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Confetis triangulares para el alma

La naturaleza se despierta

 

Gloria González

 

Pongamos que ya es primavera. Casi. La naturaleza se despierta, hay flores de colores, el sol nos guiña el ojo. Alegría, Byrds, pajaritos y música distribuida con licencias alternativas: ¿qué más se puede pedir? Algún suspiro de tristeza, claro. Algún inconsolable lamento, sí. No se preocupen: de todo traemos, como siempre.

 

Felices están Pivotone, que son los japoneses Gnyonpix y Gaki, cantando Lainy daypara el sello Elegirl como quien extiende mermelada de frambuesa posmoderna sobre una capa de electrónica crujiente. No son demasiado prolíficos, es cierto (la penúltima referencia de Elegirl fue precisamente otro tema aislado suyo, hace dos años), pero sí son convincentes y dulces y buenos para la salud en general y la mental especialmente.

 

 

Mientras, en Austin (Texas), Tiger Waves excavan como locos en el jardín en busca de restos de nuestros antepasados pop: por aquí se encuentran un estribillo despreocupado, por ahí un interludio psicodélico, más abajo hay una melodía atormentada y después descubren un antiguo oasis de susurros. Reconstruyéndolo todo llegan a hacer funcionar Tippy Beach, pequeño monstruo pop, a la vez antiguo y nuevo, que baila solo, sonríe a ratos y en un momento determinado hasta te abraza.

 

 

Como un oso polar tocando perezosamente el ukelele en una hamaca, un oso amable que se queda dormido y sueña que está vestido de pistolero en pleno duelo en una calle desierta de un pueblo del lejano oeste, mirando fijamente los ojos de un pingüino, y le sudan las manos mientras aprieta el gatillo y poco a poco se derrite y yo con él. Así suena, más o menos, Bear with me, de un tal Zé Trigueiros, artista holandés. Pasen (por Enough Records) y vean.

 

 

A los que siguen hibernando, ya sea por necesidad, ya sea por placer, quizá les interese saber que Record on Ribs editó un disco navideño de tendencia atemporal, “Christmas Koto”, firmado por Matthew Jennings (antes conocido como Talk Less Say More): seis villancicos esponjosos, sin palabras pero cargados de esperanza, ideales para cultivar ese árbol navideño tamaño bonsái que llevamos casi todos dentro.  

 

 

Para fans de Low, Talk Talk, Scott Walker y James Blake”, decían ahí en Records on Ribs sobre una entrega de Les Étoiles que pasó demasiado desapercibida. Cabría apuntar también que también es para cualquiera que un tenga corazón, o un trozo de oreja más sensible de lo normal, o un poquito de gusto musical al menos. “Your Roots, Your Bones”, que así se llama, es de esos momentos que parecen estar como suspendidos en el aire, perfectamente equidistantes entre un piano lejano, un leve sonido de guitarra, un latido imprudente y la voz más grave del planeta. Estupendo.

 

 

En el netlabel La Bél, Cuarto e Indiosingracia han firmado conjuntamente Krilin Split, que, en realidad, tal y como su nombre indica, es un split, por lo que uno firma los primeros cinco temas (desde Barcelona, presuntamente) y el segundo los otros cinco (en L’Hospitalet, quizá). Nos llevamos a casa, por lo tanto, un total de diez temas a la par campestres y sintéticos que rozan la esencia de lo entrañable, con cariño, bastante humor, un poco de guitarra folk y mucho ruidito de dormitorio de niño que se hizo grande de repente pero preferiría seguir haciendo el indio toda la vida, con razón.

 

 

De Cagey House hemos hablado ya varias veces, pero no lo suficiente. Algún día habrá que escribir un libro sobre él, o un catálogo ilustrado, o varios tomos de algo. Se trata en realidad de Dave Keifer, un americano que trabaja en una biblioteca de Estados Unidos cuya ubicación se ignora y a la que probablemente vayan siempre (y sólo) personajes curiosos, en busca de documentos oscuros que leen a la luz de una lamparita mientras se imaginan haciendo declaraciones de amor al curioso personaje que se les ha sentado al lado. “Come live with me (and be my love”), la canción que abre su última entrega, “Five Times Through” es un delicioso collage que nos lleva muy romántica y mágicamente hacia otras realidades. Soy fan. Vayan a Happy Puppy Records para entenderlo mejor.

 

 

Si no se tienen ganas de entender nada, lo ideal puede es perderse en “The Clones of Dr. Funkenstein” de chēēZ π: funk clónico, parcialmente auto-referencial e íntegramente marciano con gran portada. No se necesita más.

 

 

Gloria González

Cuando estudió periodismo suspendió una asignatura por entrevistar (mal) a Roc Jiménez de Cisneros del grupo experimental EVOL. Nacida en Barcelona, lleva una vida viviendo fuera, desde donde ha colaborado con los e-zines Popchild (en castellano) y Brdf y Matamore (en francés). Se unió a Go Mag muy pronto y en el 2004 se inventó ahí la columna MP3, después bautizada Netlabels, una sección pionera sobre música distribuida con licencias alternativas, tema sobre el que también ha escrito para Phlow.es. En 2006 ganó un premio nacional al Mejor Blog Inclasificable con Una Huevera Al Día, sobre las hueveras de su madre. Doctora en Derecho, experta en privacidad, es miembro del Law, Science, Technology & Society Research Group de la Vrije Universiteit Brussel.

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