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Regálame un beso

Vuelve el tándem Roger Olmos y David Aceituno

 

Esther B Vigil

Imágenes cortesía de los autores y la editorial Lumen

 

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas pero también que quien no arriesga no gana. Y entonces llegan el ilustrador Roger Olmos y el escritor David Aceituno y arriesgan con  "Regálame un beso" (Lumen, 2014) y ganan. ¿Una segunda parte? Sí. ¿Con nuevas historias? Sí. ¿No se repiten? No. ¿Encontraré humor? Sí, mucho. ¿Ilustraciones atrevidas? Sí, y más potentes. Un álbum que tiene la intención, según “sus propias palabras”, de rescatarte de desiertos y naufragios y que pretende llevarte lejos…si se lo permites. Y la verdad, quien avisa no es traidor porque en este álbum sí es oro todo lo que reluce.

 

Humor, atrevimiento, dobles lecturas y mucho más es lo que nos vamos a encontrar en esta segunda parte…

(David)...aunque sigue una línea parecida al álbum de Besos que fueron y no fueron”, hay unas cuantas diferencias: creo que hay un poco más de humor y variedad en el tipo de relatos y, en general, las ilustraciones son más atrevidas, más potentes que en el primero. Lo que se mantiene es la mezcla de personajes de cuentos clásicos y personajes inventados. ¿Y qué se puede encontrar? Pues el amor loco de Bonnie & Clyde, el monstruo de los celos, a Cupido en plena crisis existencial y a un par de princesas desengañadas, y luego, unas cuantas historias un poco más amables, como la del Niño Tiritas.

 

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La primera parte, “Besos que fueron y no fueron”, ha tenido un gran éxito y va ya por su cuarta edición. El peso que esto implica podría llegar a bloquear a algunos autores pero nada más lejos de la realidad en este caso.

(David)La única sombra que había al principio con “Regálame un beso” era bastante razonable: que nos repitiéramos. A mí era lo que más me incomodaba. Pero nos dimos cuenta de que no iba a pasar porque nos habíamos distanciado lo suficiente del primer libro. Creo que esta vez el trabajo ha sido más fluido: los tres –Magela, nuestra editora, Roger y yo– nos conocíamos mejor, sabíamos qué pautas seguir y teníamos la confianza y la libertad para trabajar a gusto, proponer ideas, hacer cambios y... hasta para convencer a los jefes –el trabajo sucio lo hacía Magela–, que nos querían «censurar» algún cuento (espero que no lean esto. ¡Seguro que no leerán esto!). En general, creo que nos lo hemos pasado mejor. 

(Roger) ...todos los libros que hago son siempre distintos… A mí me pasa…, digamos que empiezas a pillar el ritmo del libro cuando ya lo estás acabando. Los libros no se hacen en un año, no hay un entrenamiento previo, no tienes un año para prepararte… A partir de que llevas unas cuantas páginas y unos cuantos mails con tu editora y el autor, vas viendo truquillos hacia la mitad/final del libro. Por eso recomiendo siempre a los ilustradores no empezar desde la primera página y acabar en la última. Y más en un álbum como éste que no tiene ni principio ni final sino que cada historia es diferente. Con este proyecto, como ya tenía el rodaje de “Besos”, fue mucho más fluido. Ya no había dudas, sabía cómo enfocarlo y sabíamos lo que no queríamos. El proceso era mucho más ágil y era decirle a David “el beso tal” y a los cinco segundos…¡pam!…iba rodado. Y a David le salieron unas historias... A mi me gusta mucho cómo escribe y las bordó. Me encantó. Ha sido un libro fácil y fluido aunque a veces un poco pesado al ser tan largo.

 

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En esta segunda parte encontramos unas ilustraciones más atrevidas e incluso podríamos decir que más potentes que en “Besos que fueron y no fueron”. Parece Roger que te has dejado llevar un poco más...
(Roger) Yo creo que tiene un poco que ver con la ambientación que me pongo en el taller cuando estoy trabajando. Me pongo música muy de atmósfera oscura. Y no estoy hablando de Black Sabbath o música demoníaca, no, no…es música relajante pero tirando a nostalgia y muy triste…entonces hace que hasta el pomo de una puerta, la forma de sombrearla…evoque cierta nostalgia. Con “Bonnie & Clyde”, por ejemplo, mientras estaba trabajando en la página…tengo el ordenador delante de la mesa…me puse YouTube documentales y mientras trabajaba veía la vida y milagros de Bonnie & Clyde. Con fotos reales de ellos, imágenes reales… Me pareció una pareja tan carismática y cómo los mitifican...eran unos delincuentes, pero lo enfocaban desde un punto de vista romántico y de antihéroes. Decidí ilustrar la escena de cuando se los cargaron. En la ilustración hay edificios por el fondo pero en realidad les hicieron una emboscada en mitad del campo. Dibujé la misma ropa que llevaban cuando los mataron, el mismo coche, el mismo tipo de disparos, las mismas armas que ellos empuñaban…

Hasta de la historia más tonta me gusta sacarle el “juguillo”. Del mismo modo que Caperucita Roja puede ser una cosa muy naif o muy infantil, se le puede buscar el reverso tenebroso, bueno, el lado ese más como de madera. Es un poco lo que he intentado hacer con todas. Unas daban pie a más, otras daban pie a menos... En la historia de “Por qué las brujas no soportan los besos”, no quería hacer la típica bruja así que hice una bruja que parecía que acababan de sacarla del caldo, que acababan de hervirla. Quería que diera realmente miedo. Me gustaba el concepto dulce del beso en contraste con algo totalmente “anti-beso”. 


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David, en este álbum volvemos a encontrar diferentes estilos narrativos y poéticos, como por ejemplo el Haiku de Moritake sobre un efecto óptico. ¿Quizás para acercarse a un público más amplio al permitir varias lecturas?

(David) Sí, hay distintos registros narrativos, para darle un poco de movimiento a las páginas. No sé si para llegar a más gente, o para que la gente que llegue se encuentre con algún que otro guiño o con una referencia literaria. La intención ha sido que haya algunos textos que admitan una doble lectura. 

 

¿Cuáles son tus referencias ?

(David) Soy un incondicional de Anne Carson, es la autora que siempre tengo a mano y a la que más robo, me gustan John Ashbery y Elizabeth Bishop y me encanta la poesía de Manuel Vilas y de Pablo Fidalgo. Y de música, además de Bowie, al que siempre recurro, este año he escuchado mucho a Future Islands, Swans y Arcade Fire. Y por la noche, para trabajar, pongo más electrónica: Burial, James Blake, Jon Hopkins, Baths, Fuck Buttons, Andy Stott... Estos días estoy viciado con “Xen”, de Arca.


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A lo largo del álbum nos encontramos tanto con personajes conocidos como personajes inventados pero todos ellos bastante peculiares. En “Aventuras y desventuras de Cupido” topamos con un Cupido cansado de lanzar flechas día y noche aunque orgulloso de que sus flechas siembren tanto el amor como el miedo… Después de tantos siglos quizás es urgente una renovación...

(Roger) Me quise salir un poco de la línea del típico Cupido de la toallita y las alitas de Rubens. Lo hice un poco psicodélico. Está en este tejado, en esta ciudad, con esa puesta de sol, con esa bruma de los vapores de los coches... Vemos las luces de las carreteras como cuando vas en avión… Y lo puse ahí, en la torre de la antena de un edificio alto.  Le quise poner este traje para llenar la escena solamente con él. También es un ser que lleva cientos de años por ahí dando vueltas con ese cuerpo…y bueno, no puede cambiar su cuerpo pero se puede hacer un uniforme genial… Parece salido de Gotham…

(David)Existe la sospecha de que Cupido se ha convertido en un funcionario. Ahora que las prejubilaciones están de moda, habría que pensarle en darle una patadita elegante a Cupido, que además cobra un sueldo bastante alto. ¿Pero qué finiquito habría que darle? ¿Y a quién poner en su lugar? ¿Y si se eliminara ese «cargo» y dejásemos que la gente se enamorara así, sin flechazos? Los flechazos son una trampa. Luego termina la intensidad del principio y te das cuenta de que Cupido te ha dejado colgado y tienes que recomponer el destrozo.

 

En “Lo que pasó realmente después de que Blancanieves despertara” encontramos una nueva lectura del clásico dónde Blancanieves consigue por fin tener voz propia ante un príncipe, como no, pagado de sí mismo y caracterizado por Roger como un narciso…

(Roger)...el príncipe de Blancanieves, el tío cree que es tan guay...que decidí convertirlo en un narciso. No es que sea un monstruo, es como una imagen alegórica de cómo lo está viendo ella que está pensando "este tío de qué va”.

(David)Igual que a Cupido, habría que poner a los príncipes en la lista de “despedibles”. Creo que el ideal de príncipe azul ha hecho mucho daño: si es un ser perfecto es porque tiene el don de no existir. Pensé que una Blancanieves menos bobalicona se daría cuenta de lo pelmazo que puede llegar a ser un príncipe azul, en caso de que existiera.

 

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De Otis Redding a PJ Harvey, de John Coltrane a Violent Femmes… ¿Cómo surgió la doble página “Suena triste/ Suena bien”? ¿Un beso hace que una canción se convierta en banda sonora?

(David)Hay un montón de canciones que se convierten en banda sonora por culpa de un beso. Digo "por culpa" porque a veces pasa que besas a alguien por primera vez mientras suena una canción que te parece horrible pero a la que te ves obligado a tener cariño. O cuando no puedes escuchar un tema que te gusta porque te recuerda demasiado a una persona con la que terminaste mal. La idea de la página surgió en un bar. Creo que se le ocurrió a Magela, y Roger lo vio rápido. Ellos tienen más imaginación que yo, que me quedo en blanco y bastante calladito siempre que nos reunimos.

 

¿Con qué “Beso” os quedaríais?

 (Roger) Con el que mejor me lo pasé es el de "Celos”. Por estética y porque los celos es una enfermedad muy chunga. El de “La melancólica historia del beso olvidado” en el que el personaje está en el parque esperando, echando raíces; la historia me gusta mucho. Todos tienen algo. “Bonnie & Clyde” me caló mucho y también el de “O besos”, que fue el primero que hice.

(David)Le tengo cariño, sobre todo por la ilustración, al de "O besos". Es una de las páginas que más nos gusta a los tres. En cuanto a los textos, la página que más me convence es la del "Abecedario absurdo". Es también la que más trabajo me dio (y me temo que también a la correctora, que comprobó todas las estadísticas que aparecen).

 

¿Cuál ha sido el “Beso” que más se ha resistido a ser dado o recibido?

(David)El beso baboso es el que no ha sido nunca correspondido, ni por mi parte ni por la parte de las pretendidas. Con la insistencia, no consigues (o no deberías conseguir) nada. ¿A quién le gustan las cosas pegajosas? Bueno, igual a mucha gente sí, mejor no digo nada.

(Roger) El de “Coleccionistas de canciones” se me resistió un poco…Bruce siempre se me resiste…

 

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En el álbum se ha trabajado hasta el último detalle…

(Roger) En los libros…las portadillas, las guardas y los detalles es lo que más me gusta porque puedes hacer algo totalmente ajeno al pie de la letra de un texto y que tenga que ver con el tema pero haciendo lo que te de la gana. Ir al simbolismo puro. En el primer álbum como portadilla hice la Venus de Milo, en esta segunda parte hicimos El Beso de Rodin. Basándonos en un clásico, como que lo de los besos no es algo de ahora...

 

¿Proyectos?

(Roger) Acaba de salir con Kalandraka “Tío Lobo”, que fue el primer álbum que hice hace ya 14 años. Lo han reeditado con mismo texto pero con nuevas ilustraciones. Nuevas ilustraciones catorce años después... Era el primer libro que ilustraba, sin haber hecho nunca nada, y ganó el White Ravens y aún se está reeditando… Ahora estoy con un proyecto con Logos, no te puedo comentar mucho, sólo que va sobre la tercera edad. Con Nube 8 voy a trabajar nuevamente con Txabi y Manu Arnal Gil. Y más adelante, nuevamente con Logos, un súper proyecto de un gran clásico de un autor muy conocido italiano que me va a llevar casi todo un año y que va a ser “grande” de formato y número de ilustraciones.
(David)Algo hay por ahí. En unos meses, si todo va bien, aparecerá en la editorial Olifante un poemario titulado “Hogar”. Y bueno, acabo de empezar un proyecto con el que estoy entusiasmado pero del que no puedo contar más.

 

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Comentarios
Esther B. Vigil

Esther B Vigil fue fiel durante toda su adolescencia a The Smiths aunque hiciera años que se habían disuelto y que su entorno "estudia-hostil" insistiera en que se hiciera fan de Take That. Tras esa etapa de ardua resistencia estudió Bellas Artes en la UB donde empezó a serle infiel a “This charming man” con R.E.M. y algún que otro grupo ¿indie?. Comenzó su andadura como ilustradora freelance para TPH Club de TV2 y desde entonces ha trabajado para editoriales como Penguin Random House, Edelvives, La Galera o Zahorí de Ideas. Un día le picó la curiosidad de ver cómo era por dentro una editorial y pasó varios años trabajando entre los departamentos de marketing y de prensa de Random House Mondadori. Tras varias ferias del libro, presentaciones y quedadas con blogueros durante su paso por la editorial, ha decidido volver a las entrevistas y a las exposiciones entre boceto y boceto mientras escucha “The Queen is Dead”.