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Temples  

Temples

Sun structures

Heavenly

6

Psicodelia

Vidal Romero

 

Suponiendo que los hypes existan todavía en el Reino Unido (que ya es mucho suponer, teniendo en cuenta cómo está la industria), Temples debe ser lo más parecido a ese concepto que tienen por allí ahora mismo; un cuarteto de una ciudad pequeña que, con apenas tres singles en el mercado (todos piezas de coleccionismo a estas alturas), ya copaba portadas de revistas y recibía encendidos elogios de aristócratas del pop local como Johnny Marr o Noel Gallagher. Escuchando esos singles –“Shelter song” (12), “Colours to life” (13) y  “Keep in the dark” (13)- no es difícil entender las razones para tanto revuelo: canciones redondas y adhesivas, perfectamente apegadas a un canon sixties, que parecen haber salido de los archivos de la Decca antes que de un local de ensayo de Kettering. Es decir, el tipo de pop revivalista y luminoso que los ingleses llevan pegados en sus genes, desde hace varias generaciones, con la misma intensidad que la grasaza de los fish & chips.

 

El debut de la banda, “Sun structures”, incluye esos tres singles y otras nueve canciones que se mueven entre el northern soul, el glam, el pop orquestal y la psicodelia tintineante. Un festival de melodías pegajosas, estribillos perfectos y pasajes oníricos que se consume con pasmosa facilidad, y que no esconde en ningún momento las fuentes de las que bebe. O mejor dicho, de las que calca. Y es que, a diferencia de otros compañeros de generación –piensen en Tame Impala, Youth Lagoon, Jacco Gardner o Jagwar Ma-, que utilizan la tecnología y las posibilidades del estudio para añadir un barniz de contemporaneidad a su música, la banda que dirigen Thomas Warley y James Bagshaw prefiere dedicar todas sus fuerzas a replicar, de manera meticulosa y detallista, ese sonido monoaural y un poco guarro que gastaban sus héroes de décadas pasadas, en muchas ocasiones (ay, los problemas del primer mundo) por culpa de los limitados equipos de grabación con los que tenían que lidiar. Y es precisamente ahí donde reside el mayor problema de Temples: en que el exceso de mimetismo con el que abordan la escritura y producción de sus propias composiciones impide que salga a la luz una personalidad propia. Son grandes escritores de canciones, es cierto, pero no existe nada en su discurso que les permita sobresalir dentro de esa escena neo-psicodélica que no para de crecer. Además, ese exceso de celo en cuanto a la producción les ha llevado a descuidar el cultivo de un concepto global, y eso significa que a “Sun structures” le faltan empaque y concreción; funciona antes como una (buena) colección de singles que como un álbum con su principio, su nudo y su desenlace. Y eso, en un mundo saturado de recopilaciones como “Nuggets”, “Pebbles” o “The rubble collection”, que juegan en la misma liga y tienen la archivística de su parte, supone un error de cálculo imperdonable.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com