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Julian Cope

Señales

 

Half Nelson

 

Ya hace muchos años que la carrera de Julian Cope desborda lo musical. Experto en Krautrock y en monumentos megalíticos, sus discos, sus libros de crítica musical y cultural y su propio personaje van mucho más allá de cualquier convención establecida para pervertir los papeles de rockero, crítico y literato. Psicodélico a todas horas, Cope salta de un tema a otro con total seguridad, demostrando un conocimiento enciclopédico envidiable, pero a veces salta tan rápido que da la sensación de que hasta él mismo se pierde en sus razonamientos.

Julian Cope tocará el jueves de 29 de mayo en el Auditori Rockdelux.

 

A ver si puedes ayudarme, he estado buscando cuál fue tu último concierto en Barcelona, pero no he podido encontrarlo…

¡Oh! No, no puedo recordarlo… (lo dice como si se estuviera dando cuenta ahora mismo de que hace más de veinte años que no toca en Barcelona). He viajado tanto (risas). He trabajado tanto mi mente que hay cosas que he tenido que dejar atrás… He trabajado mucho en España, pero muy probablemente no he tocado en Barcelona desde hace más de veinte años…

 

Sí, eso es lo que pensaba… ¿Qué canciones tocarás en el Primavera Sound? ¿Clásicos? ¿Canciones de “Revolutionary Suicide” (Head Heritage, 2013)? ¿Una mezcla…?

Creo que lo que haré será una mezcla entre canciones antiguas y también algunas nuevas. Seré muy feliz al volver a Barcelona, es una ciudad que significa mucho para mi…

 

¿En lo personal…?

En lo personal, pero también en lo social. Creo que para mi carrera España ha sido una conexión cultural muy importante. Acabo de escribir mi primera novela “One, Three, One”  (Faber and Faber, 2014) que tiene muchas referencias históricas a la Guerra Civil española y otros acontecimientos de la historia de España. Para mi, la Guerra Civil española es una de las partes más importantes del Siglo XX… Además, también será un placer volver a Barcelona y ver la Catedral de Gaudí…

 

 

Bien, sigue sin estar acabada, pero seguro ha cambiado mucho desde la última vez que estuviste aquí…

Parte de mi amor a esa Catedral se debe al hecho de que se trate de un work in progress (risas). Es como las catedrales medievales que tardaban siglos en ser acabadas…

 

Antes has mencionado tu novela y sus referencias a España, pero creo que está localizada en Italia…

No, en Cerdeña. Es una exploración de las diferencias entre la conciencia de los europeos del Norte y los del Sur. Cerdeña es el lugar perfecto para reseñar esa lucha, porque es una isla italiana que aún conserva el espíritu norteño de los catalanes, basado en su capital, Alghero. Hay mucho que explorar ahí y eso es de lo que trata la novela. Ya estoy trabajando en la secuela, que viaja en el tiempo hasta la Guerra Civil española.

 

¿Te gustaría que esas novelas se tradujeran al castellano?

¡¡Por supuesto!! Tres de mis libros se han traducido al italiano, pero ninguno al castellano.

 

Hablemos un poco de “Revolutionary Suicide”¸ tu último disco. En él hay canciones dedicadas a la revolución mexicana y a la rusa, pero me da la sensación de que eso no es más que una excusa para hablar del presente.

Exacto. Supongo que la gran pregunta es ¿en qué momento todo se estropeó? Tengo una canción bastante heavy que se llama “Spanish Civil War Blues” en la que hablo de eso, pero esa es una cuestión muy, muy difícil de responder desde el Norte, porque la Guerra Civil española, todas las guerras civiles de hecho (lo son), pero la Guerra Civil española fue especialmente abominable. El pueblo de España fue víctima de las potencias extranjeras. Para alguien como yo hay una posibilidad de exploración en el hecho de pensar en la evitabilidad de una guerra como esa…

 

Se dice que la Guerra Civil española fue un ensayo general de la Segunda Guerra Mundial…

¡Sin duda! Toda la Península Ibérica es lo que llamaríamos en Gran Bretaña un timo (él dice “a phoney problem”, igual que en el disco hay una canción titulada “Phoney People, Phoney Lives”): nada es lo que parece. La Costa del Sol es un sitio que muchos británicos conocen, pero sólo con viajar media hora hacia el norte llegas a Antequera, un lugar que debería de ser famoso en todo el mundo, pero sólo lo conocen personas interesadas en un determinada cultura. Parte de mi trabajo es intentar restablecer el interés hacia lo menos obvio, lo menos explorado. Uno de mis lugares favoritos en España es Ávila, que es un sitio al que es realmente difícil llegar si eres un turista británico, pero una vez estás allí ¡es una revelación!

 

Eso es algo similar a lo que hiciste en “The Modern Antiquarian: A Pre-Millennial Odyssey Through Megalithic Britain” (HarperCollins, 1998) y en “The Megalithic European : The 21st Century Traveller in Prehistoric Europe” (Element Books, 2004) tus dos libros sobre los monumentos megalíticos de Gran Bretaña y Europa.

Sí, supongo que estamos hablando de una época tan temprana, que el hombre actual sólo puede soñar acerca de lo que esas estructuras debían de haber sido. Mi tesis es que en cualquier lugar que se estableció una cultura permanente, esa cultura todavía permanece. Fue tan poderosa que es imposible de eliminar, y esas piedras son el último testimonio.

 

Volvamos a la música. Antes decías que también tocarás canciones nuevas, supongo que también estás preparando nuevo disco…

Sí. Lo que intento hacer en el Primavera en mi provecho es lo siguiente. Para tocar rock’n’roll en el día de hoy, muchos de mis contemporáneos usan sólo el pasado por un motivo muy sensible: necesitan el dinero. Creo que he sido afortunado. Mi grupo (The Teardrop Explodes junto a David Balfe, después fundador de Food Records) fue muy divertido, pero lo más importante es que me enseñó a mirar siempre hacia adelante, a tener siempre nuevas experiencias para no generar nostalgia. Es importante mantenerse dignos y no dejarse llevar por la nostalgia.

 

 

Totalmente de acuerdo. De hecho, mi siguiente pregunta era acerca de todas esas bandas de los noventa que vuelven sólo para tocar un disco que publicaron hace veinte años, pero creo que ya has contestado (risas)… Lo que quería plantearte es que esa nostalgia puede aplicarse a la gente que conocía esos grupos en los ochenta o en los noventa, pero va a haber mucha gente viendo a esas bandas que ni siquiera conocía a esos grupos en los noventa, que no puede relacionar esos grupos o esas canciones con su propia vida. Es lo que yo llamo “nostalgia heredada”…

Uhm, “nostalgia heredada”… me gusta mucho esa idea. Me parece correcto lo que dices, pero hay que tener en cuenta otro aspecto: no podemos denegar la “experiencia Pixies” a los más jóvenes, por mucho que prefiramos al Black Francis de los ochenta. Es obvio que ya no son lo que eran, pero Francis sigue siendo un tipo interesante. Me gusta pensar que cuando vi a los Pixies Kim Deal era muy sexy, y que quizás ahora aún siga siéndolo…

 

Pero ya no está en los Pixies…

Bueno, yo tampoco soy el mismo que cuando era un muy joven cantante de rock’n’roll. Pero no me hagas mucho caso, ya que procuro no aplicar a mi mismo las reglas que aplico a los demás (risas). Me considero un escritor y entonces mi aspecto ya no es tan importante… Recuerdo ver a Chuck Berry cuando tenía quince años. Fue interesante, pero no era nostalgia... Puede ser tan importante lo que funciona bien como lo que sale mal. Imagínate una gira de reunión de The Doors con Jim Morrison todavía vivo y convertido en Chris Christopherson (risas)

 

Lo mismo podría decirse de The Beatles…

¿Sabes? Nunca fui un gran fan de The Beatles. Me gustaban algunas cosas, pero uno de los motivos más importantes para hacerme punk fue ver una oportunidad para darle la patada a The Beatles y a The Rolling Stones. Supongo que ellos son los que han reído los últimos, pero al menos les dimos la patada durante una buena temporada.

 

Antes decías que te considerabas un escritor, supongo que serás el único artista en el Primavera que en su merchandising traerá libros además de CDs…

(Risas) Sí, supongo que sí. De hecho, llevaremos unos cuantos libros…

 

¿Tendrás copias de “One, Three, One”?

Acabo de recibirlo, pero no se publica hasta mediados de junio, así que llevaremos algunos como muestra, porque está muy bien editado, pero no podremos venderlos. Es ligeramente ciencia-ficción, hay viajes hacia atrás en el tiempo, es un libro con muchas drogas… posiblemente el libro con más drogas de las dos últimas décadas. Aunque los publicistas de Faber & Faber lo comparan con ¡¡Cervantes!! Eso es muy bueno (risas). Lo más importante de todos modos, es continuar mi política de “iluminación y locura”… Por cierto, alguna de la nueva música que más me interesa viene de España…

 

Ah, ¿sí?

Sí, un grupo de Sevilla que llama Orthodox. Son muy brillantes. Supongo que deben considerarse heavy metal, pero son meditativos, iluminados y su música es ciertamente extática (risas).

Lo que no me cuenta Cope, pero sí nuestro Vidal Romero, es que Cope los conoció en un edición del festival sevillano Palabra y Música y que les hizo llevarle a ver las ruinas megalíticas de Antequera ataviados con sus trajes de penitente para poder hacerse fotos.

 

Hemos hablado mucho del pasado, pero una de las cosas buenas del presente es la cantidad de información que se puede llegar a procesar y a almacenar para que otros disfruten de ella. Tu página web Head Heritage es un ejemplo de ello…

Sí, sin duda. Me di cuenta de que la manera en que manejamos la información había mejorado muy notablemente cuando escribí “Krautrocksampler: One Head's Guide to the Great Kosmische Musik - 1968 Onwards” (Head Heritage, 1995). No era fácil escribir de primera mano sobre grupos como Amon Duul II, entre otras cosas, porque cuando vinieron a tocar a Gran Bretaña no actuaron en las salas de conciertos habituales en las grandes ciudades. Volqué todas mis experiencias de aquellos conciertos prácticamente yo sólo, pero a partir de ahí otros muchos añadieron sus experiencias personales, se creó una comunidad. Del mismo modo, también fue muy inspirador el hecho de que el propio grupo se obligara a huir de las grandes salas y prefiriera tocar en un pequeño pueblo de la Inglaterra rural. Eso creaba un sentimiento de aventura, de descubrimiento en el público que llevé dentro de mi hasta que llegó el punk: siempre es mejor tocar en sitios no oficiales, más espontáneos. Tocar en Ávila sería mucho más Julian Cope (risas). Esto me hace recordar la última vez que toqué en España: en 2007 en el Festival de Poesía de Sevilla, donde canté y recité mis poesías, fue muy una performance muy rockera.

 

 

Por cierto, no me consta que hayas publicado ningún libro de poesía.

No, ninguno de pura poesía. Mi próximo proyecto es una compilación de mis poesías para Faber & Faber, pero incluso ese libro llevará incluido un CD con mi música. Ahí estará un poema épico que se llama “Antequera”. Ese sí que está traducido al castellano ya que estamos intentando hacer una edición bilingüe. El poema es muy bonito y bastante largo, se tarda unos quince minutos en recitarlo, pero ¡¡¡suena muy bien!!!

 

Hemos hablado antes de la nostalgia. Los discos de The Teardrop Explodes y “Jehovahkill” (Island, 1992) se reeditan regularmente, ¿tienes tú algo que ver con eso?

No, pero todavía me gustan The Teardrop Explodes. Trabajamos duro y creímos en el grupo. Fracasamos, pero el rock’n’roll acostumbra a fracasar. Creamos algunos momentos muy intensos, pero éramos muy inconsistentes, probablemente por mi culpa, pero me perdono (risas)

 

Eso es algo muy cristiano…

Sí. Soy bastante piadoso en el sentido de que me gusta perdonar. Mi problema con el Cristianismo es Cristo. Es una figura fantástica, pero es demasiado perfecto. Es muy difícil intentar parecerse a Él. Murió a los treinta y tres años entre terribles dolores, pero yo ya tengo cincuenta y seis y soy demasiado viejo para tener buen corazón. De todos modos, el perdón y la generosidad son conceptos en los que ahora creo mucho más que antes.

 

Hemos hablado de tu música, de tus libros, de tu poesía, pero una de las cosas que más me han gustado de tu carrera fue el recopilatorio de Scott Walker “Fire Escape in the Sky: The Godlike Genius of Scott Walker” (Zoo, 1981). ¿Te habría gustado hacer un disco con él?

No. Creo que ese disco es exactamente lo que debía hacer. En aquel momento, la carrera de Scott Walker estaba en punto muerto y era un desconocido. Creí que lo más importante era encender una luz y ponerla sobre esas canciones. Nunca he tenido la intención de trabajar con mis héroes, creo que es mejor trabajar con gente más joven, porque son más vigorosos.

 

Bueno, no quiero robarte más tiempo. Sólo quería comentar contigo lo que está haciendo tu viejo amigo Bill Drummond (ex KLF y antiguo mánager de Julian Cope) con los carteles electorales del UKIP (el partido xenófobo y antieuropeista que acaba de ganar las elecciones en el Reino Unido)…

¿Cómo?

 

¿No lo sabes? Ha sido arrestado por pintar de color gris uno de los carteles electorales del UKIP en Birmingham.

Joder, eso es jodidamente brillante. Le llamaré a ver si necesita que le lleve algo a la cárcel (risas).

 

Half Nelson

Crítico musical que ha visto multitud de modas y estilos nacer, crecer, multiplicarse y morir desde que empezara a colaborar en Ràdio Ciutat de Badalona en 1993. Fan del jazz y del pop británico, aunque todavía impactado por el drum’n’bass, su firma se ha visto prácticamente en todas las cabeceras de prensa independiente (Mondo Sonoro, Go Mag, Rockdelux, Suite, Trax/Beat…) y radio online (ScannerFM) y por su grabadora han pasado muchos de los grandes (Costello, Lowe, Hitchcock, Mills, Craig, May, Saunderson, Gelb, Calexico, Goldie, Size, Flaming Lips, Bon Iver…). También ha contribuido con varios capítulos a “Loops” (Mondadori, 2002) y a “Teen Spirit. de viaje por el pop independiente” (Mondadori, 2004).

 

half@blisstopic.com

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