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Otto A. Totland

Pinô

Sonic Pieces

8

Neoclásica

Vidal Romero

 

Al noruego Otto A. Totland se le conoce sobre todo porque forma parte de Deaf Center, un proyecto que comparte con Erik K. Skodvin, y que ha facturado algunos de los mejores discos de dark ambient de la década pasada. El último de esos discos, “Owl splinters” (11), ya parecía señalar un cambio de dirección en los intereses de la pareja: junto a los drones ominosos, las guitarras procesadas y las masas de cuerdas deshilachadas (todas inevitables señas de identidad en el género) aparecían líneas de piano de espíritu minimalista. Un evidente acercamiento a la neoclásica, que el debut en solitario de Totland lleva un paso más lejos.

 

Grabadas en una sola toma, en el estudio de Nils Frahm (una elección nada casual, porque ambos tienen muchos puntos en común), las dieciocho miniaturas que contiene “Pinô” reflejan el rico universo interior de Totland; un universo de notas escuetas y silencios medidos, de imágenes melancólicas, introspección y juegos melódicos, que bebe por igual del minimalismo, el expresionismo y el ambient. Piezas ejecutadas con la única ayuda de un piano y algún efecto ocasional (hay tímidos delays en “Aquet” y un reverb fantasmal en “Seveen”), que transmiten una reconfortante sensación de intimidad y cercanía. Una sensación que se potencia al haber incorporado a la mezcla los numerosos accidentes y ruidos sucedidos durante la grabación: la estática de los micrófonos, los crujidos del piano, el golpe de las teclas, los ocasionales gruñidos del propio Totland, incluso el sonido de un pájaro que aparece de repente en “Julie”. Elementos que insuflan aún más vida a unas piezas que se van sucediendo sin apenas respiro, que parecen transportar al oyente al salón de la casa de Totland en Oslo y le sientan en el sofá a escuchar, mientras el anfitrión inventa bandas sonoras para alguna película imaginaria (“Solèr”, “Pinó”, “Ro to”), improvisa alrededor de alguna idea volátil (hay tríadas y acordes que se repiten en varias de las piezas, ecos de un misterioso motivo que recorre el disco de manera subterránea), o interpreta a su manera los retales de una tonada tradicional (“Jonas”). Todo encajado en el interior de un disco tan sencillo como pleno de emociones; la primera gran obra del género en este 2014.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com