le nota muy inspirado: ahí está ese espectacular inicio, en el que se suceden tres grandes canciones (“Vad Hände Med Dem?”, “What you isn’t” y “Unknown”) para demostrarlo. Y ahí está todo el arco narrativo que recorre el disco, una suerte de viaje onírico en la que abundan las florituras psicodélicas, y que sólo flaquea en su parte central, cuando aparecen los experimentos –la deriva ochentera que transmite “Food for clouds”, las trazas medievales de “Second sighting”, el pulso electrónico en “Memorymix”-, y con ellos las dudas. Dudas que despeja un tramo final que de nuevo es brillante, y que termina a lo grande, con un “Goodby (butterfly)” que parece haberle robado el alma (y sobre todo los coros) a “Sympathy for the devil”.

 

 

William Cullen Hart, por su parte, dio sus primeros pasos al cobijo de Elephant Six, ese entrañable colectivo de músicos que se formó en Denver a principios de los noventa, y del que surgieron bandas como The Apples In Stereo o Neutral Milk Hotel. Nuestro hombre militaba en The Olivia Tremor Control, que compartía con los proyectos anteriores el gusto por el pop psicodélico de los sesenta, pero que añadía a la fórmula una perspectiva fracturada y (mucho más) alucinada. Una perspectiva que se traducía en discos-collage, en los que se alternaban canciones deliciosas con extrañas grabaciones de campo, sinfonías de bolsillo, caprichos instrumentales y pequeños castillos de samples; un gusto por la fragmentación y la narración no lineal que Cullen Hart trasladó a su nuevo proyecto, Circulatory System, tras el deceso de la banda madre a finales de los noventa. “Mosaics within mosaics”, su cuarto disco en quince años (aparte de algunos casetes y compactos grabables), sigue a pies juntillas esa estética: tal y como advierte el título, sus treinta dos canciones conforman una especie de puzle alucinado y febril, en el que abundan las referencias circulares y los motivos melódicos saltan de una esquina a otra. Una colección de mosaicos diminutos en la que se agolpan sonidos y técnicas de producción, en la que se suceden la baja fidelidad y los muros de sonido brillantes, la distorsión y las atmósferas pastorales, el pop adhesivo y el acid folk, sin aparente solución de continuidad. Es preciso dedicar muchas escuchas al disco, dejarse abismar en su interior, para que todas las piezas comiencen a encajar, los cabos sueltos empiecen a cerrarse y el genio de Cullen Hart brille con todo su esplendor.

 

 

¿Dónde están, entonces, las similitudes entre Newcombe y Cullen Hart? Pues en que tanto “Revelation” como “Mosaics within mosaics” son dos discos imperfectos, excesivos, exasperantes a ratos y a ratos subyugantes. Pero también son obras únicas, el resultado de dos visiones particulares, que tienen la psicodelia como motor de impulsión y que graban a su aire, sin tener en cuenta ni modas, ni escenas ni el qué dirán. La clase de visiones que nos permite, todavía, confiar en la grandeza de la música.

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com

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