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Werner Herzog en Kosmopolis

La noche de la iguana

David Puente

Fotos Carlos Cazurro

 

 

Werner Herzog se presentó en Barcelona el sábado por la noche como una de las propuestas más atractivas de la edición del festival Kosmopolis de este año. Se acercan hasta el auditorio del CCCB centenares de personas expectantes y con ganas de saber de qué va ir esta charla de título metafísico, “Éxtasis y terror en la mente de Dios”. Y lo que viene a continuación es un resumen de una conversación que vira con facilidad de lo humano a lo divino, esa banda ancha en la que cabe toda la filmografía del director de “Fitzcarraldo” y “Aguirre: la cólera de Dios”: “Lo que intento es lidiar con el éxtasis y el terror para percibir un mundo que va más allá de Disney”.

 

“No soporto esa idea de ‘madre naturaleza’ porque nos lleva a una idea romántica y naif de nuestro universo. El Dios al que me refiero en mis obras siempre esconde un extraño terror que no es nada amigable”.

 

La charla empieza con la proyección de un clip de la versión de Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans” del propio Herzog en la que aparecen dos iguanas. Su interlocutor en el CCCB es Paul Holdengräber, responsable del programa “Live” de la Biblioteca Pública de Nueva York, le pregunta por qué aparecen iguanas en esta película, que en 2009 sirvió para redimir a Nicolas Cage con un papel que se consideró su mejor interpretación en años: “A Cage lo único que le pedí para esa película es que mirara a través de los ojos del demonio. Le dije que cuanto más vil fuera, más gusto le encontraría a interpretar ese papel de teniente corrupto. Para poder reírse como un loco, primero debía exhalar profundamente y cuando no le quedase más aire empezara a reír. Él había experimentado con drogas y yo no, así que le dije que él sabría mejor que yo como comportarse en el papel del policía adicto”.

 

“Como seres humanos hemos acumulado muchos errores significativos que nos abocan a la desaparición. Uno de los errores es que somos demasiados en este planeta. Y esa sobrepoblación nos está llevando a una relación muy extraña con la comida, como puede ser por ejemplo convertirnos en veganos o vegetarianos”.

 

“Las iguanas no estaban en el guion inicial, pero un día me las encontré en un árbol y me dije que había que incluirlas en las películas. Me gustan las iguanas aunque son unos animales estúpidos. No saben lo que es el fuera de juego en un partido de fútbol, por ejemplo. Lo cual no ha sido óbice para que hayan permanecido en este mundo más años que nosotros”, comenta el director alemán que, por cierto, la única vez que hará mención a la magia en las dos horas que dura esta conversación a borbotones disfrazada de entrevista, será para referirse al fútbol: “En aquel partido la realidad cambiaba continuamente para convertirse en algo mágico. La remontada del FC Barcelona del otro día debería obligar a cerrar los campos de fútbol durante un año, para guardar toda esa magia a buen recaudo y redefinir el concepto del fútbol. Durante ese tiempo no debería hablarse más de fútbol. A veces pasa que la realidad tal y como la entendíamos deja de existir”. Por cierto, si os preguntáis por su jugador favorito que sepáis que es Busquets, “porque lee mejor que nadie la distancia y separación que se da entre jugadores en el campo”.

 

 

Y claro, llegó el momento en que su interlocutor le preguntó por Kinsky, incluso le recitó todos los insultos que el actor le dedicó en sus memorias (para pasmo del público, con esa guasa que le caracteriza, Herzog reconocerá que ayudó a su actor a redactar algunos de esos insultos): “Durante el rodaje de “Fitzcarraldo”, Kinski no paraba de decir que la selva estaba rodeada de erotismo y se llegó a follar un árbol. Toda esa ira tan característica de Kinski acostumbraba a aflorar precisamente cuando la cámara no estaba rodando. Mi tarea era convertir toda esa ira en algo productivo. Nadie mejor que yo ha sido capaz de conseguirlo. Y lo conseguí con mucha disciplina”.

 

“Los medios como Rolling Stone me intentan condensar de manera prefabricada, como si fuera un director constantemente obsesionado por todo, porque he filmado tres películas, sobre personajes obsesivos, de setenta que habré estrenado en mi carrera. Piensan que soy un tipo obsesivo o incluso un loco. Estoy bastante sano desde un punto de vista clínico. Diría que soy uno de los pocos sanos que quedan en Hollywood. La gente piensa que soy algo así como un loco psicótico y no es verdad. Mi mujer dice que soy un marido hecho como de blandiblú ¿Como un osito de peluche? No, no, eso es horrible, yo nunca estaría con una persona que me considera un osito de peluche”, comentará Herzog en relación a cómo le ve la crítica especializada y la idea que se ha formado el público de él después de filmar sus grandes hitos cinematográficos no exentos de cierta locura. “A Woody Allen es más fácil clasificarlo. Pero a mí él no me gusta como persona. Es muy diferente a mí. De hecho, a la gente que le gusta Woody Allen me odia, lo cual no me extraña”, matiza.

 

“En mis películas invento, incluso me atrevo a inventar citas de pensadores como Pascal. Y lo hago tanto para elevar el tono de mis películas, como para inspirar a mi público. Para darles algo más que hechos. Lo que intento es generar un éxtasis perceptivo, algo que sólo hemos estudiado en la mística medieval. Un éxtasis, una iluminación en la visión del mundo, la comprensión de una verdad superior”.

 

Herzog habla de sus tribulaciones en la selva durante el rodaje de “Fitzcarraldo”, un rodaje del que saltó Mike Jagger que tuvo que volver al mundo civilizado para grabar con los Rolling Stones (“como comprenderéis, ha sido la mayor pérdida de toda mi carrera”). Todos esos problemas le obligaron a mantenerse firme en sus propósitos y a minusvalorar “el clima extraño” que rodeaba al equipo de producción. Todas esas experiencias en el Amazonas le sirvieron para extraer conclusiones del mundo natural que a día de hoy sigue defendiendo: “No soy partidario de volver al paleolítico, eso sería una estupidez. Lo que debemos pensar es en cómo hemos llegado hasta aquí y que es lo que estamos haciendo con nuestra vida. Siempre digo que tenemos que mirar las cosas de cara. Debemos aceptar lo que tenemos delante. Siempre detecto en los medios de comunicación y las películas una especie de sonrisa amable de las cosas. Esa cosa naif del sector del entretenimiento de que las cosas tiene que acabar bien, como si viviéramos en un mundo de osos panda. Es como ese vídeo en el que se ve a una tigresa dando de mamar de sus propias tetas a una cría de cabra”.

 

 

Holdengräber volverá a insistir en hablar en el Dios que da título a la charla. “Cada vez intento hablar con más cuidado de Dios”, comenta el cineasta, que volverá a sorprender al público, una vez más, cuando afirma que estuvo muy interesado en los discursos de Benedicto XVI. Si pudiera, le iría a visitar para preguntarle por su renuncia y por la consistencia de su fe. Herzog, que reconoce que Ratzinger le gustaba porque era un “hombre profundo”, estudió su discurso durante la visita de este papa a Israel, en el que detecto hasta tres veces la pregunta dónde estaba Dios durante el genocidio nazi: “Es una especulación muy personal, pero pienso que aquel papa se fue porque tenía dudas, incluso de su fe, se encontraba en pleno trance filosófico que le arrastraba a la duda”. Otro de sus exabruptos llegará a continuación, cuando se mencione la experiencia de Herzog con algunos de los condenados a muerte que aparecen en su película “Into the Abyss”: “El ser humano nunca debería ser ejecutado. Ningún país, ni ningún Estado, debería tener derecho a ejecutar a nadie. Es de bárbaros. Los países que cuentan con mucha población aceptan la pena de muerte. Malasia, Indonesia, EE.UU., Pakistán, Irán… La única excepción es Rusia y ha sido gracias a Putin. Una de las pocas cosas buenas que ha hecho durante su mandato. La actual demonización de Rusia debería tomar nota de las cosas buenas que tiene el gobierno de se país. Que las tiene”.

 

“Es lo que le acostumbro a decir a los estudiantes de cine. Si viajas 3000 kilómetros a pie es como si hubieras dado la vuelta al mundo. Es una actividad que considero vital para los futuros directores de cine. Yo tampoco viajo a menudo a pie. Pero cuando lo hago es porque considero que es existencialmente importante para mí”.


Otro punto interesante de la charla fue calibrar la relación de Herzog con la tecnología. Su interlocutor le saca el tema de cómo la gente de hoy parece distraída a través de la distracción que le proponen los móviles. “El siglo XX se podría definir como un gran error. Y uno de los principales errores fue acabar con las utopías sociales. El siglo XXI parece que se encamina al final de las utopías derivadas de la tecnología (...) Yo no tengo teléfono inteligente. Soy una persona muy poco tecnológica. No necesito un teléfono de ese tipo. Y no lo quiero por motivos culturales. Para mí la comunicación debe ser real. No me gusta tener que comunicarme a través de una aplicación. Prefiero veros y sentiros. Soy analógico. No debemos delegar nuestra perspectiva del mundo a lo que pasa por una pantalla. Los usuarios de las redes sociales han perdido el contexto de lo que se dice, ya no pueden leer en contexto”. “Tenemos que intentar que nuestros hijos vuelvan a construir casas de madera. Y a que se ensucien”. Otro consejo para las próximas generaciones de cineastas: “Los directores de cine lo que tienen que hacer es leer, leer y leer. Los que no leen ahora pueden que lleguen a filmar películas, pero serán mediocres”. Después nos explicó cómo hipnotizar a una gallina, pero para entonces los hipnotizados éramos nosotros. Y eso que las incómodas sillas plegables del auditorio se empeñaban continuamente en regresar de culo a la realidad.

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David Puente

Después de pasar por la prensa local generalista donde escribió en la sección “Deportes” con aportaciones en La Revista de Badalona y El Punt Diari del Barcelonés Nord (con tan solo 21 años formó parte de la redacción fundacional allá por 1994), se convirtió en redactor de la web especializada en música electrónica www.clubbingspain.com. Durante cinco años (2005-10) ha sido locutor de radio en scannerFM y ha colaborado en el programa “Aún no me he repuesto de la última noche que pasé contigo” en Radio 3 de RNE… En otoño de 2011 formó parte del equipo de Red Bull Music Academy que desembarcó en Madrid encargándose de la locución y producción de un programa junto a Carles Novellas. También ha colaborado como redactor en otras publicaciones especializadas como Trax Mag, Go Mag o Playground.