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DISCO-BILL-ORCUTT  

Bill Orcutt

A history of every one

Editions Mego

7,5

Blues raro

Vidal Romero

 

De todos los regresos de artistas de los noventa que hemos vivido en los últimos años, el de Bill Orcutt es casi seguro el más inesperado y sorprendente. A saber, diez años después de haber pegado el cerrojazo a Harry Pussy, una de las bandas más volátiles e inflamables dentro del campo del noise, nuestro hombre decidió que ya era hora de volver a la música, y en concreto al blues. Y para ello utilizó el único instrumento que tenía a mano: una guitarra acústica a medio descomponer, con el mástil roto, un par de cuerdas de menos y una vetusta pastilla de amplificación que distorsionaba. Por si ese punto de partida no fuera suficientemente extravagante, Orcutt añadió su particular forma de entender el blues; un blues que bebe de las fuentes de la tradición, pero que al mismo tiempo enfrenta esas fuentes, que las retuerce y las somete a todo tipo de maltratos. Era de aquella confrontación entre tradición y experimento de donde surgió "A new way to pay old debts" (09), un carrusel de digitaciones prodigiosas, arpegios imposibles, golpes de caja y exabruptos vocales que, sin embargo, se pegaba al oído con una extraña familiaridad: aquello era raro de narices, sí, pero al mismo tiempo hipnótico y atrayente. Que en Editions Mego descubrieran semejante artefacto y decidieran reeditarlo un par de años más tarde resultó casi inevitable; después de todo, Orcutt estaba trasteando con los elementos más íntimos del blues, los estaba sometiendo a procesos de deconstrucción, descomposición y reconfiguración. Es decir, exactamente lo mismo que tipos como Hecker o Russell Haswell, habituales en el sello austríaco, llevaban dos décadas haciendo con la música electrónica.



Un par de años y un par de discos más tarde, "A history of every one" sigue aferrado a esa poética particular (aunque la mayor limpieza de sonido sugiere que nuestro hombre ha cambiado de guitarra, o que al menos le ha cambiado las cuerdas), pero lleva el invento un poco más lejos. Y es que, si antes manejaba formas improvisadas y pequeños esbozos melódicos como punto de partida, ahora utiliza canciones tradicionales, “canciones muy conocidas, pero no necesariamente bien vistas” de la cultura popular estadounidense, como “White chritsmas” o “Ballad of Davy Crockett”. Un material que Orcutt desbroza y retuerce hasta alcanzar el hueso, hasta dejarlo convertido en una masa informe en la que apenas se alcanzan a distinguir algunas progresiones de acordes, algunos rastros melódicos de las canciones originales, dentro del marasmo de arpegios, gruñidos, golpes y silencios que todo lo inunda. Y sin embargo, la magia vuelve a producirse, si cabe con mayor intensidad: "A history of every one" es uno de los discos más extraños que se han publicado en los últimos meses, es pura fractura, pura deconstrucción. Pero al mismo tiempo es misteriosamente adictivo y fácil de escuchar, un pequeño milagro de la música experimental.

 

 

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com