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KAren-O  

Karen O

Crush Songs

Cult Records

6,6
Lo-fi

Albert Fernández 

 

Ella sabe com hacerlo: sencillo, con los sonidos aflorando con ternura, susurrándonos cada verso para que se pose con extrema suavidad en nuestros tímpanos, y de ahí llegue más adentro, y sedimente y enraíce. Sí, Karen O sabe hacer eso, ¿verdad?
 
Aunque tal vez no sea eso, simplemente emocionarnos, lo que pretenda esta vez la artista americana de raíces sur-coreanas. Algo da que pensar que, después del éxito de aquella leve canción selenita que compuso para la banda sonora de "Her", el corte de la BSO que acabo subiéndose al escenario de los Oscar, Karen O decida desempolvar viejas canciones de amor ("Crush" se refiere justo a eso, a los flechazos), escritas y grabadas sin apenas medios ni intenciones, pero infladas de sentimiento, tal vez con el olfato puesto en recuperar la vieja gloria del lo-fi.
 
Si a eso le sumamos las coces que se llevó el último disco de su banda madre, los Yeah Yeah Yeahs, el escasamente soportable "Mosquito", la duda se acrecenta: ¿está buscando Karen un éxito inopinado con esta vuelta a la simpleza, o siente verdadera nostalgia por sus canciones pequeñas, y las emociones que le llevaron a escribirlas? 
 
 
Aunque la verdadera pregunta aquí sería: ¿es suficiente la apuesta lo-fi para enternecer nuestros sucios corazones a estas alturas? Si me preguntan a mí, tengo que decir que me parece bien, todo bien Karen, pero. Bien, pero: Bien para arrullarnos, fumarnos un piti en el balcón y poner de fondo durante la cena. Pero, desde luego, insuficiente si buscas música con la que trascender, algo realmente acorde con los tiempos, composiciones que alcancen las entrañas o perturben los paradigmas. 
 
"Crush songs" es un mero ejercicio de copy-paste de usos y formas pretéritos, un breve trámite melódico donde la artista se recocija murmurando con los ojos cerrados, sin ver que está dando un paso atrás de complacencia. Sin duda, si Karen abriera los ojos entre quiebro de voz y quiebro de voz, se daría cuenta que la cara del personal no es precisamente de estar encantados ni fascinados. 
 
Con todo, "Rapt" es una nana formidable, que combina el candor de una melodía infantil con el arañazo de unos fraseos dolidos, una pura delicia indie para hipsters en estados carenciales. 
 
El esqueleto rítmico en la base de "Visits", la forma en que se tocan algunas teclas en su devenir, con soberbia inocencia, más el tratamiento extremo de las voces naíf , dibujan la perfecta postal de homenaje a The Moldy Peaches, con una canción que podría haberle regalado un adolescente a otro en Dakota, en 1999. 
 
Las reverberaciones y ululares fantasmagóricos de "Beast", acompañados de unos acordes de guitarra más que sencillos y familiares, no pasan del umbral de lo obvio, pero sin duda nos seducen en su remolino de sábanas y gemidos saturados.
  
En realidad no hay mucho más que decir, esto es una colección de maullidos tiernos y saturados. Mis otras preferidas son "Day go by" y "NYC baby", pero está claro que aquí nunca salimos de los suspiros y ambientes de una chica enamorada y enrabietada, pataleando sentimientos en su única baldosa. Una chica que acaricia la guitarra en su habitación y lanza algunos gorgoritos por la ventana. 
 
Karen O está colada por ti, y te canta y susurra, aunque lamente que “Love’s a fucking bitch" y "Is gonna leave me blue". ¿Y tú? ¿Te has enamorado de ella? 
 
 
Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com