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Sidonie

Arriesgando el todo por el todo

 

Anabel Vélez

Fotos Jordi Vidal

 

Cuando una entrevista se convierte en una conversación es cuando disfrutas más del trabajo de periodista. Olvidas que está trabajando. Es lo que me pasa siempre que entrevisto a Sidonie, creo que esta es ya la cuarta vez. Nos reciben en casa de Marc y sentados en su salón charlamos de “Sierra y Canadá” (Sony, 2014), su nuevo disco. El trío barcelonés vuelve a arriesgarse, sale de su zona de confort y se lanza en un salto mortal sin red. La electrónica surca sin problemas por las aguas de las nuevas canciones de esta dramática historia de amor entre dos robots. Un disco que sorprenderá a muchos pero que sigue siendo Sidonie 100%. Estos tres músicos saben lo que quieren y van a por ello sin importarles lo que piensen los demás. Buscan incansablemente esa emoción que les hace llevar ya 15 años sobre los escenarios, esa emoción que los mantiene vivos.

 

La última vez que hablamos comentabais que siempre soléis hacer un parón después de la gira, os separáis, seguís caminos totalmente diferentes y luego os volvéis a reunir. ¿Esta vez habéis hecho lo mismo?

(Jes) Si. Acabas de hacer una gira y te tomas tu tiempo, es necesario coger un poco de distancia de lo que tienes que hacer, lo coges con más ganas. Y aunque estás de “vacaciones” del grupo estás pensando en como va a ser el próximo disco.

(Marc) La única diferencia es que a nivel de grabación tuvimos que parar y hacer otro respiro porque el disco estaba resultando difícil de grabar, más que los otros. Había sido un proceso largo y complicado y tuvimos que hacer unas segundas vacaciones.

 

¿Y esa dificultad venía del nuevo sonido?

(Marc) Totalmente, porque asumimos toda una serie de cambios y nuevos instrumentos, canciones diferentes, tecnología diferente y hubo momentos de bloqueo en el estudio. Tuvimos que decir:  “vamos a respirar, volvemos y encaramos todo esto de una forma fresca”.

 

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Y este cambio de sonido, ¿cómo se inició?, porque es bastante diferente de lo que hacíais hasta ahora. Bastante rompedor.

(Marc) Por dos cosas, una por haber trabajado y haber llegado a buen puerto con el último disco “El Fluido García” (Sony, 2011) donde se trabajaban mucho las guitarras y el directo. Y después, la aparición de un teclado Lowrey del 74. Su sonido inspiró la composición de las canciones.

 

Apareciste con este teclado nuevo y les dijiste a Axel y a Jes: “Mirad lo que he encontrado. Vamos a hacer un disco con esto”, ¿y ellos que dijeron?

(Axel) De hecho nos lo presentó un día aquí en casa porque estaba fascinado y nos pusimos a trastear con él. Nos dijo “esto es en lo que me estoy inspirando y el sonido me está dando pie a ir donde estoy yendo”. Al escuchar las maquetas que Marc nos enseñó y ver el peso que tenía este teclado decidimos llevarlo al estudio y que fuese una pieza clave, quizás un mueble clave (risas), en la grabación. Creemos que le ha dado mucha personalidad al disco porque hay una búsqueda en lo que al género electrónico se refiere pero una búsqueda de una electrónica añeja, orgánica y analógica en realidad.

 

No es un sonido que se asocie mucho a Sidonie. ¿de dónde salen estas referencias electrónicas?

(Marc) Hemos compartido músicas nuevas que estaban ahí de forma individual pero no compartidas y al ponerlas encima de la mesa nos vinieron al pelo para contar la historia de Sierra y Canadá, dos personajes que viven en un entorno postnuclear. Esta música le iba ideal a ese ambiente, un pelín más fría pero con esas melodías y ese tipo de pop que se hizo en los primeros 80. Era perfecto para construir las canciones y aparcar un poco los tótems del grupo que son David Bowie, The Beatles o Lou Reed. Dejar de lado el rock clásico, aunque está ahí porque todo lo que haces es tu escuela y está de un modo u otro, pero añadir esto que suena como aire fresco.

 

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¿Creéis que sorprenderá o asustará a la gente? ¿os asusta a vosotros?

(Jes) Está sorprendiendo a la gente para bien, el feedback que estamos recibiendo es muy bueno la verdad. Gusta mucho porque vuelve la melodía, las melodías son muy claras. Tocamos tres canciones en algunos conciertos y la respuesta fue muy buena aunque son temas que la gente aún no conoce.

 

Yo reconozco que la primera vez que lo escuché pensé, ¿Qué coño es esto? (Risas)

(Marc) ¿Pero te pasó esto porque no te gustaron las canciones?

 

Fue por la electrónica porque es un género en el que no estoy muy metida.

(Marc) Es un tipo de música que no sueles escuchar ¿no? Pero piensa que si todo lo que hiciéramos o dijéramos fuese previsible al final no haríamos nada y hay que provocar un poco este sentimiento.

(Jes) Exacto, que la gente se pregunte, ¿qué es esto que están haciendo?

(Axel) Hay cierta voluntad en conseguir esta sorpresa, incluso hay más voluntad en conseguir nuestra propia sorpresa, nuestro propio acojone. Estar trabajando en el disco y asustarnos. Estar pisando un terreno que hasta ahora no habíamos pisado y en el cual no sabemos como reaccionar, a nivel artístico es buenísimo. Es lo más alejado a la repetición.

 

Salir de la zona de confort, ¿no?

(Axel) Es que en casa con la manta ya sabemos que estamos bien. Queremos que la gente sepa que durante estos dos años nos han pasado cosas. Y que somos valientes a la hora de buscar otros referentes y otros sonidos. Ahí es donde entra en juego la incomodidad. Tenemos nuestras estrategias para llegar a la frescura después de 15 años. ¿Cómo? Pues haciendo cosas que no dominas, pero teniendo muy claro lo que quieres. Y por eso, esa sensación que tuvimos en la parte final del disco de incomodidad o de miedo, cuando la percibimos compartida incluso con Santos y Fluren, los productores, fue como “vale, estamos llegando al punto que queríamos”.

 

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Normalmente ensayáis mucho las canciones antes de entrar al estudio, ¿esta vez ha sido diferente?

(Marc) Es el único disco que no hemos ensayado en el local de ensayo. Ya lo hicimos así expresamente para no viciar las canciones, para no caer siempre en el trío bajo, batería, guitarra. A ver que nos decían las canciones, el estudio de grabación y las máquinas claro, porque era un disco más de máquinas y artificio que a pulsión humana.

(Axel) Son técnicas artísticas al fin y al cabo, es como decidir dibujar con la mano derecha si eres diestro. Generas una dificultad que seguro que te va a llevar a un sitio distinto al que llegarías escribiendo con la mano derecha. Nos hemos pasado los últimos diez años ensayando todos los discos antes de entrar en el estudio y llegar a un sitio que teníamos preconcebido, ahora era buscar todo lo contrario. Esa improvisación que parte de no ensayar, de trabajar con instrumentos que no controlas. A veces pasan cosas fantásticas.

 

Respecto a la historia que cuenta el disco, "El fluido García" estaba basado en un libro de ciencia ficción, “El Anacronópete” de Enrique Gaspar i Rimbau. Y aquí tenemos la historia de amor de dos robots. ¿Alguna inspiración literaria de nuevo?

(Marc) “Los Robots del Amanecer” de Isaac Asimov es influencia muy directa y la película “Blade Runner” que también es un libro de Philip K. Dick, han definido bastante la historia. Han creado ambientes.

  

¿Quiénes son estos dos robots Sierra y Canadá?

(Jes) Axel y yo (risas).

(Marc) Eso dicen ellos pero Sierra y Canadá son dos personas que viven una historia de amor, que sienten lo mismo el uno por el otro pero en momentos diferentes, es bastante dramático y por eso el uso de robots. Uno se robotiza cuando ya no siente nada por el otro. Me parecía muy bonito explicarlo de esa forma. Canadá se llama así porque él también se siente como el último perdedor, el segundón por no haber llegado a tiempo, como Canadá respecto a los EE.UU.

 

¿Es más fácil expresarse con metáforas robóticas que hablar en primera persona?

(Marc) Es más divertido, pero hay canciones como “Un día de mierda”, que no habla ni de robots, ni Asimov, que habla de un día de mierda en primera persona.

(Axel) También habla de Sierra y Canadá de una forma distinta. En primera persona ya lo hizo Marc en “El Incendio” (Sony, 2009) que es la cosa más pornográfica que nunca hemos hecho acerca del sentimiento amoroso. Es un desnudo completo. Además en ese instante Jesús y yo también estábamos en el mismo bajón. Era una reflexión de la realidad amorosa de los tres, sin tapujos, sin miedo a cantar te quiero y sin miedo a hablar sobre el desamor. Uno pasa página y se reinventa y afortunadamente, Marc ha seguido buscando formas distintas de hablar sobre el amor, como esta que nos llevan a un paisaje muy estético, muy asociado a lo postnuclear, a aquel segundo posterior a la caída de la bomba de Hiroshima. La desolación, la realidad de cuando el amor ya no está, que te quedas devastado.

 

Anabel Vélez

La música, el cine y los libros son sus tres grandes pasiones así que dirigió sus pasos como periodista hacia ese camino. Hace más de diez años que escribe, disfruta y vive la cultura. Por eso habrás leído sus artículos en revistas musicales como Ruta 66 y Ritmos del Mundo o cinematográficas como Cineasia. También la habrás escuchado en Ràdio Gramenet haciendo programas de cine y música en el pasado, ahora lo puedes hacer como colaboradora del programa musical El Click de Ràdio Montornès. Colabora habitualmente en páginas web como Sonicwave Magazine o Culturaca y siempre, siempre escucha música. 

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