Menu

bbva4a

 

La Liga - Jornada 4

Cuestión de números

 

Textos de Redacción

Fotos LFP / Vídeos de Canal +

 

Como quien dice, el Madrid puso sus 602 millones de deuda sobre el césped de Riazor y vaya si le cundieron: hat-trick de CR7, dobletes de Bale y Chicharito, gol de James... Fueron ocho tantos en 90 minutos, uno más de los que había marcado el Barça en los cuatro partidos oficiales anteriores a su visita al Ciutat de València... Las dudas, pues, cambiaron de barrio, porque el Atleti, que venía de perder encajando tres goles en Champions, vio cómo el Celta le empataba a dos en casa. Y, con su 0-5 ante el Levante, el equipo de Luis Enrique mantuvo el pleno de puntos y sigue sin conceder un solo tanto.

 

bbva4a

 

La Liga - Jornada 4

Cuestión de números

 

Textos de Redacción

Fotos LFP / Vídeos de Canal +

 

Como quien dice, el Madrid puso sus 602 millones de deuda sobre el césped de Riazor y vaya si le cundieron: hat-trick de CR7, dobletes de Bale y Chicharito, gol de James... Fueron ocho tantos en 90 minutos, uno más de los que había marcado el Barça en los cuatro partidos oficiales anteriores a su visita al Ciutat de València... Las dudas, pues, cambiaron de barrio, porque el Atleti, que venía de perder encajando tres goles en Champions, vio cómo el Celta le empataba a dos en casa. Y, con su 0-5 ante el Levante, el equipo de Luis Enrique mantuvo el pleno de puntos y sigue sin conceder un solo tanto.

 

Deportivo-Real Madrid

¡El Real Madrid ha regresado!

 

bbva4b

 

RC Deportivo 2 – Real Madrid 8

(Ronaldo 29’, 41’ y 78’, James 36’, Medunjanin 51’ p., Bale 66’ y 74’, Toché 84’, Chicharito 88’ y 92’)

El Real Madrid ya había dejado una buena señal goleando en Champions al Basilea, pero lo de hoy ha sido un aviso de que los blancos están de vuelta. En una semana en la que al Atlético de Madrid le ganaron en Champions con su propia medicina de juego duro e intensidad y el Barcelona apenas pudo ganarle 1-0 al humilde Apoel Nicosia en casa. Ya dije la semana pasada que el Barça sufriría fuera del Camp Nou, pero me quedé corto: hasta en su propio estadio el Barcelona mostró la verdad del fútbol que practica ahora.

 

Pero vayamos a lo importante, a hablar del Real Madrid. Fui duro con Casillas en mi anterior crónica, creo que se le debe criticar para que vuelva a estar a su nivel, pero otra cosa es el abucheo de parte de su propia hinchada en el Bernabéu: yo no estoy de acuerdo con las lapidaciones públicas de ningún jugador.

 

El Real Madrid, en las segundas partes de los últimos partidos era una calamidad, y era porque, aparte de poca intensidad y desorden táctico, no tenía físico. La explicación es sencilla, han hecho una pretemporada corta y mala con el equipo titular. Esperamos que, conforme vayan avanzado los partidos, el Real vaya cogiendo ritmo, orden, y este más rodado.

 

2-8 es un marcador alto, pero es el que le ha hecho el equipo merengue al Deportivo esta tarde en el temido estadio de Riazor. Lo importante, para mí, es ver cómo el Real estuvo metido en el partido, presionando, marcando. Aunque es verdad que al comienzo del primer y segundo tiempo se mostró desconectado, el resto del partido estuvo bien, creando juego, haciendo pases, paredes y siendo contundente, apenas tenía la oportunidad de golpear. Y vaya que pegó: hasta ocho veces en el arco rival.

 

Cuando el equipo comenzó a decaer físicamente, esta vez los cambios supieron ser un revulsivo. Isco estuvo genial, con esos pases maravillosos; Illarramendi creó equilibro en el mediocampo y Chicharito estuvo iluminado, para hacer en menos de quince minutos dos goles. Cristiano  Ronaldo, no solo hace bicicletas, es un killer en el área chica, pero ahora también ha aprendido a asociarse y dar asistencias. James cada vez va adquiriendo más galones y ahora está cumpliendo con lo que se le pedía, que es demostrar lo extraordinario jugador que es. Hasta Bale resucitó con dos goles y con el juego vertical que de él se espera. En fin, El Real Madrid está de regreso. Si seguimos así, no tengo temor a decir que la Liga este año será nuestra. Leo Zelada

 

 

Atl. de Madrid-Celta

El Celta pincha en el Calderón

 

bbva4c

 

Atl. de Madrid 2 – Celta de Vigo 2

(Pablo Hernández 19’, Miranda 31’, Godín 41’, Nolito 53’ p.)

Imaginemos por un momento que en la Liga hay veinte equipos. Imaginemos que todos juegan contra todos dos veces; una como visitantes y otra como locales. Imaginemos, incluso, que hay un árbitro por partido al que le da igual quién gane. Hagamos un esfuerzo subversivo y supongamos que en cada uno de todos esos partidos hay veintidós jugadores de inicio, repartidos mitad y mitad para cada equipo. Ahora, ya para rematar la utopía, imaginemos que cada uno de esos jugadores tiene dos piernas (entre otras cosas).

 

Una vez concebido tan tenebroso escenario, con perdón de los intocables,  nos encontraremos con ciertos imprevistos, como por ejemplo las dos genialidades, las dos únicas genialidades que se vieron ayer en el Calderón, que el Celta tuvo el valor de cometer ante “los del Cholo” en medio de un partido trabado, sucio y entrecortado como cualquier otro partido del Atlético de Madrid. Y precisamente en medio de ese panorama, podemos llegar a entender que el Atlético no pinchó ante el Celta, sino que ofreció un fútbol que no fue suficiente para combatir esos dos gestos técnicos de un equipo que también jugó al fútbol, con sus once jugadores y sus veintidós piernas.

 

bbva4d

 

Las alineaciones son lo de menos a pesar de los cambios. Importa más el hecho de que dos entrenadores que se declaran seguidores de Marcelo Bielsa (Simeone y Berizzo) configuraron el clásico partido que hubiera vuelto loco a su maestro. Todo empezó titubeante. Tiago advirtió con un remate desde dentro del área que se fue fuera y luego llegó Pablo Hernández, el “Tucu”, para crear uno de esos silencios incómodos que erizan los pelos de una multitud. Sin saber muy bien cómo, el argentino remataba un balón a la olla de Carles Planas. Fue con la suela, o con la espuela, o con el tacón, o con todo a la vez… una artistada solo deslucida por la descolocación de Moyá. 0-1 y el Celta tenía el partido donde quería, lo más cercano a ese estilo Bielsa en el que pasarse el balón tiene tanta importancia como el resultado. Así transcurrieron los siguientes veinte minutos, teñidos de celeste de arriba a abajo, hasta que el Atlético, obedeciendo a esa filosofía salvaje de Simeone, se impuso como local y empezó a amenazar la portería de un Sergio impecable. Luego entró en liza el juego aéreo y Miranda marcó en un fallo en la marca de Larrivey. 1-1 y entonces el Celta alcanzó ese canguelo suyo que no le permitió manejar la situación como era debido. El balón parado. El maldito balón parado del Atlético, se lamentaba el Celta. El bendito balón parado, pensaba el Calderón. Y en ese trance llegó un córner y apareció Godín. 2-1. Balón parado. Y menos mal que le siguió el descanso, pensó el Celta. Balón paradísimo durante quince minutos que supusieron una carga de fuerzas y moral para los vigueses.

 

Hugo Mallo falló desde dentro del área pequeña en el primer minuto de la segunda parte y, en la jugada siguiente, Orellana se la pasó a Planas, que la controló con una especie de ruleta dentro del área ante la que Miranda no pudo hacer más que acometer, que arrollar la carne más próxima que vio a su alcance. La segunda y última virguería del partido. Penalti claro y golito de Nolito. 2-2. Entonces todo cambió. El Celta, alcanzado su pico de forma del minuto 65, se desdibujó y cedió el protagonismo a su portero, Sergio, que paró todo lo que Fermín el del Banderín no señaló (correctamente) como fuera de juego.

 

Las 44 piernas, veintidós repartidas entre los once jugadores de cada equipo, seguían, ya más lentas, luchando unas contra las otras, ajenas al estatus y al presupuesto de cada uno de los dos equipos. Hubo tres minutos de descuento. El Celta pudo marcar al contraataque y el Atlético por poco lo consigue al robarle el balón. Todos nerviosos y fin del partido. El Atlético pinchaba pese a sus ocasiones y su fuerza; pero el Celta también pinchaba después de ser el único capaz de intentar imponer un poco de lógica, creatividad y cordura en el partido. 2-2. Brais Suárez

 

 

Levante-FC Barcelona

Dos reyes y un comodín croata

 

bbva4e

 

Levante UD 0 – FC Barcelona 5

(Neymar 34’, Rakitic 44’, Sandro 57’, Pedro 64’, Messi 77’)

Allá por el minuto 14, cuando el marcador aún no se había movido y el Levante disponía de once jugadores y de cierta fe en sus posibilidades, Morales aprovechó el primero de los muchos momentos espesos de Mathieu para irse en solitario por la derecha y dejar el gol en bandeja a Víctor Casadesús. Claro que con el mallorquín llegó, atentísimo a la marca y medio segundo más veloz, el bueno de Ivan Rakitic, que se fue al suelo para despejar a saque de esquina y mantener el cero en el casillero de tantos encajados por este nuevo Barça, cinco partidos oficiales después. Visto lo visto en el primer tiempo, no me parece un ejercicio de descabellado fútbol-ficción afirmar que el partido hubiera resultado mucho más rocoso y desagradable para los de fuera caso de que el balón hubiera acabado entonces en sus mallas.

 

Al filo de descanso, el mismo Rakitic comenzó a afianzar el triunfo azulgrana con un gol de bandera, otro entre los varios que nos ha deparado esta jornada cuarta, fruto de un disparo a media altura desde fuera del área. Pero el segundo episodio clave de la noche había llegado cuatro minutos antes, cuando González González expulsó de forma rigurosísima a Vyntra por el penal que entre este y Rodas habían cometido sobre Messi. Y tanto dio que el argentino lo tirara fuera (quizá buscó un extra de potencia por la lluvia y el pésimo estado del césped pero, engañado por completo Jesús Fernández, la sensación fue de lanzar con el bazuca lo que requería apenas de un sutil putt de golf): este frágil Levante, apenas un punto sumado en las anteriores tres jornadas, ya no se levantó de la lona.

 

bbva4f

 

Así, el gol inicial de Neymar (bien en el desmarque y la definición propios de 9, mejor asistido incluso por Messi, en un nuevo ejemplo de que la separación entre ambos debe ser perpendicular, no transversal como el pasado año), el empujoncito del trencilla y el estético cañonazo de Rakitic se tradujeron en una reanudación plácida, donde el croata siguió mostrándose omnipresente y la duda, aunque doble, no resultó precisamente apasionante: ¿cuántos gazapos iba a sumar Mathieu y cuántos tantos iba a conceder la defensa valenciana? Marcó Sandro nada más sustituir a Neymar, quejoso por una torcedura de tobillo y más disgustado aún cuando se produjo el cambio, de nuevo tras asistencia de Messi. Marcó Pedro estirándose a puerta vacía tras una galopada con pase de la muerte de Jordi Alba. Y se resarció el 10 picando por encima de Jesús Fernández la pelota que este mismo le había regalado en un pase tan desafortunado que rozó lo cómico.

 

Se pudo desmelenar el Barça en ataque, pues, respondiendo tanto a la orgía blanca en Riazor como al principal pero del que venía siendo objeto: su falta de acierto goleador. Pero, entre o no el balón, aunque en esta ocasión concedió hasta nueve remates (dos entre los tres palos, ninguno de ellos con verdadero peligro), el líder sigue teniendo pies de hierro gracias al despliegue y el buen hacer táctico de su fichaje croata, piedra angular de un fútbol asociativo que, cual recordatorio de la desafortunada temporada anterior, vuelve a encontrar un agujero negro cada vez que pasa por las inmediaciones de Alves, hoy enfundado en unas botas adecuadamente oscuras. Algo más allá, Messi y Neymar sonríen, La Masia sigue sumando dianas y Pedro comienza a perder ansiedad. No es mal panorama para afrontar el carrusel de partidos de los próximos diez días. Milo J. Krmpotic’

 

Redacción

El equipo de redacción de Blisstopic. Somos gente mala y peligrosa, pero queremos un mundo mejor, una blisstopía.

 

blisstopic@blisstopic.com