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Real Madrid 2013-2014 Vol. 4

Cazando perdices (con reclamo)

 

Miguel Martínez

Fotos Real Madrid.com y La Liga

 

Ya anda el Real Madrid futbolero en semifinales coperas, tras quitarse del medio a un Espanyol que no disparó ni fuego amigo, salvo el mano a mano en Cornellà entre Iker Casillas y John Andrés Córdoba, resuelto a favor del primero. Ahí murió la eliminatoria. En la Liga tampoco ha habido alteraciones estas últimas jornadas. No se sabe si porque los blancos están en plan cuquillero (abajo os lo explico) o porque se están echando la siesta.

 

Me da que pocos "cuquilleros" van a leer esto. Se llama así al cazador de reclamo, sobre todo al de perdiz. Hay quien dice que esta palabra es una corrupción de "cuclillero", ya que la práctica de esa actividad, la de la caza de reclamo, empuja a estar en cuclillas. Pero también puede ser una derivación de cuco, que es como se conoce en algunas regiones al perdigón enjaulado. Debe ser más lo segundo, porque en el puesto normalmente el cazador se prepara algún tipo de asiento, más o menos incómodo. Y es que en cuclillas, salvo que hablemos del ex entrenador del Bilbao Marcelo Bielsa, no apetece estar mucho rato. Total, que el Real Madrid parece instalado en su puesto, con el perdigón macho en su púlpito y dando el cante, esperando el mejor momento para apretar el gatillo. No se le nota impaciente, a diferencia de cuando el Mourinhato, al ver que Barcelona y Atlético están a tiro y actuando ya, sobre todo los culés, como hembras enceladas. Esos empates de unos en el campo del Levante y de los otros en el Vicente Calderón contra el Valencia son la prueba. Pequeña, pero prueba. Y luego están las declaraciones del ufano Josep Maria Bartomeu, con la madriditis a cuestas... Paciencia, Carlo, y no comas tanto.

 

 

Paciencia y, además, mucha confianza en el contrato de Neymar, esos papeles que se han destapado como el gran aliado imprevisto de los merengues. Cuántas comisiones no obreras. Ya tenemos con este caso el chiste del invierno balompédico, superando incluso al de Gareth Bale y sus extrañas lesiones, todas muy raras salvo la del patadón en los testículos que le dio Jeison Murillo el día del Granada: miras la foto y te duelen los tuyos. Desde aquí, nuestras condolencias a su señora esposa. Pero genitales al margen, manda huevos lo del galés y su deambular por el campo, más perdido que ayer Isco haciendo de falso nueve contra el Espanyol. “Le llaman el desaparecido”, que cantaba Manu Chao.

 

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En resumen, y mas teniendo en cuenta que hoy corresponde hacer un homenaje al legendario (él sí) Pete Seeger y a su repugnante optimismo (lo de repugnante dicho con todo el cariño, por supuesto), la lectura de los dos párrafos anteriores tiene que hacerse, si eres de los blancos, en clave siempre positiva, nunca negativa. Porque tocándonos los cojones –hoy me ha dado por ahí, qué pasa– tenemos a tiro a todas las perdices que nos interesan. Ahora toca que la puntería no falle. La de Jesé, y anoche se vio, anda afinada, y encima se entiende tan bien con Xabi Alonso y sus misiles de larga distancia como el barcelonista Tello, el gran damnificado por la llegada de Neymar, con esas diagonales de Messi, una y otra y otra más. Y también toca, lógicamente, seguir aplaudiendo a Iker Casillas. Récord de imbatibilidad en la portería merengue (682 minutos y subiendo) y Floren-timo sin poder quitárselo de encima. Hablando de Mr. Pérez: menudo articulazo le dedicó en su blog del diario AS Alfredo Relaño el 9 de enero. Se titula “Debatiendo sobre el Florentinato” y no tiene desperdicio. Ni por lo que dice ni por cómo lo dice. Búscalo.

 

 

Miguel Martínez

Este egarense se hizo del Real Madrid a los tres, cuatro años. Jugaban Benito, Santillana, Velázquez, García Remón o Miguel Ángel, Pirri... El equipo merengue era el mayoritario (de muy largo) en los bloques de la Vitasa, especie de república escindida del barrio de Can Boada. Días de pelotas de bolsas y papel en los patios de los colegios, de costras eternas en las rodillas. Faltaba un decenio para que naciera la (única y azulgrana, luego no libre) TV3. Temps era temps. Luego le dio por dedicarse a la música, escribiendo de ella o montando conciertos, bla, bla, bla, y hasta hizo algún libro (el último, “La mitad de lo que quisimos ser”; Editorial 66rpm), pero eso aquí no toca, esto va de patear el balón.