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Daniel-Avery  

Daniel Avery

Drone logic

Phantasy Sound

8,5

Techno

Vidal Romero

 

 

Una de las características que siempre han distinguido a la música electrónica inglesa respecto a sus primas europea y norteamericana es la capacidad que tienen muchos de sus artistas para imbricar recursos propios del pop en el interior de sus producciones. Es la razón de que bandas como Orbital, Underworld, Leftfield o The Chemical Brothers hayan trascendido más allá de la escena de clubs, consiguiendo primero asentarse en las listas de éxitos y colándose después en la memoria colectiva del indie de a pie. Daniel Avery, un jovenzuelo londinense que sobrepasa los veinte años por poco, es el último en sumarse a esa larga tradición: sus temas laten con una potencia propia del techno, ese bajo grueso que hace retumbar los estómagos en la pista de un club, pero al mismo tiempo poseen un marcado instinto melódico. Ahí tienen como ejemplo el perfecto “Water jump” con el que se abre “Drone logic”, un tema anclado a un break propulsivo, que mira de reojo al garaje, y a un hipnótico loop vocal, en el que se van sucediendo cortinas de ruido, melodías entrelazadas y todo tipo de efectos especiales: un hit para bailar con los brazos en alto.

 

Pero lo bueno de Avery es que además de temazos tiene muchas tablas. Cocinero antes que fraile, ha cultivado su olfato para conseguir que haya meneo en la pista a base de pinchar, mucho, por esos clubes de Dios (escuchen su recomendable aportación a la serie Fabric, publicada el año pasado), y cuando se ha decidido a entrar en el estudio ha contado con el consejo de auténticos pesos pesados: Erol Alkan, que además le ha fichado para su sello; Andrew Weatherall, que le regaló un oscuro remix para uno de sus primeros EPs, “Movement”; y Justin Robertson, con el que ha compartido varios maxis. Sólo así se explica la existencia de un debut que huele a clásico; un “Drone logic” que no se conforma con marcar su pezuña en la arena del club, sino que también quiere conquistar la escucha doméstica. De ahí que esté concebido como un viaje, en el que se alternan los hits con otras pistas de vocación más atmosférica o incluso ambientales. Hits tan indiscutibles como “Drone logic”, con una línea de bajo que es pura química, el abrasivo “Naive response” o el muy progresivo “Free floating”; temas que en general están montados alrededor de estructuras tan sencillas como efectivas (subidas, bajadas, golpes de efecto, esas cosas que le gustan a la juventud), que gustan de manejar pedales de distorsión y que no esconden una nostalgia por esa época dorada que fue la década de los noventa.

 

Pero decíamos que “Drone logic” es como un viaje, y efectivamente la parte central del disco está ocupada por pistas que no renuncian al ritmo gordo, pero que añaden a la fórmula ciertas dosis de oscuridad (“These nights never end”), la aliñan con ciertos aires pop (“All I need” y sus adhesivos samples vocales) o promueven directamente una mezcla entre líneas de bajo acidísimas y arreglos psicodélicos (“Need electric”). Y no acaba ahí la cosa, porque el último tercio del disco se abandona definitivamente a un ambient pop de atmósferas pesadas y notable carga psicodélica (se nota que Avery ha escuchado mucho shoegaze), cuya culminación está en la preciosa “Knowing we’ll be here”, una pista que parece arrancada a los archivos de los Orbital primerizos (piensen en “Lush”). Un remate perfecto, en fin, para uno de los mejores discos de techno que, siempre con el permiso de James Holden, se ha publicado en 2013.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com