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Cassie Ramone

The time has come

Loglady Records

8,7
Folk

Albert Fernández 

 

A veces, un disco que lo llene todo es todo lo que necesitamos. Canciones que hilen el entorno con tus adentros, con las que sientas enseguida esa sensación de pertenencia aunque no haya signos de identificaciòn evidentes, melodías que te desliguen de premisas y coordenadas, que te invadan y seduzcan sin importar el cuándo o el cómo. 
 
El primer disco en solitario de Cassie Ramone, la afamada guitarra y vocalista de Vivian Girls y The Babies tiene unas credenciales, te las acabo de decir, y podría añadir que, para el debut de Cassie, el mismísimo Ariel Pink se apunta a tocar el bajo, y se han pisado varios estudios y apartamentos, entre Nueva York y Los Angeles; pero también podríamos prescindir totalmente de todos esos apuntes, si no fuera para aplaudir dedicada y apropiadamente el alma de esta joven autora de Brooklyn. Bien podríamos olvidarnos del reloj y del calendario, de las redes sociales y del tiempo que hace ahí fuera y abrigarnos día y noche con un cancionero trémulo y candoroso, verdaderamente vivo, que te deja tiritando de calor, sudando de frío. 
 
"The time has come" es un mundo aparte respecto al estallido de sonidos e inervaciones que nos acechan cada día ahí fuera: este disco es un ovillo hecho de un fuero interno inspirado y fértil, donde se congrega en la misma nube la imagen de la inmortal Karen Dalton y el legado de sentimientos henchidos de cualquier generación, cuando esa generación es joven. Un debut de ocho canciones singulares, que son islas y mundos enteros, ocho cortes que juntos apenas superan los veinte minutos y podrían acompañarte una vida entera. 
 
El amanecer del cancionero se representa en los dulces acordes de "Song of love", una pista de sentimientos que nos deshace desde el primer minuto con el candor de sus versos, los brillos entre frondes de un desarrollo de acordes sencillo sobre un mástil y una voz que les sigue hasta el último horizonte de la tarde. Porque eso es este inicio, un atardecer como los mejores que recordamos. 
 
La voz de Ramone asciende sobre las tonalidades con entonaciones más agudas y ululaciones reverberantes, y al que escucha se le anuda todo lo que tiene dentro sin remedio. 
 
El segundo corte da título al disco y llega con la precaución y la delicadeza de un lamento compartido. Las sombras en movimiento y las luces crepusculares que navegan sobre la línea de bajo y la guitarra densa y rasgada que acompañan esta declaración de amor taciturna y solitaria hieren como aquella primera caricia que se volvió arañazo. "The time has come" es una despedida, una respiración enorme sin aliento. Una perla insondable.
 
 
Cassie-ramone
 
"Joe's song" es una cumbre imbatible, donde el frenesí de las cuerdas contrasta con la delicadeza de la voz de la autora, y los versos se enhebran uno sobre otro con una fuerza misteriosa y cargada de gloria, que apunta tan alto como puede una canción íntima, pequeña pero imbatible.  La manera en que la corriente de acordes se levanta como remontando riscos con aires de rebelión, el aire esperanzado de esta oda y la sentida forma en que se rompe la voz de Ramone cuando el curso de la melodía alcanza su cúspide son sencillamente estremecedores.
 
El fuego sigue prendido con la simpática ligereza de "I'm a freak", el viaje hacia los cielos que emprende la maravillosa "Hangin on", con sus cadencia etéreas y su aire desmayado, y las piedras se disponen una sobre otra en "I don't really wanna" y "Sensitive soul", para encerrar el fuego de una despedida que llega temprana y dolorosa, gentil pero doliente.
 
"I send my love to you" aviva las llamas una vez más, con una voz que surca el aire ahora pero podría venir de décadas atrás, o sobrecoger miles de días después. El disco acaba, pero la hoguera sigue encendida. Solo hace falta remover las brasas y volver a frotar las manos. Aquí encontraremos calor. 
 
 

 
 
Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com